- Registran un incremento significativo en la venta de pescados y mariscos, reflejo de una tradición religiosa profundamente arraigada en la comunidad
Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
Con el inicio de la Cuaresma, el Mercado Juan Sabines registra un incremento significativo en la venta de pescados y mariscos, reflejo de una tradición religiosa profundamente arraigada en la comunidad. Desde las primeras horas del viernes, familias acudieron al mercado para adquirir camarón, mojarra, filetes y otros productos del mar, en cumplimiento de la costumbre católica de abstenerse de carne roja como acto de penitencia y reflexión espiritual.
La Cuaresma, periodo de 40 días previo a la Semana Santa, representa para los creyentes un tiempo de preparación, sacrificio y renovación de la fe. La práctica de no consumir carne roja los viernes simboliza un gesto de recogimiento y respeto, en memoria de la pasión de Jesucristo. En este contexto, el pescado se convierte no solo en una alternativa alimenticia, sino en un elemento que forma parte del significado religioso de estas fechas. Con el paso del tiempo, esta práctica ha trascendido lo espiritual y se ha integrado también a la identidad cultural y gastronómica de las familias.
Comerciantes del área de mariscos señalaron que, a pesar del aumento en la demanda, no se contempla un incremento en los precios durante la temporada. Explicaron que existe suficiente producto y que la intención es mantener costos accesibles para apoyar la economía familiar, considerando que durante varias semanas los hogares optan por este tipo de alimentos. Indicaron además que la estabilidad en los precios busca incentivar el consumo constante y fortalecer el comercio local.
Ante las altas temperaturas que comienzan a presentarse en la región, los locatarios afirmaron que se reforzarán las medidas de refrigeración y conservación para garantizar la frescura y calidad de los mariscos. Subrayaron que el manejo adecuado y la cadena de frío son fundamentales para evitar riesgos sanitarios, especialmente en días de mayor afluencia. Con ello, el mercado se mantiene preparado para atender la demanda que se intensificará conforme avancen los viernes de Cuaresma.
De esta manera, la venta de pescados y mariscos no solo dinamiza la economía del mercado, sino que también evidencia cómo la fe y las tradiciones religiosas continúan influyendo en los hábitos de consumo de la población.










