Crisis en la cafeticultura de Siltepec

Migración, coyotaje e inseguridad ponen en riesgo la producción.

El Heraldo de Chiapas

La cafeticultura en la Sierra Madre de Chiapas atraviesa un escenario marcado por la escasez de mano de obra, la migración de las nuevas generaciones, la permanencia del coyotaje y las consecuencias que dejó la inseguridad registrada en años recientes. En municipios como Siltepec, productores buscan mantener la actividad mediante el trabajo familiar y nuevas estrategias para evitar el abandono de las parcelas.

Yareni Pérez, bióloga y productora de café en Siltepec, explicó que uno de los principales cambios que ha enfrentado el sector en los últimos años ha sido la reducción de trabajadores que tradicionalmente participaban en la cosecha.

“Aproximadamente entre seis años para acá, la presencia de estas personas que participaban en estas labores ha ido disminuyendo”, señaló al referirse a los jornaleros procedentes de Guatemala que anteriormente apoyaban en las labores del cultivo.

A esta situación se suma la salida constante de jóvenes de las comunidades de la Sierra Madre, lo que ha reducido la disponibilidad de personas para atender las distintas etapas de la producción.

“Hay una alta migración de jóvenes en el municipio y de las diferentes comunidades, que hace más complicada estas labores en la actividad productiva del café”, afirmó.

La productora explicó que esta situación ha obligado a modificar la forma en que las familias trabajan sus cafetales. En lugar de depender de mano de obra externa, ahora buscan organizarse entre familiares para sacar adelante cada etapa de la producción.

“Lo que se ha buscado es como estrategia para seguir realizando nuestra actividad productiva de manera viable, es apoyarnos entre familias”, comentó.

Añadió que incluso buscan involucrar a las nuevas generaciones en el conocimiento del campo para mantener viva la actividad cafetalera.

Pérez explicó que la organización consiste en trabajar de manera colectiva, apoyándose entre familiares para atender cada parcela conforme avanzan las labores agrícolas.

En su caso, la producción alcanza entre 20 y 25 bultos por hectárea, con una mezcla de variedades arábiga y maragó, combinación que, dijo, le otorga características particulares al producto final. Además, destacó que se trata de un proyecto familiar que busca conservar la tradición cafetalera de la región.

La productora señaló que actualmente también promueven la incorporación de jóvenes de 16 años en actividades relacionadas con la agricultura regenerativa, principalmente durante las temporadas de cosecha y poscosecha.

Respecto al periodo de violencia que afectó la Sierra Madre, recordó que las condiciones de inseguridad impidieron que muchos productores pudieran ingresar a sus terrenos. “Fue bastante complicado porque ya no había las formas ni la certidumbre de que tú pudieses salir a tu parcela, a tu propio predio, a trabajar porque las condiciones no te permitían realizarlo”, relató.

Indicó que en varias comunidades el campo permaneció abandonado debido al riesgo que representaba acudir a las parcelas. “Sí se vio el campo en el abandono, precisamente por cuidar la vida”, expresó.

Explicó que hubo productores que, pese al riesgo, decidieron ingresar para rescatar parte de su cosecha, porque esa actividad representa el principal sustento económico para sus familias.

Entre las zonas más afectadas mencionó comunidades de la parte baja del municipio, colindantes con Chicomuselo, como Malpaso Triunfo, donde numerosos productores perdieron completamente sus cosechas.

También recordó que en la zona media del municipio, donde se ubican los ejidos Siltepec, Toquiancito y Vega de Guerrero, la presencia de personas desplazadas reflejaba el impacto que atravesaba la región.

“Había mucha presencia de desplazados, entonces fue una cuestión de un descontrol social muy fuerte, de mucho impacto”, comentó.

En el caso de su parcela, logró recuperar poco más de la mitad de la producción. De una expectativa de 20 a 25 bultos, pudo rescatar alrededor de 12 bultos, mientras que perdió aproximadamente ocho.

La productora explicó que uno de los retos para obtener mejores ingresos consiste en realizar todo el proceso de valor agregado, desde el secado, la maquila y el empaquetado del café, lo que permite comercializar un producto en grano o molido con mayor valor.

Sin embargo, señaló que el coyotaje continúa siendo una práctica frecuente en la región. “La presencia del coyotaje siempre ha existido… te dicen: ‘te llevo tu café mojado y te evitas todo el proceso del secado y después la maquila’. Entonces sí hay presencia de coyotes en la zona y siempre lo va a haber”, comentó.

Frente a este panorama, los productores de la Sierra Madre de Chiapas mantienen la actividad mediante la organización familiar, la incorporación de jóvenes y la búsqueda de mecanismos para conservar la producción de café y comercializar un producto con mayor valor agregado, en una región donde esta actividad continúa siendo el principal sustento económico de numerosas familias.

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