Enrique Jiménez De la Mora

 

Pluma de Gallo

 

¿Politizar la salud?

El sábado pasado -cuando el oscuro manto de la noche ya había caído sobre Chiapas- decidí que mi cerebro necesitaba un poco de distracción. La semana me pareció particularmente agotadora, la Vacunación contra el COVID-19 y la Jefatura de Servicios de Salud en el Trabajo y Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS simplemente nunca para.

En fin, quería cambiar mi serie de confianza por un producto un poco diferente. Con un refresco de cola sin azúcar en la mano y el control remoto en la otra, estaba decidido a encontrarme con el programa perfecto: el botón que indica la flecha hacia abajo fue apretada durante varios minutos, leí sinopsis diversas y revisé el top 10 de cada plataforma. De pronto me encontré con un programa que me llamó particularmente la atención.

Pan y Circo, dirigido por Diego Luna es un programa de discusión política con un formato un tanto distinto: las y los opinadores cenan mientras discuten. La segunda temporada fue la que generó mayor curiosidad en mi persona pues -incluso me atrevo a decir que instintivamente- me encontré un episodio de discusión sobre el sistema de salud, en el cual en más de una ocasión se habló sobre el IMSS. Ninguna otra opción me pareció mejor para pasar el rato.

Uno de los invitados a la mesa de diálogo del programa fue precisamente Zoé Robledo, director del Instituto Mexicano del Seguro Social y Chiapaneco. El resto de invitados eran Laura Flamand (académica), Ricardo Baruch (activista) y Julio Frenk (fundador del Seguro Popular). A continuación, queridos y queridas lectoras me permitiré esbozarles -en caso de que no quieran o no puedan mirarlo- la narrativa y momentos más interesantes del episodio (desde mi punto de vista, claro está).

Al inicio todo era miel sobre hojuelas, los tonos de voz cambiaron -por unos más tensos- cuando se comenzó a hablar de cómo la salud y la política son fenómenos profundamente relacionados. La pandemia provocada por la COVID 19 puso sobre la mesa este lazo intrínseco. Las decisiones y negociaciones de los políticos, de las agencias internacionales (como la Organización de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud) contribuyen -o no- a tener mejores maneras de atendernos enfermedades y prevenirlas.

La politización de la salud no es algo malo. De hecho, a través del diálogo, los acuerdos, los principios, las prioridades e incluso los desencuentros, se toman decisiones que resuelven problemas sanitarios. Por ejemplo, uno de los obstáculos que enfrentó el sistema de salud durante la pandemia fue que el mercado impuso sus propias reglas sobre las posibilidades del Estado para romper las cadenas de contagio. Las empresas decidieron correr trabajadores y trabajadoras, reducir salarios y eliminar prestaciones, incrementando la desigualdad, conduciendo a la pobreza y obligando a la apertura necesaria y apresurada de las actividades laborales. Esto es -en gran medida- consecuencia de la visión neoliberal impuesta por las administraciones pasadas, la cual implicó desestatización y desregulación.

Durante muchos años, la prioridad del Seguro Social eran sus propias finanzas y no tanto la atención o la prevención a las y los derechohabientes. Frente a la crisis sanitaria provocada por el virus SARS COV2, esta administración no sólo notó esa carencia, también se dio cuenta que en los últimos años hubo una «privatización silenciosa» del Seguro Social, acompañada de un modelo de salud pública enfocado en la hospitalización y medicalización que dejó a un lado la prevención. En ese sentido, no sólo teníamos pocas herramientas para enfrentar la pandemia, sino que tuvimos un índice altísimo de comorbilidades que pudieron ser evitadas con modelos preventivos.

La necesaria politización de la salud y un modelo sanitario que priorice la prevención son los dos puntos que más han abarcado mis pensamientos desde el sábado. Es verdad, el modelo sanitario y de seguridad social que se implemente es un asunto político, en el cual unos y otros se ven beneficiados en función de unos determinados valores y aspiraciones sociales. La administración del IMSS y nosotros en Chiapas estamos trabajando por un modelo más inclusivo y más justo para las y los trabajadores.

P.d. mi corazón azul y oro espera esté fin de semana una victoria. ¡¡¡Goya!!!

 

¡Jala Pluma Gallo Giro!

Enrique Jiménez De la Mora.

 Licenciado en Ciencias Políticas con Especialidad

en Administración Pública y Políticas Públicas.

Titular de la Jefatura de Servicios de Salud en el

Trabajo Prestaciones Económicas y Sociales.

I.M.S.S. O.O.A.D. Chiapas.

 

@quiquejm

 

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