Letras Desnudas
Mario Caballero
Al igual que muchos, también soy de la idea que abrir de manera muy anticipada el juego de la sucesión presidencial fue un error. Lo es por muchas razones. La principal, considero, es que los aspirantes a la candidatura de Morena, todos con responsabilidades públicas importantes, están descuidando sus obligaciones por estar haciendo proselitismo por todo el país.
Sin embargo, creo entender que el presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo motivos de peso para hacerlo. Primero, desestabilizar a los partidos de oposición que hasta el momento siguen atascados en su propia inseguridad, falta de credibilidad y, sobre todo, de acuerdos entre las cúpulas.
Segundo, placear a sus mejores alfiles, a los que él mismo ha dado a conocer como “corcholatas”, como sus futuros sustitutos al electorado. Aunque esto, de algún modo, ha afectado tanto la reputación de algunos de ellos como los resultados de sus encomiendas, lo cual no es para nada un asunto menor.
Empero, sigue siendo indiscutible que Claudia Sheinbaum apuntala todavía como la favorita del presidente para ser candidata presidencial de Morena. Pero, dicho sea de paso, está muy lejos de ser una verdadera sucesora de AMLO. O mejor dicho, de ser López Obrador.
De entrada, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México no tiene el carisma, la simpatía y mucho menos la capacidad para conectar con la gente, especialmente con la gente humilde, con los pobres pues. Al solo verla, todo mundo se da cuenta que pertenece a la clase alta de la sociedad, rodeada de lujos y que vive un día sí y otro también codeándose con gente poderosa y dueña del dinero.
No sé si pueda ser mejor gobernante que López Obrador, aunque dados los resultados del actual gobierno no creo que sea un reto muy difícil de superar.
De lo que sí estoy seguro es que llegado el caso no será una mejor candidata de lo que fue el tabasqueño en 2018, capaz de obtener una cifra superior a los màs de 15 millones de votos duros del lópezobradorismo. También estoy seguro de que no será una rival imposible de vencer en 2024 ante una oposición unida y consolidada, si es que esto último llegara a ocurrir. ¿Por qué?
Repito: porque Sheinbaum está muy lejos de parecerse a López Obrador. Si hemos sido un poco observadores, todo este tiempo ha estado imitando al presidente, tanto en sus gestos físicos como en sus palabras. Dice lo mismo que él, tiene las mismas muletillas textuales, se ríe de forma socarrona cuando la increpan, emula el discurso anti conservadurismo y anti elitista, culpa a la oposición de sus fallos y por la carencia de respuesta a las múltiples problemáticas sociales de la ciudadanía capitalina y, en fin, el resultado es absolutamente desastroso. Una actuación muy lamentable.
Los políticos son eso, políticos, no actores. Claudia, en lugar de querer parecerse al primer mandatario debería mejor trabajar por construirse una imagen propia, un estilo de hacer campaña y de gobernar y por convertirse en la mejor copia de sí misma, no en la caricatura barata de un personaje reconocible y reconocido.
Dicho esto, ¿tiene alguna posibilidad de ganar la presidencia de la República? Quiero pensar que su respuesta fue no. En un momento le digo la mía.
LOS NÙMEROS
En agosto del año pasado, hubo una foto tomada durante la inauguración de una sucursal del Banco del Bienestar en la Ciudad de México que reveló desde ese instante que ella era la elegida del presidente. Ella está sonriente al lado de López Obrador, mientras él le levanta la mano y con la otra la señala en un gesto de “es ella”.
Sin embargo, incluso y con todo el apoyo presidencial, el caso es que el proyecto de Claudia Sheinbaum no levanta, no tiene los números para decir que tiene lo suficiente para competir por el máximo cargo del país.
La situación está en que después de darse el gran destape de las “corcholatas”, todos los posibles candidatos presidenciales de Morena se vieron en la enorme necesidad de darse a conocer en el electorado.
Fue así que todos esos posibles candidatos salieron a recorrer los estados del país, ya fuera en eventos de Morena o en las campañas políticas. Claudia empezó por visitar las seis entidades donde hubo elecciones el año pasado. No obstante, no hay indicios de que eso lo haya fortalecido. Por el contrario, esa campaña política disfrazada de apoyo a los candidatos morenistas tan sólo la hizo blanco fácil de la crítica, que la tachó de irresponsable al dejar abandonadas sus funciones como jefa de gobierno y puso en el entredicho su respeto por las leyes electorales.
De lo que sí se tiene certeza son de sus números en la Ciudad de México, obvio, por ser el estado que gobierna, aunque no son muy halagadores. Veamos.
De acuerdo con la encuesta de vivienda, que es la mejor, realizada por El Financiero, indican que durante el primer semestre del año pasado su reconocimiento de nombre está por debajo de Ricardo Anaya, Margarita Zavala, Marcelo Ebrard y Luis Donaldo Colosio Riojas. Y la situación empeora al saber que durante el mismo periodo sólo la mitad de los votantes la conoce.
Hay más. La mitad de la población capitalina encuestada entre el 5 y 6 de agosto reciente aprueba su desempeño como jefa de gobierno y la otra mitad la desaprueba. El 54%, por otro lado, opina que está màs concentrada en hacer campaña que en hacer su trabajo. Y creo que tienen razón.
En el supuesto caso de que fuera elegida candidata, sólo el 37 por ciento de la chilangada votaría por ella y el 54 por ciento no la quiere ver en la silla presidencial, que es la población que no está de acuerdo con sus resultados.
¿Estos malos números son culpa de ella? Sí y no. Sí, porque no ha sabido comunicar de manera eficiente las políticas de su administración. Además, que no ha podido hacer nada por arreglar el problema de la inseguridad que se vive en la capital del país y por la precaria economía. No, porque su estrategia de seguridad está ajustada a la política de “abrazos, no balazos” del gobierno federal, por decir algo.
LA RESPUESTA
Con esos números difícilmente podríamos decir que Sheinbaum tiene posibilidades para ganar la presidencia. No se ve como una candidata fuerte ni dentro ni fuera de Morena.
Empero, la caballada está flaca, como se diría en los viejos tiempos del priismo. Si Claudia está lejos de ser López Obrador, también lo están Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal, quienes tampoco tienen el genio comunicativo del presidente, ni el mismo carisma para conectarse con la gente.
Pero no nos olvidemos que, a diferencia de ellos, ella sí tiene el favoritismo de Andrés Manuel López Obrador, quien a pesar de todo cuenta con gran aprobación social. ¿Se imagina si lograra pasarle de alguna manera toda su popularidad a Claudia Sheinbaum, así como hizo con cientos de candidatos morenistas por los que nadie daría ni un peso pero que en 2018 lograron hacerse de importantes cargos en el gobierno?
Sí, le estaría pasando 15 millones de votos duros del lópezobradorismo. Y si sumado a eso logra también causar una mayor división entre los partidos opositores, entonces podríamos decir que Claudia si puede llegar a ser presidenta de la República.










