Letras Desnudas
Mario Caballero
La alianza opositora
No son pocos los que han descalificado de mil maneras la alianza formalizada entre el PRI, el PAN y el PRD. Incluso, muchos de ellos se han aventurado a afirmar que esa unión está destinada a fracasar por el solo hecho de las evidentes diferencias históricas que acarrean. Pero ¿y si tiene éxito? ¿Ya se ha puesto a pensar en lo que eso significaría para el país, la democracia y los equilibrios del poder?
Nadie que tenga dos dedos por delante puede decir que México está bien. La violencia y la inseguridad siguen al alza, la economía se desplomó, se perdieron millones de empleos en el último año y el mal manejo de la pandemia ha arrojado hasta el momento alrededor de 140 mil muertos. Son señales inequívocas de que urge un reacomodo en el poder.
Se entiende el recelo que inspira la alianza entre los partidos tradicionales. Sin embargo, la situación actual exige de contrapesos y de una oposición fortalecida ante el poder, y esa es la propuesta de “Va por México” que tiene argumentos de peso a considerar.
APUNTES
El actual gobierno de MORENA se parece mucho al de Luis Echeverría y al de José López Portillo. Fueron éstas dos administraciones con mucho poder, con mayoría en las Cámaras y con un enorme respaldo social.
Y al no tener ninguna oposición política hicieron lo que les vino en gana. Por su superioridad en el Congreso no tuvieron necesidad siquiera de negociar la aprobación de la Cuenta Pública, el Presupuesto de Egresos y las iniciativas de ley. La impartición de justicia fue a conveniencia del régimen. Constituyeron y eliminaron instituciones a su antojo y mucho del recurso que ejercieron terminó en la corrupción.
En los dos años recientes, por la misma falta de oposición, hemos visto que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha cancelado la construcción de todas las obras que le han disgustado, como el aeropuerto de Texcoco, y ordenado la ejecución de otras que comprobadamente no son factibles, pero se ajustan a su capricho, como el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.
Por no tener oposición en el Congreso, logró eliminar la reforma educativa del sexenio pasado y ha venido frenando lentamente la reforma energética. Y en ese trance no hizo ningún planteamiento de mejoras al sector educativo, al ámbito laboral de los maestros y a la infraestructura escolar. Asimismo, en nombre de la austeridad y la honestidad valiente, desapareció algunas dependencias y fusionó otras, pero sin importarle los miles de trabajadores que dicha acción dejó sin empleo y sabe quién cómo les ha ido durante la pandemia.
Igualmente, ¿quién le impidió que cancelara el apoyo a las estancias infantiles y lo limitara a los albergues para mujeres víctimas de violencia? Nadie. Con las mayorías que tiene en la Cámara de Diputados y de senadores, quitar o modificar instrumentos legales y aprobar mayores recursos para PEMEX y CFE, empresas que han perdido miles de millones de pesos en los últimos años, no fue para su gobierno más que un mero trámite burocrático.
Tras la elección de 2018, México se quedó sin maquinaria opositora. Todo lo que se hace o deshace es por deseo del gobierno y sus aliados. Es decir, todo lo que avanza, se detiene o retrocede es por decisión de un grupo compacto. No hay resistencia, no hay quien se oponga a los impulsos del poder ni argumento crítico en las fuerzas políticas que tienen a cargo la responsabilidad del antagonismo. El hecho de que hayan quedado disminuidas, le abrió la puerta al autoritarismo.
La democracia sigue siendo hasta ahora el sistema más eficaz de gobierno, pero necesita de los contrapesos del poder para su buena salud. Don Jesús Reyes Heroles decía que “lo que resiste, apoya”. Y Lord Acton nos advertía que “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”.
Los contrapesos formales e informales en el ejercicio del gobierno son con frecuencia compañeros incómodos de viaje para quienes están al frente de la administración pública. No obstante, esos contrapesos son las fortalezas con las que cuenta la democracia para lograr su subsistencia y para imponerse a los riesgos que contrae en sí mismo el poder.
Esa contención es, principalmente, institucional, pero su expresión más relevante o donde radica su mayor importancia es el Congreso y en el Poder Judicial. Por falta de contrapesos, Gustavo Díaz Ordaz ordenó la matanza de Tlatelolco y no pasó nada y Nicolás Maduro se mantiene en el poder tras cometer fraude electoral. Por mencionar algo.
Caso contrario, Donald Trump está a unas cuantas horas de dejar la presidencia de Estados Unidos enfrentando un segundo juicio político. Esto se debe a que allá las instituciones están firmes y existe un auténtico contrapeso en las cámaras legislativas que tanto protege la democracia como forma un dique contra la insurrección de los poderosos.
En eso radica la propuesta del frente opositor del PRI, el PAN y el PRD: contener la discrecionalidad del gobierno, proteger la autonomía de la Suprema Corte de Justicia y en hacer respetar a instancias técnicas de Estado como el Banco de México, el INE, la CNDH, la CRE, la Cofece, el INAI y otras entidades.
Contener el poder no significa obstruirlo. Es propiciar que su conducción se ajuste al Estado de Derecho y que no amenace o ponga en riesgo las instituciones, la democracia y el bien común.
No lo sé de cierto, pero es muy probable que con un mayor número de representantes del frente opositor en el Congreso no se hubieran eliminado los fideicomisos que amparaban a sectores como el deporte, la ciencia, la investigación, la cultura, al menos no con la misma facilidad. También quiero suponer que se hubiera defendido el Presupuesto 2021 evitando que se destinaran recursos a programas asistencialistas y proyectos faraónicos como la refinería, y se canalizaran a sectores de mayor prioridad como el de la salud, por ejemplo, que ha sido uno de los más abandonados durante el actual gobierno.
De igual manera, la exigencia de medicamentos para niños con cáncer, de una mejor estrategia contra la violencia del crimen organizado, de leyes más equitativas y justas, de respeto a la libertad de expresión, de trato de respeto a las instituciones y al pacto federal, entre otras causas de la ciudadanía, pudo haber tenido un respaldo político más efectivo y contundente. En fin, quiero pensar que muchas malas decisiones por las que hoy miles de familias se quejan pudieron haberse evitado.
RECONSIDERAR
Es mentira que en el proceso de transformar al país el poder tenga que recaer en un solo hombre, en una sola visión y una sola moral, y que éste tenga todo el respaldo del pueblo o del Congreso. Lo estamos viviendo con López Obrador.
Por tanto, es necesario, más que nunca, reconsiderar los fundamentos de la democracia, no para criticarlos sino para reafirmarlos como parte sustantiva del sistema que nos lleve a una mejor situación.
La alianza PRI/ PAN/ PRD podría tal vez ser esa oportunidad de recuperar la estabilidad en el ejercicio del poder que tanto necesitamos.
Para finalizar, toda la polémica que encierra esta alianza es porque la aritmética electoral presume cualquier cosa menos un día de campo para el presidente y para MORENA en la elección de junio. ¡Chao!









