Propuesta para la reorganización institucional de las escuelas normales en Chiapas
Dr. José Antonio Ramírez Díaz
El proceso de una reingeniería educativa, lo podemos conceptualizar como el rediseño de una organización para el logro de mejoras significativas, a través del establecimiento de interacciones nuevas, en procesos administrativos y regulatorios. Se trata de ver, si se estan haciendo bien las tareas encomendadas o se podrían hacer mejor. En el caso que nos ocupa, se trata de eficientar y modernizar las estructuras organizacionales de las escuelas formadoras de docentes en Chiapas, para garantizar, mejoras continuias en los procesos académicos, administrativos y de gestión, que se dan al interior de estos centros educativos, y con ello, reformular las funciones y roles de los integrantes de las escuelas, con el propósito, de asegurar un mejor funcionamiento operacional, que permita, mejores aprendizajes de los educandos.
La reorganización institucional de las escuelas normales, permitirá el mejoramiento operativo de estos centros educativos, actualizará su estructura organizacional para que responda a las exigencias de una institución de educación superior, modernizará las formas de gestión, y a la vez, se convierte en una opción para asegurar una formación de calidad para los nuevos maestros de educación básica en la entidad.
PROBLEMÁTICA
En Chiapas, el subsistema de educación normal, está constituído por 19 escuelas de formación inicial docente (15 estatales y 04 federales, por su orígen presupuestal), que atienden a un total de 4,313 estudiantes (2,639 mujeres y 1,674 hombres), con 472 docentes (SEE:2023).
Con el establecimiento del nivel de licenciatura para los estudios realizados en las escuelas normales, elevando a éstas, por Decreto Presidencial (1984), como Instituciones de Educación Superior (IES), éstos centros educativos, se vieron ante un cambio organizacional en el que se deberían realizar tareas sustantivas propias de las IES (Investigación, Extensión y Difusión), tareas para las cuales, no se tenia experiencia, ni recursos humanos, materiales, ni la infraestructura institucional para realizarlos.
En enero del año 2005, con la reestructuración de la Secretaría de Educación Pública (SEP), donde el Reglamento Interior, estableció la transferencia de la educación normal, de la Subsecretaría de Educación Básica, a la Subsecretaría de Educación Superior, propició la alineación de las Políticas y Programas para la Educación Normal, con las establecidas para todas las instituciones de educación superior en el país.
La alineación de la organización y funcionamiento de las escuelas normales con las Políticas y Directrices para la educación superior, provocan, hasta hoy en día, una serie de visicitudes organizacionales, académicas y administrativas, que limitan el desarrollo de los procesos al interior de éstos centros escolares.
Éstas Reformas, de carácter estructural, se pusieron en marcha, sin contemplar las adaptaciones de fondo que las hicieran congruentes con las necesidades y exigencias de las estructuras organizacionales existentes en las escuelas normales, dando como resultado, la deficiente operación de éstas.
Bajo este contexto, las escuelas normales en Chiapas, han seguido operando con una limitada estructura organizacional, que les impide cumplir con las funciones sustantivas de una institución de educación superior.
La Normatividad, no es suficiente para impulsar el desarrollo integral de las escuelas. El cumplimiento de una instrucción, conduce a la simulación, a cumplir obligadamente, sin trascendencia para la formación del nuevo docente.
Las estructuras organizacionales con las que actualmente operan las escuelas normales en Chiapas, son obsoletas, insuficientes e ineficaces. No responden a las tareas sustantivas que debe realizar una institución de educación superior. Las limitadas y obsoletas formas de organización, provocan contradicciones y falta de coordinación entre las áreas que las integran, favoreciendo la integración de pequeños grupos laborales, fraccionando el ambiente de trabajo. Es necesario, revisar y modificar el organigrama de las escuelas, para mejorar su integración y funcionamiento.
Se trata de un problema complejo, pues nos remite a los mecanismos de cohesión organizacional; un mayor o menor grado de cohesión, tiene que ver con una mayor o menor debilidad de las articulaciones entre las partes de estas instituciones escolares, por lo que, es imprescindible, incorporar nuevos esquemas organizacionales, que les permitan cumplir con sus funciones sustantivas. Es necesaria la creación de un clima organizacional eficiente.
El paradigma teórico que sustenta la teoría del desarrollo organizacional, propone intervenciones planificadas en los procesos al interior de las organizaciones, y más específicamente, a través de la aplicación de sus postulados, la organización realiza sus actividades más eficazmente, independientemente, de proveer las herramientas para ayudar a establecer relaciones interpersonales más efectivas y muestra al personal, como trabajar efectivamente con otros, en el diagnóstico de problemas complejos, para buscar soluciones apropiadas.
