Brigadistas sufren padecimientos crónicos


El costo de combatir los incendios en Chiapas.

Los padecimientos respiratorios pueden tener consecuencias a largo plazo; complicaciones que aparecen después de 10, 15 o hasta 20 años, señala el especialista.

Marco Alvarado/ Cinthia Ruiz/ Karla García, Edén Gómez / Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas

La lucha contra los incendios forestales y urbanos implica más que apagar el fuego; detrás se esconde una realidad de desgaste físico, toxicidad silenciosa y riesgos respiratorios que marcan de por vida a quienes visten el uniforme de brigadista o bombero.

En Chiapas, uno de los estados con mayor biodiversidad y, por ende, mayor incidencia de siniestros, el costo no sólo se mide en pesos, sino en la salud pulmonar y la integridad física de sus combatientes.


La intoxicación

Aunque el contacto directo con el fuego es el riesgo más evidente, las estadísticas revelan una verdad más sombría: la principal causa de muerte entre los combatientes es la intoxicación y la asfixia.

El secretario de Protección Civil de Tuxtla Gutiérrez, Eder Mancilla, advierte que la inhalación de humo deja a los elementos vulnerables, incluso antes de que las llamas los alcancen.

El monóxido de carbono y las partículas suspendidas no sólo generan desorientación inmediata; según Javier Arturo Sánchez Avendaño, director médico de la Cruz Roja Mexicana en Tuxtla Gutiérrez, la exposición constante es una bomba de tiempo.

“Los padecimientos respiratorios pueden tener consecuencias a largo plazo; complicaciones que aparecen después de 10, 15 o hasta 20 años”, señaló el especialista.

La amenaza más latente es la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una condición que comparten brigadistas y bomberos con quienes cocinan con leña, debido a la inhalación sistemática de productos de combustión.

El combate de incendios no es una tarea de “aplicar agua”, es una disciplina técnica y físicamente extenuante. Los brigadistas deben realizar caminatas de varias horas en cerros con pendientes pronunciadas, cargando equipo y herramientas para crear brechas cortafuego.

Este entorno hostil deriva en caídas y luxaciones de tobillo, que son los accidentes más frecuentes, debido a la irregularidad del terreno.

Como el humo desplaza a la fauna local, los combatientes enfrentan ataques de enjambres de abejas y encuentros con serpientes venenosas que huyen del fuego.

Durante el estiaje, la combinación de la temperatura ambiental de Chiapas con el calor radiante del fuego provoca golpes de calor y deshidratación severa.


Presupuesto y logística

ara enfrentar estas amenazas, Chiapas opera bajo un esquema de coordinación interinstitucional: durante el ciclo fiscal 2026, se han proyectado cerca de 560 millones de pesos destinados a la gestión de riesgos. Este recurso se distribuye a través de fondos concurrentes entre el Gobierno Federal, vía Conafor y Conanp, y el estado.

A pesar de que Chiapas es una de las entidades con mayor asignación de recursos y horas-hombre, debido a su importancia ecológica, la operatividad técnica es la que marca la diferencia entre la vida y la muerte.

En Tuxtla Gutiérrez, por ejemplo, se mantiene un estado de fuerza de 100 elementos, con guardias operativas de 30 brigadistas que aseguran una respuesta constante.

A pesar del equipo de protección personal y los seguros institucionales, la realidad es que el equipo no siempre es suficiente para aislar al cien por ciento al combatiente del entorno hostil. Por ello, las autoridades locales enfatizan la disciplina y la vigilancia constante.

Hasta la fecha, en la capital chiapaneca se reporta un saldo blanco en decesos, un logro atribuido a la experiencia técnica y al cumplimiento estricto de los protocolos de seguridad.

Sin embargo, el riesgo es una constante que no permite tregua. Mientras el cambio climático intensifica las temporadas de sequía, la salud de quienes combaten el fuego seguirá siendo la moneda de cambio en la protección de las selvas y bosques.

Enfermedades que pueden desarrollarse

A largo plazo

• Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

• Daño pulmonar por inhalación constante de humo.

• Tos persistente y dificultad respiratoria.

Tiempo en que pueden aparecer

Los síntomas pueden presentarse después de 

10, 15 o hasta 20 años de exposición.

Riesgos inmediatos en incendios

Quienes combaten directamente el fuego pueden sufrir:

• Intoxicación por monóxido de carbono

Esto puede provocar:

• Mareo

• Debilidad

• Complicaciones respiratorias graves

Efectos del humo en personas cercanas a incendios

Quienes viven cerca de incendios pueden presentar:

• Irritación de garganta

• Ojos rojos o irritados

• Lagrimeo

• Ardor o escozor ocular

(Generalmente no se trata de intoxicación directa, sino de irritación por el humo disperso.)

Recomendaciones de prevención

• Realizar revisiones médicas al menos dos veces al año si se trabaja expuesto al humo.

• Acudir al médico si aparece tos persistente.

• Hidratarse adecuadamente

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