Alto Mando
Miguel Ángel Godínez
Cincuenta mil más y una visita incómoda
La semana pasada el Presidente de la República anunció la puesta en marcha de una nueva estrategia en términos de seguridad. Presionado el Estado por la ingobernabilidad de varios municipios del país y la creación de grupos de autodefensa en los altos de Chiapas anuncia implementar una estrategia. ¿Cuál, cuándo, qué? Ningún detalle al respecto, sin embargo, podemos deducir dos decisiones que por su importancia podrían ser parte de esta nueva estrategia. Por un lado, la intención definitiva de que la GN se convierta en una corporación de la milicia y no civil, contrario a lo que siempre advirtió López Obrador. Numerosas fueron las veces que anunció que la GN sería independiente y se dedicaría a restablecer el orden público sin intervención de ninguna otra corporación, que, según su muy particular opinión, sólo sumaban corrupción y violencia en los estados. El nombramiento del General Rodríguez Bucio se pudo ver con buenos ojos por quienes aprecian y reconocen los valores institucionales del Ejército Mexicano. Habría una GN al servicio de la nueva presidencia y bajo las órdenes de un civil, pero comandada por un militar de carrera, con experiencia y aptitudes suficientes para tan grande responsabilidad. A lo largo de estos ya casi tres años se ha podido constatar que fue un acierto esta designación como lo es ahora el que la GN pase a formar parte de la SEDENA bajo las órdenes directas del Gral. Secretario Cresencio Sandoval en un momento en que la unidad entre las corporaciones es necesaria para hacer frente a la ola de violencia difícil de mitigar. La integración ha sido la labor más exitosa de Rodríguez Bucio, requirió conciliar personal de dos corporaciones con diferente formación y condiciones laborales completamente diferentes. Aun así, hoy logran constituirse como la fortaleza del Estado frente a la delincuencia que azota de norte a sur el país. Otro de los aspectos en esta nueva estrategia anunciada en la mañanera podría ser la asignación de 50 mil millones de pesos extras que se le darán a la GN para la construcción de cuarteles exclusivos para esta corporación. Los hechos en La Aguililla Michoacán y ahora la revuelta de varias comunidades en Pantelhó Chiapas ponen al descubierto que no es dinero lo que la GN está necesitando para hacer frente a la ingobernabilidad de estos municipios. Los vemos replegarse con el argumento de no provocar enfrentamientos, una acción correcta por más frustración que genere en los soldados, cuando ante un enfrentamiento no sólo no tienen órdenes de contratacar, sino de huir antes de tratar de defenderse. La estrategia del Presidente de tolerancia y de no intervención de la Fuerza del Estado a través de la GN, el Ejército y la Marina, no suma a la asignación de la GN a SEDENA, ni a los millones extras que recibirán, ni mucho menos a los programas sociales a los que le apuesta el gobierno federal, nada podrá restablecer el orden en poblaciones en donde no se sabe quiénes son los criminales y quiénes los pobladores que reclaman justicia. Cada vez más se presentan evidencias de que en las elecciones pasadas el crimen organizado influyó en el triunfo de gobernadores y alcaldes, todos ellos están por tomar sus cargos sin que podamos predecir en qué grado se incrementará la violencia que tiene como objeto el control del territorio.
DE IMAGINARIA
La incapacidad de quien anuncia y organiza las giras presidenciales en un momento sensible en términos de seguridad da mucho de qué hablar. El anuncio de una visita privada del Presidente a territorios controlados por el cártel de Sinaloa, sugiere un sinfín de supuestos desde que se le señala al jefe de estado tener innecesarias consideraciones para con la familia de los Guzmán Loera. Lo cierto es que pudo ser en otro fin de semana y no el de la Consulta Popular del 1º de agosto que lo limita legalmente a hacerla pública.









