Letras Desnudas
Mario Caballero
Vivimos tiempos de transformación. Tiempos en los que la política, en las formas de entender y ser ejercida, ha sufrido cambios fundamentales. Cambios que, en esencia y sustancia, pretenden generar nuevas expectativas en la clase gobernante que al final se traduzcan en acciones en favor de las personas, en especial por aquellas en situación de vulnerabilidad.
Pero los cambios, aunque suele ser benévolos, siempre son difíciles. Si el cuerpo de la mujer sufre transformaciones durante el periodo de embarazo, provocando grandes dolores al momento de dar a luz, así los cambios en la política producen resistencias, quejas y oposiciones.
Esas resistencias, por lo regular, provienen de gente que se niega a abandonar su estado de confort, o bien, sus privilegios.
Son personas a las que no les interesa el bien común, sino su propio beneficio. Por tanto, a la primera alteración de su comodidad y estilo de vida, rechistan y protestan. Y no les importa pasar por encima de los derechos de los demás. Actúan con egoísmo, oportunismo y codicia.
CHARLATANERÍA
En la resistencia al cambio está la razón de ser de las protestas suscitadas desde hace un par de semanas en las agencias municipales de Plan de Ayala, Terán y San José Terán, con los agravios que ya todos conocemos.
A ninguno de los que están detrás de esos desatinos de descontento social les gustó la serie de cambios que puso en marcha el alcalde Ángel Torres desde el primer minuto de su administración. Quieren seguir igual, con sus beneficios intocables y colaborando con la nueva autoridad bajo las mismas condiciones que tuvieron con los gobiernos pasados.
Torres Culebro les dijo no. Dejó muy en claro que los proyectos y recursos del gobierno de Tuxtla Gutiérrez serían en provecho de todos, no de unos cuantos.
Y no se trató de una imposición a rajatabla. Hubo diálogo con los agentes municipales y ejidatarios, acuerdos para trabajar y colaborar en conjunto y entre todos determinaron las prioridades a atender.
Recordemos que antes el presidente municipal se encerraba en su oficina y desde ahí tomaba acuerdos con los agentes y líderes de colonias: decidían a espaldas de la sociedad. Y ya vimos a dónde nos condujeron: a una situación de precariedad, con deficientes servicios públicos, calles y avenidas en mal estado y, peor todavía, con crisis de inseguridad.
Ahora, el alcalde Ángel Torres recorre las colonias, fraccionamientos y ejidos, conversa con la gente, recoge sus necesidades y se abre a los planteamientos y propuestas de los ciudadanos, ya que eso es lo que hace un gobierno democrático, plural y comprometido.
Por lo mismo, le puso fin a los privilegios. Y les exigió lealtad, ética y responsabilidad a los hombres y mujeres que designó en cada área y departamento del gobierno capitalino. Y eso incluyó a los agentes municipales que hoy bloquean calles y toman las instalaciones de las mismas agencias en medio de una absurda lucha por cuotas de poder.
De hecho, ellos son los responsables directos de que en días recientes se pusiera en riesgo la salud de miles de tuxtlecos. Puesto que entre sus acciones de protesta impidieron el acceso a los rellenos sanitarios para que los camiones recolectores no pudieran descargar. Por eso, en muchas colonias de la ciudad no se realizó la recolección de basura de la manera acostumbrada. Permitiendo con ello que los contenedores rebalsaran, formando peligrosos focos de infección en cada esquina.
Sin darle más vueltas, comprendamos que ellos buscan a través del chantaje y la provocación proteger sus antiguos privilegios y a costa de la seguridad, la armonía y el bienestar de toda la población.
Que aleguen incumplimiento de los acuerdos y autoritarismo por parte del alcalde, y que afirmen como motivo de sus acciones la búsqueda del desarrollo y el respeto de sus comunidades, es vil charlatanería.
LOS CABECILLAS
A todo esto, son cuatro los principales cabecillas de las revueltas. Estos son, Guadalupe Reyes Méndez, Luis Antonio Chay Jiménez, Francisco Javier Serrano Montero y Paco Rojas Toledo.
Los dos primeros están señalados de cometer diversos delitos en contra de la población de Plan de Ayala y San José Terán, ejidos que controlan desde hace varios años. Prueba de ello es que Chay Jiménez fue comisariado ejidal de San José Terán durante el periodo 2020-2024, y su asesor era ni más ni menos que Guadalupe Reyes, quien mediante un proceso simulado, en el que dizque presentó una planilla ante la asamblea, se quedó con el cargo que le heredó su compadre.
Pero eso es lo de menos.
Luis Antonio Chay, quien se identifica a sí mismo como representante de Ejidatarios en Tuxtla Gutiérrez, presume tener injerencia en todos los ejidos. Pero su poder es de facto. No obstante, influye, toma decisiones y recibe multitud de beneficios de la mayoría de los ejidos. Ahí el motivo de que se sienta intocable y goce de una riqueza bajo sospecha.
No es todo. Chay está acusado de tráfico de influencias, despojo de tierras y hasta de gestión fraudulenta de espacios en el panteón de Terán.
Por ejemplo, el 24 de agosto de 2022, las víctimas de un accidente en trasporte colectivo lo denunciaron de falsear información respecto a la disponibilidad de espacios en el panteón ejidal. Estas personas revelaron que Chay Jiménez les puso numerosos obstáculos burocráticos y les exigió pagos ilegales para permitirles enterrar a sus seres queridos.
En ese tiempo, una señora de nombre Dolores Castillejos Vázquez, habitante de San José Terán, lo denunció por quererla despojar de un terreno mediante documentos falsos y en presunta complicidad con funcionarios del Tribunal Agrario y el notario público Juan Antonio Sánchez Fernández.
En cuanto a Francisco Serrano Montero, excoordinador de Agencias y Subagencias Municipales de Tuxtla Gutiérrez, quien hace algunos días salió a las redes sociales haciéndose la víctima, alegando que el alcalde Ángel Torres le había pedido la renuncia por denunciar presuntas irregularidades del regidor Rodolfo Álvarez, está acusado de hacer negocios con los ejidatarios y agentes municipales (principalmente con los arriba mencionados), mismos que daré a conocer en otra entrega.
Mientras tanto, sépase que Serrano Montero es conocido por ser un político oportunista y un viejo charro del magisterio, quien según estuvo involucrado con el grupo de operadores políticos de la exsecretaria de Educación del estado, Rosa Aidé Domínguez Ochoa, quien está denunciada, entre otras cosas, por venta de plazas y desvío de recursos públicos.
Como dato histórico, Francisco Serrano fue denunciado en mayo de 2013 por los maestros de la Sección 40 del SNTE, quienes los acusaron de fraude, ya que siendo secretario de Crédito y Vivienda de dicha institución vendió viviendas residenciales sin que éstas existieran.
¿Y qué decir de Paco Rojas que no sepamos ya? Seguramente, y fiel a su costumbre, está utilizando a los ejidatarios como carnada buscando pescar alguna ganancia política.
LA PURA VERDAD
En fin, no nos dejemos engañar. Estas protestas no tienen causas justas, sino engañosas. No buscan el bien común, sino el beneficio de unos cuantos. Y los que están detrás son gente y políticos oportunistas que se sirven del grito callejero tratando de conservar sus viejos privilegios.










