Letras Desnudas
Mario Caballero
Muy interesante la presentación del Diagnóstico de la Política Estatal Anticorrupción, en la que el gobernador Rutilio Escandón Cadenas hizo un llamado a los funcionarios de su gobierno a continuar firmes en el combate a la corrupción a pesar de que los resultados obtenidos en la materia son, y lo parafraseo, “halagadores”.
“La corrupción y la impunidad no sólo afectan al pueblo, sino también a los gobiernos, porque al no combatirlas se está destinado al fracaso, pues no podrán dar resultados a la gente que les ha otorgado su confianza. Por eso, ahora más que nunca, estamos unidas todas las instituciones para luchar contra estos males, privilegiamos el cuidado del dinero público y velamos por los intereses superiores del pueblo, con la única misión de que haya bienestar, progreso y crecimiento del índice de desarrollo humano”, dijo.
El argumento del doctor Escandón Cadenas, uno de los hombres más fuertes de la Cuarta Transformación, es impecable por dos razones. La primera, porque nos dice que el Gobierno de Chiapas entiende la necesidad de plantarle la cara a la corrupción, sin remilgos y simulaciones. Segunda, porque reconoce que, de no hacer nada, se corre un gran riesgo: la pérdida de confianza en el gobierno.
El asunto de fondo en las declaraciones del mandatario chiapaneco es consolidar la confianza que se perdió a partir de los casos que llevaron a que en los hospitales públicos del estado no hubiera medicamentos, a que los líderes magisteriales se enriquecieran con dinero de las arcas del gobierno en complicidad con algunos funcionarios y que se construyeran obras con sobreprecio, ineficientes y, en el peor de los casos, fantasmas.
La respuesta del gobernador para resolver este problema es erigir instituciones que eviten la repetición de estos hechos.
UN BREVE PASEO
La historia reciente de Chiapas provee varios ejemplos que demuestran que la confianza en el gobierno se puede construir a partir de instituciones diferentes a las del pasado, pero también que es más fácil destruirla abusando de ellas.
Por ejemplo, en 2006, el exgobernador Pablo Salazar contrató una póliza de seguro por cobertura de supervivencia, fallecimiento y gastos funerarios, lo que le permitió obtener una suma millonaria en complicidad con la ex secretaria de Administración, Nelda Camacho, quien cobró varios cheques después de dejar el cargo.
Por ese acto, Salazar y otros exfuncionarios de su gobierno fueron encarcelados por cinco delitos, entre estos el de desvío de recursos públicos por 104 millones de pesos, que fue producto del cobro de dicha póliza de seguro.
Otro ejemplo de ese mismo sexenio, es la muerte de más de 30 recién nacidos en el Hospital K de Comitán. Se sabe que los niños fallecieron por inhalar vapores tóxicos y que dicha institución médica carecía de los medicamentos, equipo médico y de especialistas para atenderlos.
La causa de que en el hospital no hubiera los medios para brindar los servicios requeridos en el momento no fue por falta de dinero en las arcas del estado, sino porque Salazar no quiso simplemente destinar los recursos por el hecho de que señalado nosocomio se encontraba en la tierra de Roberto Albores Guillén, uno de sus mayores adversarios.
En pocas palabras, los bebés murieron por caprichos políticos.
El sexenio de Juan Sabines Guerrero es el más corrupto de la historia de Chiapas. Muestra de ello es que la deuda del estado pasó de 881 millones en 2006 a 40 mil millones de pesos en 2012, entre deuda pública y con proveedores.
Por citar un ejemplo, en la Secretaría de Infraestructura se detectaron que nueve empresas fantasma recibieron una gran cantidad de contratos de obra por adjudicación directa. Cien de esos contratos se enviaron a proceso de rescisión porque las obras fueron abandonas y el monto total que representaron los pagos efectuados por “obra pagada no ejecutada”, según auditorías, fue por mil 509 millones 689 mil 69 pesos. Repito: esto sólo por mencionar algo.
RESULTADOS HALAGADORES
Pero decíamos también que se puede reparar la confianza en el gobierno a través de la construcción de instituciones diferentes a las del pasado.
En estos tiempos, Rutilio Escandón está recuperando esa confianza mediante la construcción de instituciones que, por un lado, le están dando mayor transparencia a la gestión del sector público y, por el otro, que combaten el flagelo histórico de la corrupción gubernamental.
Un punto medular de esa batalla es que desde el inicio de esta administración se celebró un convenio de colaboración con la Unidad de Inteligencia Financiera del Gobierno Federal para tener la seguridad de que todo el sistema financiero, fiscal y contable sea transparente, eficaz, confiable y meticuloso. Es decir, que, a diferencia de años anteriores, hoy sí se sabe con seguridad dónde está cada peso ejercido, quién lo autorizó, en qué fue utilizado, por qué dependencia y quién lo ejecutó.
Este orden en las finanzas del estado ha permitido que el presupuesto público se destine en las necesidades más prioritarias de la sociedad y en los sectores de mayor vulnerabilidad.
Por ello, se han logrado hacer pagos a la deuda heredada por gobiernos pasados, realizar obras de infraestructura en materia de educación, salud, seguridad, vialidad, carreteras, entre otras, que han coadyuvado en el bienestar y en una mejor calidad de vida de los chiapanecos.
El combate a la corrupción puede ser medido de muchas maneras. Una de ellas es la medición de la fortaleza financiera, la liquidez del gobierno y el nivel de endeudamiento.
Respecto a lo último, el bajo nivel de endeudamiento indica que se están haciendo pagos a la deuda y sin contratar nuevos créditos. Y si esto pasa es porque hay un buen manejo de las finanzas, en las que hay transparencia y rendición de cuentas, honestidad y donde cada peso ejercido tiene una repercusión directa en la vida de los ciudadanos.
En ese sentido, la Agencia Calificadora Fitch Ratings ha reconocido las fortalezas financieras de Chiapas, ratificando la calificación A+ (mex), con perspectiva estable, así como las de deuda pública y emisión bursátil en AAA, siendo ésta la máxima en escala de calificaciones de Fitch. Es más, esta calificación manifiesta que Chiapas tiene la mejor situación financiera entre los estados de la región sureste del país.
RESULTADOS
Hay que entender que el combate a la corrupción no es opcional, sino una necesidad. Es una pena que en estos tiempos aún persista la corrupción en algunos gobiernos estatales, su otra pandemia, reflejada en escándalos que protagonizan sus funcionarios, sus aliados políticos y hasta los familiares de los gobernadores.
En el caso de Chiapas es grato saber, mediante mediciones confiables, que las cosas han cambiado en las formas de gobernar. Ahora, el que vulnera las instituciones, enfrenta la justicia.
Qué bien por los resultados por el combate a la corrupción. Qué bueno por la recuperación de la confianza en las instituciones.
@_MarioCaballero










