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Dos derrotas, ¿en serio?

Letras Desnudas

Mario Caballero

La oposición asegura que fueron dos grandes derrotas para el partido oficialista y para Andrés Manuel López Obrador el hecho de que en la consulta de revocación de mandato no se hubiera logrado el número de votos requerido para que el resultado fuera vinculante, es más, festejaron que la votación fue muy inferior a la alcanzada en las elecciones de julio de 2018, en las que el presidente de la República ganó con el apoyo de más de 30 millones de mexicanos.

La otra derrota, según, fue que los diputados de los partidos de la oposición lograron frenar la reforma eléctrica promovida por el Gobierno Federal. Dijeron que a la vez de impedir que se cometiera un exabrupto que llevaría al país a la desgracia, demostraron que son fuertes, unidos y que juntos alcanzaron a demostrar que la oposición en México existe, que está viva y que es capaz de obtener grandes conquistas.

Yo, sin embargo, no lo creo así. Me explico.

En primer lugar, el referendo por revocación de mandato es y será un precedente para nuestra democracia. Pues por primera vez en la historia democrática de México los ciudadanos tuvimos la oportunidad de salir a las casillas de votación para decidir si queríamos o no que el presidente siguiera al frente del gobierno. Nada más por eso no es una derrota, sino una victoria contundente, tanto para López Obrador, que inspiró la práctica de este proceso, como para los que votaron.

Segundo, el poder de convocatoria visto, más allá de los votos emitidos y de quién o quiénes solicitaron la consulta y de quién o quiénes recabaron las firmas para su realización, demuestra que estamos hablando de un ejercicio legítimo, real, que se hizo apegado a las determinaciones de la Constitución.

Tercero, reafirmó lo que durante estos casi cuatro años se ha venido hablando y discutiendo en las mesas de opinión políticas, esto es, la alta aprobación del presidente López Obrador. Como bien sabemos, las encuestas de valoración de distintas casas encuestadoras y medios de comunicación nacionales arrojan que un gran porcentaje de la población sigue confiando y aprueba la administración del tabasqueño. ¿Qué ocurrió en la consulta? Que casi el 92 por ciento de los mexicanos que votó el tres de abril lo hizo por su permanencia. ¿Derrota? No lo creo.

Ahora bien, que haya participado menos del 18 por ciento del electorado, muy por debajo del 40% solicitado para que el resultado fuera de obligado cumplimiento, nos dice muchas cosas, menos que esto sea una derrota.

Veamos. ¿Qué hubiera pasado si el INE hubiera colocado el total de las casillas y no sólo una tercera parte de éstas? ¿Qué si los partidos de oposición, en lugar de hacer un llamado al abstencionismo, hubieran promovido la participación? No podemos saberlo con certeza.

Empero, basándonos en que la mayoría de los seguidores del movimiento de López Obrador proviene de las clases bajas y las comunidades rurales, y que las casillas fueron instaladas principalmente en las cabeceras municipales, fue un logro importante que de los más de 16 millones y medio de ciudadanos que votaron, más de 15 millones lo hicieron a favor de AMLO. Repito: ¿derrota? No lo creo.

Lo que sí creo es que es un tanto ridículo que las fuerzas de oposición estén celebrando por algo que no hicieron, no inspiraron y que difícilmente puede adjudicarse como victoria.

LA REFORMA ELÉCTRICA

Por otro lado, la reforma eléctrica puede tener puntos cuestionables, aunque eso no quiere decirnos que sea mala. Tanto así que la Suprema Corte de Justicia de la Nación desechó la controversia que presentó la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), es decir, la declaró constitucional.

La reforma propugnaba por bajas tarifas en energía eléctrica y mayor participación de la CFE antes que empresas privadas transnacionales que, dicho sea de paso, no es mentira que desde la entrada de la reforma del gobierno de Peña Nieto han obtenido enormes beneficios, todos cuestionables por señalamientos de tráfico de influencias, nepotismo, corrupción y sobornos.

Dicho de otra manera, se trataba de que los consumidores finales de electricidad (usted, yo y todo ciudadano común) pagaran un recibo de luz más barato. Además, ponía sobre la mesa la recuperación de la rectoría energética del país, buscando con ello consolidar la transición hacia la generación de energías limpias y renovables.

¿Qué tan cierta fue la acusación del diputado morenista Ignacio Mier que dijo durante la discusión de la reforma que ninguno de los diputados de la oposición había leído la iniciativa ni el decreto? La verdad, tampoco no lo sé. Pero cabe decir que muchos de ellos tal vez no lo hicieron, que otros actuaron por necedad y muchos más anteponiendo sus propios intereses y no los del colectivo.

Es de sabios reconocer que los 223 diputados que votaron en contra de la reforma tuvieron la oportunidad irrepetible de conseguir un triunfo histórico para el pueblo. Porque, ya se sabe, toda ley no es perfecta pero sí perfectible. Pudieron argumentar mejor, llegar a acuerdos claros, transparentes y legítimos con los morenistas y, por lo mismo, favorecer a los que menos tienen, a los pobres que se ven en el apuro de pagar altos recibos de luz.

¿DERROTA? ¿VICTORIA?

No se ve por ningún lado ninguna derrota para el presidente López Obrador, ni por la votación en la consulta de revocación de mandato, ni por la cancelación de la reforma eléctrica.

No cabe duda que el eco de lo ocurrido el domingo tres de abril seguirá presente y sobrevolará de alguna manera lo que resta de la administración del presidente hasta final de 2024, quien será recordado como el primer presidente en la historia de México en poner su cargo a la voluntad de los mexicanos a mitad de su gobierno y que sin lograr el número de sufragios que lo llevaron a ganar la presidencia, salió victorioso.

“Me quedo y vamos a continuar con la transformación”, dijo con el respaldo de 15 millones de electores que votaron por que siguiera en el cargo.

Por lo otro, es bueno que la oposición haga sentir su presencia en temas torales y de gran interés para el país, pero debe saber hacerlo. No es por caprichos ni por ideologías partidistas como se obtienen triunfos, sobre todo cuando está de por medio la estabilidad y el bien de la sociedad. Si no con inteligencia, compromiso y responsabilidad. Porque oponerse a rajatabla a una reforma como la eléctrica, que como dijimos pretendía recuperar la rectoría del sector eléctrico para el Estado y bajar las tarifas de la luz eléctrica, no es una victoria para ellos. No le hicieron un mal al presidente y a su partido, sino al pueblo de México.

PARA MAGDALENA

Prima de mis amores, igual que tú, también me uno a las muestras de felicitación a las autoridades estatales, federales y municipales que, con fina colaboración, entrega e inteligencia, lograron devolver a sus padres al bebé que fue sustraído del hospital del IMSS de Tapachula. Ellos hicieron que esto terminara con un final feliz. ¡Felicidades!

yomariocaballero@gmail.com

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