Por: J Roberto Morales Figueroa
Influencia o Trascendencia
“Los hombres que sanan sus heridas en soledad y alimentan sus sueños con la sal y el agua del sudor, se convierten en invencibles.”
En un mundo tan complejo como el que nos ha tocado para vivir, los valores en política pueden ejercer una autoridad silenciosa pero profunda en la toma de decisiones. Y a pesar de que muchas personas piensen que la moral es un árbol que da moras, la realidad es que más que una ocurrencia, es una brújula.
Honestidad, responsabilidad, respeto, justicia y lealtad, son algunos de valores universales en los que, sin temor a equivocarme, todos los hombres consideramos sobre los que debe cimentarse nuestro actuar. Justicia y responsabilidad, han de dejar huella en la formulación de políticas, y más importante, en a forma de hacer política.
La consciencia sobre la dignidad humana y la responsabilidad social, deben ser el fundamento primigenio que inspire políticas que eliminen las desigualdades y protejan a los más vulnerables. Pero ojo, no se trata de dar el pez, o solamente enseñar a pescar, es imperativo ir más allá, sentar bases mínimas para un desarrollo de mediano y largo plazo.
Programas de asistencia social, luchas contra la discriminación y esfuerzos por promover la paz encuentran raíces en valores compartidos, pero no son suficientes, y menos sostenibles en el largo plazo.
Un enfoque de subsidiaridad puede ser más exitoso. En el que los ciudadanos hagan por sí mismos todo lo que son capaces de hacer, y cuando esto no sea bastante, la sociedad en su conjunto; y luego el municipio, el estado, y la federación. De tal suerte que el individuo se emancipe de la permanente -pero insuficiente- dependencia al estado.
La búsqueda de la justicia, afincada en la enseñanza de valores, ha sido una realidad histórica, ¿qué hombres estamos heredando al mundo? Buscar garantizar equidad y acceso igualitario; promover la libertad individual protegiendo a la colectividad. Decisiones gubernamentales que buscan preservar estas libertades fundamentales es una tarea de todos, y esta solo puede lograrse en el entendimiento, el respeto y el diálogo.
Es vital reconocer los desafíos. La diversidad de creencias en sociedades modernas requiere un enfoque equilibrado. La coexistencia pacífica implica respetar las diferencias y garantizar que las políticas no excluyan a quienes siguen otras creencias o ninguna.
Alguien reflexionó alguna vez que “La razón por la que la mayoría de las personas fracasan en lugar de tener éxito, es porque intercambian lo que más desean por lo que quieren en este momento.”
Y aquí, el detalle: ¿son capaces nuestros políticos de sacrificar una influencia popular -pero momentánea- a cambio de una trascendencia histórica? Y por esta última no me refiero a los libros de texto, a nombres de calles o colegios, más bien, a la construcción de una nueva sociedad para la posteridad.
@moralesbeto_










