Letras Desnudas
Mario Caballero
¡Ah, qué Enoc tan guasón!
Enoc Hernández Cruz es de esos políticos aficionados a los refranes, especialmente a aquellos que tengan que ver con la política o que puedan ajustarse a esta actividad. No sé de dónde adquirió la afición ni por qué la ha mantenido durante tantos años. Aunque seguro estoy que no es porque quiera dar esa imagen de hombre culto o aparentar ser más inteligente. Porque entre todas las manías que tiene, y que son muchas, esa no es una de ellas. Sin embargo, nunca le he escuchado un solo discurso en el que no los utilice.
Entre sus favoritos está el proverbio chino “no le des peces a tus hijos: enséñales a pescar”. O éste otro: “la política se hace con buenos amarres”. El que más repite, pero no ante el público sino entre su círculo cercano es el de “la mala publicidad es buena publicidad”.
Éste último siempre lo espeta cada vez que recibe una crítica. Pero dudo mucho que piense así realmente. Porque en cierta ocasión en que un periodista puso en tela de juicio la honestidad de su esposa, quien tras el poquísimo tiempo que llevaba en desempeñar un solo cargo público durante la administración anterior pasó de la pobreza a ser toda una aristócrata, con choferes, asistentes personales, niñeras para sus hijos, viajes de placer y cirugías estéticas en Houston. Ipso facto, Enoc abrió la chequera y pagó para que limpiaran la imagen de su señora.
Apuesto que tampoco diría que “toda publicidad es buena publicidad” si algún día uno de sus hijos llega llorando del colegio porque sus compañeros de clase le dijeron que la riqueza de su papá proviene de cometer fraude al erario de los chiapanecos (por decirlo de manera suave).
El caso es que, a este personaje, ahora que ya es candidato a la presidencia municipal de San Cristóbal de las Casas por el Partido Encuentro Solidario (PES), le queda como anillo al dedo aquella frase del polémico político ruso que fue pieza fundamental en la Guerra Fría, Nikita Jrushchov: “Los políticos son siempre lo mismo. Prometen construir un puente, aunque no haya río”.
Lo digo por lo siguiente. Resulta que el 21 de marzo reciente, Enoc Hernández y todos los integrantes de su planilla firmaron ante el notario público número 176 un acuerdo en el que en caso de que ganen la elección se comprometen a aprobar la disminución del salario y eliminar los gastos de representación de todos los integrantes del cabildo. El objetivo –según- es ahorrar millonarios recursos que destinarán a la ejecución de proyectos de impacto social.
La iniciativa sería buena si no fuera una ocurrencia de tiempos electorales. Y sería creíble si supiéramos que Enoc Hernández es una persona honesta y un ex funcionario público de probada autoridad moral. Pero no. Conociendo quién es, quién ha sido y quién seguirá siendo, podemos asegurar que dicha propuesta se trata de un engaño, de una treta electorera, de la broma de un guasón.
IDEAS CORTAS. MAÑAS LARGAS
Enoc Hernández fue de los funcionarios más consentidos de Manuel Velasco Coello. Durante la administración anterior fue de los que siempre estuvo dentro del círculo íntimo del exgobernador. Tenía picaporte en Palacio de Gobierno, “el güero” lo mandaba a llamar a su despacho a cualquier hora del día y la madrugada, y hasta se hicieron compadres.
Enoc Hernández nació en un hogar humilde, en el seno de una familia de padres campesinos originarios de un ejido del municipio de Jiquipilas. Por eso le gusta jugar con la cantinela de que él proviene de la cultura del esfuerzo. Incluso, gastó infames sumas de dinero para hacer promoción de su imagen bajo los adjetivos de “hombre de trabajo”, “disciplinado”, fervoroso de la familia y de Dios” y hasta hubo crónicas en algunas revistas que hablaron en tono melodramático sobre “su difícil infancia y juventud”.
Empero, la realidad era muy distinta. Su éxito político y económico no proviene del trabajo honesto y sin descanso, sino de las complicidades que bien supo tejer con los antiguos dueños del poder. Se benefició de los gobernadores Pablo Salazar, en cuyo sexenio logró ser presidente municipal de San Cristóbal por el Partido Social Demócrata, periodo en el que Enoc pasó sin pena ni gloria. Con Juan Sabines Guerrero llegó a ocupar un escaño en el Congreso del Estado, aunque esta vez por el Partido del Trabajo.
Cuando Manuel Velasco llegó a la gubernatura, se pasó al PVEM y fue, entre otros nombramientos recibidos en esa administración, dos veces director general del Instituto de Capacitación y Vinculación Tecnológica del Estado de Chiapas (Icatech), dependencia que convirtió en un verdadero botín familiar. Pues su esposa, hermanos, sobrinos, cuñados, cuñadas, amigos y compadres desempeñaron un puesto o simplemente eran aviadores.
Este caso está documentado periodísticamente. Se sabe que, con recursos del Instituto, Enoc Hernández cubría los gastos de su casa, como la servidumbre y las nanas de sus hijos, por ejemplo, quienes cobraban en la nómina sueldos entre siete y nueve mil pesos mensuales.
Eso no es nada. Se dijo que desvió el presupuesto del organismo para financiar la organización, fundación y la sucesiva operatividad de Mover a Chiapas, con el cual fue candidato por segunda vez a la alcaldía de San Cristóbal en 2015.
Otro dato: los sueldos y gastos de ese partido eran pagados con dinero del Icatech. Es decir, Hernández Cruz, quien ocupó el cargo de presidente estatal de ese organismo político, disponía a su antojo de las prerrogativas que ascendían a alrededor de 400 mil pesos mensuales, que estaban libres de polvo y paja.
Tras seis años de disfrutar del poder y de tener injerencia en el manejo de los recursos de los chiapanecos, no es extraño que hoy sea de los nuevos ricos de Chiapas, con enormes propiedades en San Cristóbal y en su natal Jiquipilas, dueño de una importante colección de autos y camionetas de lujo, de un medio de comunicación, de empresas y granjas de peces, especialmente tilapia, y se dice que hasta de una línea de transporte público en la región Altos.
ENGAÑIFA
Por tanto, ¿cómo creerle que esta vez sí hará las cosas bien, con honestidad y valores morales, si a lo largo de su carrera política el común denominador ha sido la corrupción y el fraude? ¿Cómo no pensar que su supuesto compromiso firmado ante notario público no se trata de otra engañifa? Como lo fue su fundación Un millón de Amigos, A.C., que por varios años utilizó con fines político-electorales y que según también operaba bajo el patrocinio del Icatech.
De risa loca. Enoc Hernández propone un puente donde no hay río. Quiere convencer a los electores de que su gobierno será austero y justo con los recursos del pueblo, empezando por los sueldos de los miembros del cabildo, cuando lo que ha sido constante en su vida pública es el dispendio y la rapiña.
Y eso no suena a burla, sino a chiste.









