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Bukele, el salvador de El Salvador

Eduardo Campos Martinez

Nayib Armando Bukele, presidente de la República de El Salvador desde junio de 2019, ha destacado en el plano internacional por una serie de declaraciones públicas y acciones de gobierno contundentes con temas muy sentidos por los salvadoreños, pero que son presentados con una narrativa de buen trabajo de comunicación política que, resultan muy atractivos para la sociedad internacional, y con el uso adecuado de las redes sociales se han vuelto tendencia, principalmente en la población juvenil, al sentirse identificados con el discurso.

Proveniente de un hogar acomodado, hijo de padres con ascendencia palestina de religión islámica, fundadores de la primera mezquita en ese país, que al día de hoy ostentan en total cuatro y en donde sus hermanos son los líderes. Su padre, Armando Bukele, fue nominado al Premio Nobel de Física en 2013 y también fue líder en Centroamérica y el Caribe de la religión musulmana conversa; creencia que, el hoy presidente, negó cuando se postuló a la alcaldía de Nuevo Cuscatlán, auto determinándose como católico y laico al no creer en liturgias, pero sí en Jesús.

La principal actividad económica de la familia Bukele es la industria textil, también desarrollados en la industria farmacéutica, el comercio internacional y la administración de las mezquitas. Nayib Bukele como empresario incursionó en negocios de publicidad, lo que lo llevó a obtener importantes contratos con diferentes empresas y el mismo Gobierno de la República de su país. En gran medida, las estrategias de comunicación política han tenido mucho éxito porque se ha profesionalizado en esa materia, lo que ha logrado que a la fecha rebase el 79% de aceptación entre su población y un posicionamiento internacional no visto antes en un presidente salvadoreño.

La juventud, el dinamismo y la determinación de su discurso le han permitido acceder a los espacios de elección popular con una gran aceptación. Su llegada marcó el fin de una alternancia entre dos posiciones políticas durante 30 años, el poder oscilaba entre la Alianza Republicana Nacionalista ARENA y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional FMLN, siendo éste quien lo postula como candidato de su primer triunfo electoral en 2012; Bukele logró una alianza con los diferentes partidos de oposición así como algunos actores políticos que pertenecieron a la ARENA y  al FMLN siendo postulado por la Gran Alianza por la Unidad Nacional GANA, triunfando indiscutiblemente con el 53% de los votos a favor dejando a su más cercano contrincante con el 31%.

Los mayores problemas de El Salvador residen en la inseguridad, el desempleo y los bajos salarios, temas que están profundamente relacionados entre sí y que han sido atendidos por la administración de Bukele a través de estrategias de motivación a la inversión extrajera y de organismos internacionales; bajo el mismo sentido tomaron la determinación vanguardista de tener las criptomonedas como moneda de uso común, situación que a principios de este 2022 sufrió una volatilidad que registró perdidas. A principio de su mandato con firmeza aseguró que el tratamiento a las pandillas que generan los altos índices de inseguridad sería una prioridad. En Febrero de 2020 el presidente Bukele envió a la asamblea legislativa, integrada en su mayoría por la oposición, la solicitud de un préstamos por $109 mdd, la cual fue revocada. A tal acto, al día siguiente el presidente se presentó a la asamblea resguardado con elementos del ejército y tomando posesión de la presidencia de la

asamblea, como medida de presión para lograr la autorización del préstamo. Este acto fue condenado por la Corte Suprema y por organismos internacionales como violatorio de la separación de poderes. Para mayo de 2021 con un trabajo de cabildeo ante la asamblea se destituyeron a cinco jueces de la corte, así como al Fiscal General bajo el argumento de no facilitar las acciones urgentes que el ejecutivo propone en contra de la inseguridad. Hace algunos días las pandillas salvadoreñas desataron nuevamente una ola de enfrentamientos dejando en dos días 76 homicidios, lo que provocó que el Gobierno de la República, entre otras cosas, declarara, con previa autorización de la asamblea legislativa, un estado de excepción que permita un proceso judicial expedito y con mayores penas, así como la instrucción de construir un nuevo centro penitenciario. El presidente ha declarado que en esta jornada del 24 de marzo a la fecha se han detenido a mas de 6 mil pandilleros relacionados con los homicidios. Lo cierto es que, el plan nacional de Bukele contra las pandillas, ha logrado disminuir los homicidios que en 2019 fueron 2,397 y para 2021 se registraron 1,140 lo que significa el 47% menos.

La visión progresista, firme y determinada del presidente Bukele, acompañados de la estrategia de comunicación política han logrado que la aceptación de su administración se mantenga en índices históricos y muy por encima del promedio latinoamericano. En términos económicos, y de bienestar social los avances no han sido hasta la fecha significativos, las políticas públicas que pretenden responder a estas necesidades están, dicho por el presidente, en proceso de generar resultados. Hay mucha confianza en la decisión de la apuesta en las criptomonedas, un mercado que a últimas fechas se ha visto muy afectado y podría traer consigo una crisis en las finanzas públicas. La propuesta de reelección que presentó ante la asamblea legislativa devela la intención de continuar los planes que se encuentran en proceso de reflejar mejoras en las condiciones de los salvadoreños.

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