Razones
Jorge Fernández Menéndez
En 2023 la ciudad de Nueva York se conmovió con la muerte de un niño de dos años intoxicado con fentanilo en una guardería de la ciudad. Algunos de los cuidadores de la guardería la usaban para ocultar la droga que vendían en las calles y al ser ésta muy volátil terminó contaminando el lugar e intoxicando a los bebés, uno de ellos murió. En 2025 el caso se repitió con un niñito de cuatro años en un refugio para personas sin hogar, allí también los traficantes escondían fentanilo en un closet para traficar en las calles. El niño murió y otras personas terminaron intoxicadas. Las muertes de niños por consumo accidental de fentanilo son una realidad que trasciende la tragedia de las adicciones.
Esta semana en México, un grupo de niños en Puebla resultaron intoxicados accidentalmente al consumir unos tamales que estaban contaminados con fentanilo. Los laboratorios para producir fentanilo suelen ser muy sencillos, casi rudimentarios y eso es lo que hace tan atractiva esa droga para los traficantes: teniendo el material base se puede producir en casi cualquier lugar, en una cocina, y por ello los rendimientos económicos del tráfico de fentanilo son altísimos. Mientras que para producir metanfetaminas u otras drogas sintéticas se necesitan precursores, varios productos que se deben mezclar, lugares amplios y escondidos por el olor y la contaminación ambiental que se genera, con el fentanilo se requiere sólo una cocina. El problema es que el fentanilo ilegal se expande con facilidad, es altamente tóxico y por ende también mortal.
Los niños han sido una de las víctimas del consumo involuntario de fentanilo. En México no lo hemos asumido públicamente, aunque hay zonas del país, sobre todo en Baja California, donde el consumo es cada vez más alto y en todas las ciudades se está mezclando fentanilo con otras drogas sintéticas para hacerlas más potentes y adictivas. El gabinete de seguridad ha decomisado cientos de laboratorios de fentanilo en el último año, e incluyendo los que fabrican otras drogas sintéticas o sirven de depósito para precursores, han sido cerca de cuatro mil los espacios decomisados. Ese sólo dato demuestra la expansión de ese negocio y lo disperso que está en todo el país. Pero al utilizar muchos lugares muy accesibles para producir esa droga, en muchas ocasiones terminan estando en medio de ciudades o complejos habitacionales con el riego de intoxicar a muchas personas, y los niños son los más vulnerables.
En Estados Unidos eso se ha convertido en un tema de alto riesgo. Un estudio realizado entre 2015 y 2023 registró tres mil nueve casos en centros de intoxicación de 49 estados, de intoxicación involuntaria de niños, con un incremento del mil 194 por ciento en exposiciones no letales. En niños de 0 a 12 años, el 81,7 por ciento de las intoxicaciones fueron involuntarias, mientras que, en adolescentes de 13 a 19 años, el 65,7 por ciento implicaron un consumo intencional no médico. En 2023, el 44,6 por ciento de los casos fueron potencialmente mortales, comparado con un 15,9 por ciento en 2015.
En las dos últimas décadas más de cinco mil niños y adolescentes murieron en Estados Unidos por sobredosis de fentanilo, incluyendo 40 bebés y 93 niños de uno a cuatro años, solo en 2021.
La exposición ha crecido drásticamente: 924 por ciento entre niños de cero a 12 años y mil 506 por ciento entre los jóvenes de 13 a 19 años. La fuente de la intoxicación son píldoras falsificadas, parches médicos y sobre todo contaminación ambiental en hogares o escuelas utilizadas para fabricación o depósito de drogas, lo que ha llevado a intensificar la distribución de naloxona, una medicina que se utiliza ante casos de sobredosis con mucho éxito, incluso en escuelas y guarderías y se ha intensificado la educación a padres para detectar síntomas extraños en los niños como una respiración lenta o palidez extrema en circunstancias no explicables. Hay síntomas a los que hay que estar atentos: pérdida de conocimiento, somnolencia extrema o coma, labios, uñas o piel azulada o morada (síntoma de cianosis), vómitos y pupilas muy pequeñas.
Generalmente los niños pueden mostrar una agitación inicial, acompañada de rigidez muscular, una temperatura elevada repentina, hinchazón facial o dificultad para respirar antes de colapsar.
Tenemos una fuerte campaña publicitaria para alertar contra el consumo de fentanilo. Está muy bien. Pero debemos ser consciente que esa droga, que solemos ver como un problema afincado sólo en la Unión Americana también está entre nosotros y sus consecuencias son mortales, sobre todo cuando los intoxicados son niños. El fentanilo realmente mata y combatir su tráfico debe ser una tarea de todos, personal, familiar, nacional y global.
Todo personal
Hoy cumple 17 años al aire el programa Todo Personal que hacemos diariamente junto con mi compañera, de programa y de vida, Bibiana Belsasso en ADN noticias. Un espacio donde la política, la investigación y la seguridad nacional y pública se entrecruzan con la información y la opinión. Mil gracias por acompañarnos todos estos años y ojalá sean muchos más.










