Roberto Morales

El panorama político en Chiapas es un escenario en constante evolución. Como ningún otro estado del país, Chiapas está marcado por una compleja intersección de factores históricos y culturales, y de intereses políticos y económicos. Este Estado del sureste mexicano, ha sido crucial en la lucha por la igualdad, la justicia social, aunque al día de hoy estos no hayan llegado a él.

Conocido por ser el corazón de la resistencia zapatista con el levantamiento del EZLN en 1994, los ojos del mundo voltearon a este lugar, que parece convertirse nuevamente un teatro de batalla, hoy política.

Como nunca antes, han salido tantos y tan variopintos aspirantes a la gubernatura, unos con más mérito y trayectoria que otros; unos chiapanecos y otros, de lugares vecinos; unos impulsados por sí mismos y otros empujados.

La pregunta importante es: ¿saben ellos cuáles son los grandes desafíos de Chiapas? La gran y añeja desigualdad social y económica, los paupérrimos indicadores educativos y de salud, pobreza y marginación, y ahora la seguridad. Son estos los grandes retos para un estado que, de aprovechar su ubicación geográfica y sus recursos económicos, culturales y naturales, podrían posicionarlo como el motor del sureste mexicano. 

Lo que queda claro que el gran desafío de los aspirantes es ser el/la elegido(a) para ser el candidato de la coalición que, en caballo de hacienda ganará la elección, principalmente por la inexistente oposición, lo demás es lo de menos.

Chiapas ha sido escenario de elecciones disputadas y controversiales, en 2000 y 2006 dos rebeldes le arrebataron la gubernatura a los ungidos por el centro del país. La alternancia en el poder ha sido una constante en los últimos años, con diferentes partidos políticos tomando el control del gobierno estatal. Esto refleja una dinámica política vibrante pero que también puede generar desafíos en la gobernabilidad y la implementación de políticas públicas de largo plazo.

Los grandes desafíos del Estado son hoy el reto para grandes políticos, para políticos que sepan hacer y formar equipos capaces de tener perspectiva de futuro, que sepan tomar decisiones en el presente con repercusiones no solamente del hoy, sino que generen ese efecto dominó virtuoso que permita romper la inercia que mantiene al Estado paralizado.

Chiapas y los chiapanecos estamos expectantes a lo que se viene, como en ninguna otra elección, el candidato será crucial para saber no solo qué rumbo tomará Chiapas, sino para poder saber si habrá una luz al final del túnel. El campo está listo y los combatientes se preparan para demostrar quién las puede más, de esta lucha quedarán más preguntas que respuestas, una de ellas es: y la ciudadanía ¿seremos espectadores o tomaremos parte?

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