Una buena, una mejor y una gran estrategia

Letras Desnudas

Mario Caballero

Empiezo con la mejor noticia.

A mediados de esta semana la empresa FactoMétrica publicó el resultado de la encuesta nacional del Ranking de Gobernadores correspondiente al mes de junio, y en las tres variables medidas el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar obtuvo el primer lugar en aprobación, muy por encima del resto.

La primera variable se refiere al desempeño gubernamental, donde los encuestados respondieron a la pregunta “¿Cómo califica el trabajo realizado por el gobernador durante su gestión?”, y el mandatario alcanzó el 72.2 por ciento. Es decir, más de siete chiapanecos de cada diez están contentos con la labor realizada en estos ocho meses de administración.

La segunda medición concierne al tema de seguridad. “¿Cómo califica el trabajo realizado por el gobernador en el combate de la inseguridad?”, pregunta la encuesta.

En este caso Ramírez Aguilar alcanzó el 69.7% de aprobación. Muy por detrás de él están los gobernadores Esteban Villegas Villareal, de Durango, con 57.2 por ciento; Mauricio Kuri González, de Querétaro, con 57%, y Manolo Jiménez Salinas, mandatario coahuilense que obtuvo el 54.5%.

Si podemos observar, ERA tiene una diferencia a su favor frente a su homólogo más cercano de 12.5 puntos, una cifra destacable.

La última variable mide la calidad del combate a la corrupción y la transparencia en el ejercicio de los recursos públicos, y al respecto obtuvo el 63.6 por ciento de aceptabilidad. Nuevamente el gobernador de Durango, Esteban Villegas, se sitúa detrás de él en el segundo lugar, con un puntaje de 52.9.

En síntesis, Eduardo Ramírez fue el ejecutivo estatal mejor evaluado de los 32 que hay en el país en cuanto a desempeño, combate a la inseguridad, transparencia y lucha contra la corrupción.

Empero, a título personal confieso que los resultados de esta evaluación a mí no me sorprenden. Y diré por qué.

Antes de Eduardo Ramírez no hubo otro gobernador que pusiera en el centro de las decisiones del gobierno el valor y la dignidad de las personas. Es el primero y el único hasta ahora que ha pensado en la gente, en su bienestar, libertad y desarrollo integral.

Por lo mismo, cada estrategia, programa y política pública busca la justicia social, la igualdad, la participación ciudadana, la protección del medioambiente y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

No me dejará mentir. Ahí están, por ejemplo, los programas Chiapas Puede y Chiapas Conecta, que están enfocados a abatir el analfabetismo en la entidad y elevar el nivel educativo. O los Comedores del Humanismo, una estrategia que le está permitiendo a la población de escasos recursos obtener una alimentación saludable y nutritiva a un costo sumamente accesible.

O las Jornadas del Humanismo, una iniciativa que lleva a las comunidades en situación de vulnerabilidad acciones y servicios como atención médica, análisis clínicos, donación de lentes, apoyos alimentarios, entrega de tinacos y láminas y acceso a programas como Chiapas Conecta que ofrece internet gratuito.

También están la serie de obras y acciones que ha emprendido en distintos municipios del estado, como pavimentación de calles, alumbrado, electrificación, construcción de sistemas de agua potable, rehabilitación de mercados públicos, campañas de reforestación y en materia de salud, restauración y saneamiento de microcuencas, impulso a la conectividad y al turismo, como lo es la reciente inauguración de Aerobalam, con vuelos de Tuxtla a Palenque, así como la realización de proyectos carreteros de gran envergadura, entre otros.

A todo esto, la cereza del pastel es la reconocida y laureada estrategia contra la inseguridad, que en menos de seis meses logró recuperar la seguridad en las distintas regiones y pacificar el estado.

No olvidemos que al inicio de su mandato Chiapas estaba en crisis, con muchos focos rojos de violencia y con grupos del crimen organizado disputándose el territorio como si fuera un pedazo de carne. Es más, Tapachula y Tuxtla Gutiérrez ocupaban el primer y el sexto lugar, respectivamente, con los índices más altos de percepción de inseguridad.

Hoy en día, Tapachula está en el octavo lugar y la capital chiapaneca en el 30 a nivel nacional. Y Chiapas, según la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi, se coloca como la segunda entidad más segura del país, con las tasas más bajas de delitos de alto impacto e incidencia delictiva general.

Por todo ello, aunque hace falta enumerar muchas acciones, estrategias, políticas y proyectos, era de esperar que el gobernador Ramírez Aguilar alcanzara el primer lugar en las tres variables evaluadas. Lo cual, asimismo, es reflejo de su liderazgo político y compromiso, que lo vuelven un referente de gobernabilidad en el ámbito nacional.

LA BUENA

La buena noticia es que después de 30 años, tiempo equivalente a 10 periodos de gobierno municipal en Tuxtla Gutiérrez, los vecinos de la calle Jacarandas, de la colonia Jardines del Norte, tendrán una calle nueva, moderna y digna, una obra de más de 250 metros lineales.

Qué bien que el alcalde Ángel Torres Culebro esté realizando este tipo de obras, que no sólo les proveerá bienestar a los habitantes de esa colonia, ya que el proyecto contempla pavimentación con concreto hidráulico, drenaje sanitario, red de agua potable, banquetas, jardineras, luminarias y pinturas de fachadas en las viviendas, sino también les bridará seguridad.

Esto es lo que se llama justicia social. Pues después de tres décadas la nueva autoridad municipal oyó la demanda de la gente y la está atendiendo como se merece, tratando de conseguir una mejor calidad de vida para sus gobernados.

UNA GRAN ESTRATEGIA

Ciertamente lo es. La campaña “Tuxtla Responsable” es una gran estrategia que tiene como ingredientes la solidaridad y el humanismo.

¿De qué trata?

De un periodo de aprendizaje que abarcará del 16 de julio al 16 de octubre del presente año, en el cual no habrá multas ni sanciones para los automovilistas, sino sólo avisos preventivos, con el fin de promover una cultura de legalidad, respeto y educación vial.

Si de algo estamos urgidos en la capital del estado es precisamente de educación vial. La gente se estaciona dónde se le pega la gana, se salta la luz roja del semáforo, conduce a la velocidad que mejor le acomode, no respeta los señalamientos de tránsito y cuando es amonestado por la autoridad se siente ofendido. Ni hablar de los taxistas y colectiveros, que son un peligro latente en la ciudad.

Así, con la puesta en marcha de esta estrategia, durante ese periodo de tiempo no se aplicarán sanciones, pero los agentes de tránsito notificarán a los conductores de motocicletas, transporte público y automovilistas para que conozcan cuáles son sus derechos y obligaciones conforme al Reglamento de Tránsito Municipal, y a partir de ahí reparen su error para no volverlo a cometer.

Aunque, desde luego, habrá excepciones. Todas aquellas situaciones que pongan en riesgo a otras personas no tendrán acceso a este beneficio, como conducir en estado de ebriedad, ocasionar accidentes de tránsito, agredir a la autoridad correspondiente y estacionarse en lugares prohibidos.

Una palomita para Ángel Torres, que con esta estrategia mejorará la seguridad vial y logrará resolver muchos problemas de tránsito en nuestra enorme y amada Tuxtla Gutiérrez.

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