Letras Desnudas
Mario Caballero
Dicen algunos opinadores que el barco de Rubén Zuarth, dirigente estatal del PRI, se está hundiendo. Hacen esa afirmación basándose en las denuncias de priistas como Alfredo Araujo, Haydeé Ocampo, Iris Fabiola López, Paulina Mota Conde, Mauricio Palomeque y Carlos Enrique Yáñez, quienes –según- presentaron otra impugnación por la elección del presidente del partido en Chiapas, que califican de amañada.
Respeto su opinión, aunque no la comparto. En primer lugar, por la falta de sustento. Pues como dice el dicho, “si digo que la burra es parda es porque tengo los pelos en la mano”. En este caso, ninguno de los denunciantes y alcahuetes los tiene. Son sólo habladurías.
En segundo lugar, por el motivo de que los priistas inconformes con la elección de Zuarth Esquinca son seis casos con un serio problema de credibilidad pública.
Por tanto, ¿por qué creerles a estos priistas de que su supuesta lucha en defensa de los intereses del partido es legítima? Sobre todo, sabiendo que en los años que llevan militando en el PRI nunca hicieron nada por la institución que les dio todo, una posición social, dinero y cargos en el gobierno o en el Congreso. Por el contrario, contribuyeron para el desprestigio del partido con corrupción y abusos.
EL CABECILLA
Alfredo Araujo Esquinca es el que encabeza este minúsculo grupo. Es el principal detractor de Rubén Zuarth y de Alejandro Moreno Cárdenas. Del presidente nacional del PRI ha dicho que es un estorbo para el partido: “es un aliado incómodo del que la alianza (Va por México) debería prescindir si quiere dar una batalla al menos decente en 2024. Por congruencia, debería renunciar a la presidencia del PRI, antes de que acabe sepultándolo” (sic).
Digamos que le creemos, pero también preguntémonos ¿quién es Alfredo Araujo para hacer este tipo de comentarios y exigir la renuncia de Alejandro Moreno?
Es un priista con más de 40 años de militancia, pero quien durante todo ese tiempo no ha hecho otra cosa que abusar y obtener grandes beneficios económicos de los distintos cargos que ha ocupado en la administración pública gracias al PRI y a las relaciones de complicidad que trabó con otros priistas, perredistas y verdecologistas.
Para botón de muestra de que nunca le ha preocupado en verdad la situación del partido está el periodo de cuando fungió como presidente del Comité Directivo Municipal en la capital chiapaneca, donde su gestión fue nula, no fortaleció la estructura partidista y no hizo ningún trabajo político a favor del PRI en las colonias o sectores de Tuxtla Gutiérrez.
Pero, en cambio, cómo le ha ido de bien al vincularse con priistas desprestigiados y corruptos como Bayardo Robles Riqué, con el que ha realizado jugosos negocios en el ramo de la obra pública, y no de ahorita sino desde hace muchos años.
Recordemos que el 31 de diciembre de 2001 le fue asignado mediante un concurso amañado el contrato INVI-OBRA-074-2001 para la construcción de cien viviendas de tipo progresivo en la cabecera municipal de Pichucalco. La empresa de su propiedad que recibió señalado contrato se llamaba Conara Construcciones, S.A. de C.V.
Para tal obra, el Instituto de la Vivienda le asignó un presupuesto de 2 millones de pesos. Sin embargo, Araujo Esquinca no la realizó, pero sí la cobró. No es todo. Se dice que aparte del presupuesto asignado cobró un pago en exceso por la cantidad de 592 mil 946 pesos con 50 centavos. Fue entonces que él, que ahora reclama legitimidad en la elección de la dirigencia estatal del PRI, ocasionó un desfalco para el estado por más de un millón 656 mil 876 pesos.
Un dato más. Como director general del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Tuxtla Gutiérrez, denunció que las anteriores gestiones habían dejado desfalcos millonarios, que la institución operaba en números rojos, que había personal contratado en demasía y que en la nómina aparecían alrededor de 60 aviadores.
No obstante, nada hizo por resolver el problema. Todo lo contrario, se dijo que realizó despidos injustificados para meter a sus recomendados, algunos de ellos familiares que también cobraron como aviadores. Inclusive, el robo al Smapa a través de la reimpresión de recibos de pago siguió dándose a pesar de que él mismo dio a conocer el fraude. Esto sin mencionar que muchas de las obras que se ejecutaron durante su periodo fueron presuntamente adjudicadas de manera directa a empresas constructoras ligadas a él.
HAYDEÉ
Paso ahora al caso de Haydeé Ocampo Olvera, quien en voces de muchos priistas lleva muchos años sin poner un pie en el partido y está ligada al diputado federal de Morena, Ismael Brito Mazariegos.
En 2018, el PRI le abrió la puerta para que llegara al Congreso del Estado como diputada plurinominal. A la sazón, ¿qué hizo por el partido? Nada. No estuvo a la altura de las expectativas de la militancia, de las dirigencias nacional y estatal, de las mujeres priistas, no. Se vio envuelta en escándalos políticos por utilizar la diputación para defender intereses de otros partidos, de otros grupos políticos y por fomentar la división de la organización mediante chantajes y falsas acusaciones por violencia política de género.
El 10 de septiembre de 2007, fue arraigada por la Fiscalía General del Estado por el presunto fraude de 3 millones de pesos al partido Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano, del que fue dirigente estatal estando afiliada al PRI.
Por si fuera poco, en junio de 2017 estuvo implicada en el despojo de 48 hectáreas al empresario José Luis Orantes Aramoni. Por lo cual, fue acusada por falsificación de documentos, asociación delictuosa, amenazas, fraude agravado y tráfico de influencias. Y la lista de señalamientos en contra de Haydeé Ocampo Olvera sigue.
PAULINA
Veamos ahora el caso de Paulina Mota Conde. Ella ha ocupado diferentes cargos partidistas en el PRI, pero en ninguno de estos destacó o dejó un trabajo político que merezca la pena mencionar. El cargo más alto que ha tenido durante sus muchos años de militancia ha sido el de regidora en el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez durante el periodo 2015-2018.
Lo único que se recuerda durante ese tiempo son sus viajes de placer por Malasia, Vietnam y Tailandia con presunto dinero público. También las denuncias de que obtuvo grandes sumas de dinero mediante convenios con grupos de mujeres ambulantes y que se embolsó miles de pesos de las cuotas de la Zona de Tolerancia.
¿HACERLES CASO?
En fin, este es parte del historial de algunos de los priistas que dicen desconocer la elección del presidente estatal del PRI, quienes como dijimos antes son casos con un serio problema de credibilidad pública.
Si es cierto de que “el medio es el mensaje”, tal como lo dijo Marshall McLuhan, y el medio para atacar a Rubén Zuarth son personajes como Alfredo Araujo, Haydeé Ocampo o Paulina Mota Conde, entonces no hay que darles mucho crédito a las acusaciones. Es como si Hitler hubiera acusado a Fidel Castro de genocida. ¿Deberíamos hacerles caso? Yo creo que no.[email protected]










