España, a la gran final

Borró del mapa a un endeble Francia; espera al ganador del juego de hoy entre Inglaterra-Argentina

Agencias/Diario de Chiapas

España consiguió en Dallas hacer historia una vez más: sacar de la competición por el título a Francia, que había disputado las dos últimas finales de la Copa Mundial, y meterse en el gran partido siendo muy fiel a lo que la ha convertido en una de las potencias futbolísticas del siglo XXI.

Francia llegaba al encuentro con un historial tremendo, como para dar miedo a cualquier rival. Sus delanteros habían demostrado ser los mejores en el torneo; pero, llegado a este partido, España —la mejor defensa del campeonato— logró minimizar su potencial hasta hacerlo casi inexistente. El equipo de Luis de la Fuente no es defensivo, aunque haber llegado a una final con un solo gol encajado podría indicar lo contrario. Pero no, no es eso: es muy ordenado, defiende desde la posesión. Es como una gran sinfonía del fútbol, no un grupo de especialistas.

En ese intercambio de golpes y miedos llegó el penalti de Digne sobre Lamine Yamal. El lateral estaba mirando al cielo porque su idea era despejar un balón lo más lejos posible, pero su rival entendió la jugada antes de que esa pelota cayese. Se acercó corriendo con la idea de disputar el balón y lo que se encontró fue que Digne había leído mal la jugada y le propinó una evidente patada. Oyarzabal, el goleador de España, recompensó la jugada con un penalti perfectamente tirado. Es posible que no esté siendo el mejor campeonato de Yamal, pero hay algo de picardía en él que siempre aporta un poquito más.

Así se llegó a la mitad del partido, con un 0-1 en el marcador y unas muy buenas sensaciones para España. Es posible que el miedo estuviese presente, porque todo el mundo sabe del potencial francés, pero si se miraban las estadísticas era evidente que España estaba siendo superior. Al descanso, los goles esperados de Francia eran 0,07 y llevaba cero remates a la puerta de Unai. Es difícil encontrar una versión más reducida de un equipo con el potencial del galo.

En el minuto 58 de partido llegó el gol de Porro, que es un gol de bandera. El lateral derecho está en la frontal del área, tratando de descifrar la defensa francesa. Entre los centrales encuentra a Olmo, que es uno de los jugadores más brillantes del equipo español. Le da el balón y este, como si le quemase, se lo devuelve rápido. Porro queda solo y de cara ante Maignan. Su remate es el 0-2 y todos los miedos de España (más de la afición que del equipo) empiezan a disiparse. El gol es la imagen fiel del equipo, tan capaz de hacer fácil lo difícil.

Lo que quedaba por delante, que no era poco, siguió sonando con la misma sintonía. España tomaba el balón y, cuando lo perdía, lo recuperaba rápido; era capaz de encadenar posesiones largas y desesperar a una Francia que en buena parte del partido estuvo persiguiendo sombras. En este duelo particular, además, el equipo de De la Fuente tiene un poco comida la moral del rival.

Sufrió más España contra Portugal o Bélgica, aunque solo fuese porque en ambos necesitó un golpe final de suerte para ganar. Poco a poco, a pesar de las dudas iniciales, España ha demostrado que es uno de los grandes equipos del torneo. Ahora ya sabe también que el domingo estará en Nueva York y que el premio final solo está a un [du

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