LA ESCUELA COMO ORGANIZACIÓN
Para tener una primera aproximación, sobre el concepto de organizaciones complejas y en especial las que se dedican a propósitos muy particulares y especiales, como es el caso de las organizaciones escolares (escuelas), debemos reflexionar sobre algunos aspectos de la teoría y el enfoque organizacional (principalmente de la escuela del comportamiento, que enfatiza el proceso de toma de decisiones), de tal suerte, que, pudieran plantearse cuestionamientos acerca de la discursiva que presenta a la escuela como una organización perfecta, racional y equilibrada, por una posición, que la conceptualice de una manera más realista, con racionalidad limitada, donde el desorden está legitimado, con débil articulación, existencia de conflictos y actuación política, complejidad organizacional y metas con un alto grado de abstracción; y que, a la vez, reconozca que la escuela como organización, tiene una complejidad especial; entre otras cosas, porque, está centrada en el conocimiento, son organizaciones profesionalizadas con formas específicas de autoridad, altamente diferenciadas, plurales y con tecnología problemática (HIRSCH:1997).
El conocimiento, determina tareas y grupos. Las personas y grupos, sin embargo, actúan en torno a sus propios intereses. Esto influye, por ejemplo, en qué tipo de conocimientos serán reconocidos, quién puede mejorarlos y poseerlos y con ello, ejercer autoridad.
Los grupos profesionalizados, en lugar de subdividir tareas, realizan cada uno, un amplio rango de actividades, demandan autonomía en su trabajo, tienen lealtades divididas (por ejemplo, a su gremio y asociaciones). Se producen enormes tensiones entre los valores profesionales y las expectativas burocráticas.
Al interior de las escuelas normales en Chiapas, la situación política se permea con fuertes conflictos de intereses, las alianzas son trueques temporales, así que se basan frecuentemente en acuerdos y expectativas informales. Se formulan en determinadas condiciones y cambian, cuando éstas se transforman. Las decisiones son ejecutadas por personas distintas a las que las elaboran, por lo que su implementación, constituye un problema potencial.
Ante la problemática descrita, la perspectiva que nos plantean los postulados del desarrollo organizacional, es generar un cambio planeado, que permita resolver los problemas actuales y aprender de la experiencia, adaptándose a los cambios, para impulsar futuros cambios. Se trata, de generar un nuevo esquema organizacional para lograr, un funcionamiento eficiente y efectivo que consolide el desarrollo de los procesos al interior de las escuelas formadoras de docentes.
CONSIDERACIONES
La propuesta de implantar un nuevo esquema organizacional, adquiere singular relevancia, ya que propiciaría las condiciones administrativas, de comunicación, interrelación, etc. para generar un cambio planeado, que fortalezca el desarrollo integral de éstos centros educativos.
Contemplar un Área de Planeación, que integre y oriente los proyectos de mejora continua a mediano y largo plazo, los ejercicios de autoevaluación institucional, entre otros, haría más eficiente el quehacer cotidiano de las escuelas formadoras de docentes, en el sentido de liberar la excesiva carga administrativa que los docentes realizan, para satisfacer las exigencias de las Directrices de la educación superior en el país, en detrimento del proceso de enseñanza y aprendizaje.
Un manual de organización y funciones, se convertiría en el instrumento idóneo para coadyuvar a la modernización del funcionamiento de las escuelas normales en Chiapas, donde la estructura orgánico-funcional que se plantee, sea diseñada dentro de un esquema que permita aprovechar al máximo el personal docente y administrativo, a la vez que, arraigar y dar prestigio al trabajo académico.
La implementación de la propuesta curricular del Proyecto Educativo de la 4T, obliga a reformular aspectos de operación, instrumentación y evaluación propios del modelo académico, es decir, los procesos de investigación, vinculación y docencia, se reencuentran, pues implican el logro de los objetivos educativos, sobre una concepción de aprendizaje, vinculada a la realidad, en donde la actividad de investigación y práctica, se constituyen como el eje central.
El cambio propuesto, requiere definir funciones y puestos de una manera precisa, con el propósito de favorecer la interrelación entre el personal adscrito a éstas instituciones, evitar duplicidad de funciones, debiendo contemplar, objetivos, niveles jerárquicos, relaciones de autoridad, funciones y organización.
Las escuelas normales en Chiapas, tienen la obligación ineludible de formar nuevos maestros, con la capacidad de aplicar el conocimiento sobre los procesos de la educación en Chiapas, desde la lógica de la investigación científica, para resolver problemas educativos generados en el aula, como espacio tiempo de un conjunto indeterminado de interacciones pedagógicas, didácticas, culturales y sociales.
Lo que no hace la formación inicial, difícilmente lo hará la actualización y capacitación docente.
No se puede aspirar a una educación de excelencia, sin mejorar la formación inicial de sus futuros docentes.










