Educación superior en la postpandemia

Educación Superior En La Postpandemia

 

Dr. Gilberto de los Santos Cruz

Derivado de la pandemia, la educación superior tiene el reto de implementar un modelo híbrido que aproveche y combine lo mejor de la virtualidad y la presencialidad, señalaron especialistas que participaron en la Conferencia inaugural del ciclo escolar 2021: Retos y oportunidades de la educación superior frente al COVID-19, organizado por la Universidad de Guadalajara.

Incluso, algunos de los retos, persisten como, por ejemplo, aumentar la cobertura de educación, así como mejorar la calidad y relevancia de los contenidos educativos y el financiamiento y los presupuestos de las instituciones de educación. “Estos retos y oportunidades no son en general nada nuevo, la mayoría son retos que ya veníamos presentando desde tiempo atrás y no estaban siendo atendidos. Los desafíos ya estaban presentes y por la pandemia, no solo no desaparecieron, sino se pusieron de manifiesto y consecuentemente seguirán algunos quizá más exacerbados”.

En México, antes de la pandemia, siete de cada diez jóvenes no tenían acceso a la educación superior y ahora con la pandemia ha habido aplazamiento o retraso en la conclusión de estudios.

“Hemos aprendido rápidamente en la pandemia que es posible modificar nuestros esquemas de oferta de enseñanza-aprendizaje gracias a los medios tecnológicos, y entonces, sí existe la posibilidad de que podamos incrementar la cobertura de la educación superior utilizando medios no presenciales, en combinación con los presenciales, lo cual nos da una gran ventana para poder ampliar la matrícula de la educación superior.

“El tema no es esperar a que mágicamente haya condiciones, sino invertir para que haya esas condiciones en las escuelas y centros universitarios. Es preocupante que una apertura, o las condiciones en que puede haber una apertura o la gravedad de tener las escuelas cerradas y la mayor parte de las universidades, no está en la agenda pública de discusión como un tema de emergencia nacional”, añadió.

Recordó que, de acuerdo con una encuesta aplicada por el Foro Académico Mundial, los estudiantes quieren volver a las aulas y el 49 por ciento cree que el mejor modelo para el aprendizaje universitario es el híbrido.

“No podemos volver a ser los mismos, tenemos que ser mucho mejores. Esta escasa presencialidad, esperamos poder tener en algún momento de este año, aprovecharla al máximo para los aprendizajes y discusiones significativas, no solo la cátedra, esa la podemos tener en webinars y zooms y los profesores estamos para bien, obligados a transformar nuestras prácticas pedagógicas en el aula”, apuntó Moreno Arellano.

“Necesitamos partir de una evaluación diagnóstica más precisa. Y esto tiene que ver también con una educación inclusiva, que se convierta en una política de alta prioridad, en la que las desigualdades han marcado claramente las políticas económicas, sociales y educativas. Necesitamos medios para diseñar políticas educativas inclusivas. Debemos entenderlas y buscar soluciones. Y escucharnos entre nosotros mismos, desde abajo, dirigir el cambio para atender múltiples demandas y necesidades. Porque la educación inclusiva tiene que ver también con personalizar a la educación”. Durante la pandemia, la educación superior de todo el mundo se ha convertido en el centro de atención de un profundo movimiento de reinvención por parte de extensas redes de grupos de reflexión, consultoras, agencias del sector, en el marco de un recorrido más amplio de intentos de reforma multisectorial de la educación superior. El proyecto Learning and Teaching Reimagined Initiative que se presentó en el Reino Unido en octubre de 2020 es un ejemplo de los imaginarios transformadores que llevan circulando y ganando peso durante el último año. En un informe titulado Digital at the Core, la iniciativa proyecta una visión estratégica para la reconstrucción de la educación superior después de la pandemia y las “universidades empoderadas gracias a los datos” en el Reino Unido, que implica la integración de datos en todas las actividades y la toma de decisiones basada en este aspecto; la “segmentación” de la educación en componentes independientes para reconstruirla a modo de nuevos productos en plataformas de educación tecnológica por parte de proveedores del mercado y la selección de contenido educativo “personalizado” en función de análisis de datos individualizados. Contar con un “núcleo digital” también significa que las universidades están conectadas a una nube interoperativa y a sistemas de datos proporcionados por colaboradores con infraestructuras inmensas, como Salesforce o Amazon Web Services, a través de nuevos acuerdos que representan alianzas de lo público y lo privado. Universidades en plataformas y campus en la nube Jose van Dijck, Thomas Poell y Martijn de Waal argumentan que las empresas de tecnología global han empezado a adentrarse de forma evidente en la educación. Lo consiguen proporcionando plataformas para la enseñanza y el aprendizaje, así como infraestructuras de la nube y de datos que facilitan la conectividad, la interoperabilidad, las integraciones en plataformas de terceros y el flujo de datos entre sistemas. Es un hecho cada vez más generalizado en la educación superior, disfrazado de medidas de emergencia para la pandemia, ya que las interrupciones en las clases presenciales han dado lugar a la creación de nuevas “universidades en plataformas” y “campus en la nube” que se incluyen en infraestructuras digitales, privadas e internacionales. Las nuevas infraestructuras de la universidad en plataformas o los campus en la nube son un ejemplo de la materialización del concepto de una universidad que ha experimentado una transformación digital, basada en los datos y que utiliza la inteligencia artificial. Se trata del modelo que se ha apoderado de sistemas educativos como el del Reino Unido. La universidad moderna se está transformando en una plataforma en la que gestionar un mercado de sistemas de tecnología educativa en pleno auge y reajustando sus infraestructuras para funcionar a través de infraestructuras de la nube y de datos conectadas de forma global.

Todo esto permite a las empresas de tecnología educativa y proveedores de la nube buscar acuerdos y colaboraciones rentables con instituciones al mismo tiempo que promueven una filosofía transformadora que definirá las operaciones y propósitos de la educación superior durante la recuperación y reconstrucción posteriores a la pandemia.

La transformación digital de la educación superior dista de ser únicamente un proyecto tecnológico. Se trata, ante todo, de una obra política que ambicionan poderosas coaliciones de diversos sectores. José van Dijck y sus colegas afirman que esta nueva plataforma y las transformaciones de las infraestructuras educativas forman parte de un “programa político en el que lo que antaño fueran funciones públicas y gubernamentales se gestiona con el objetivo de generar beneficios en el ámbito privado”, con el movimiento cada vez mayor de fondos públicos hacia plataformas que capitalizan “sistemas de enseñanza y aprendizaje basados en datos y con alta presencia tecnológica en detrimento de la inversión en habilidades pedagógicas y didácticas humanas y que requieren un uso intensivo de mano de obra”.

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