Letras Desnudas

Mario Caballero

“… hoy la lucha social del agrarismo en México ha vuelto a enfocar la acción inmediata de su contenido revolucionario, médula apostolaria que conjuga noble sangre e ideales sacrificados y ofrendados por mexicanos que sintetiza en todas sus escalas reivindicación social vitalizadora de nuestra estoica masa campesina. Esta ebullición pujante en sus principios de justicia ha canalizado con impacto certero al triturar no tan sólo la monstruosa propiedad extranjera que fue foro de miserias y explotación ignominiosa, sino que ha encauzado a la economía nacional en su pleno dominio, una fuerza de trabajo auténticamente mexicana al servicio de la patria, y no menoscabada al servicio de intereses extranjeros.

“La Revolución Mexicana en esta hora, como latido imperecedero, en su vigoroso impulso de su rutina indestructible por la conquista de la integral justicia de México, ha sustentado la ejecución irrebatible de su mandato actualizado no sólo de modo imperativo el logro de sus metas, sino sobre todo ha enarbolado con dignidad y equilibrio la exacta observancia y permanente vigencia de los principios categóricos de nuestra revolución.

“En este paso histórico de semblante agrario, Cananea debe triunfar, debe impedirse toda intromisión espuria que intente pervertir el sistema instituido o aprovechar ilícitamente las ganancias que han de corresponder únicamente a quienes trabajan en proporción al esfuerzo que realicen. La soberanía está a salvo, ahora toca crear el bienestar”.

DON TONO

Lo arriba citado fue extraído de las páginas finales de la tesis “La Revolución, el latifundismo y la entrega de Cananea a los campesinos mexicanos”, que don Antonio Melgar Aranda presentó en el año 1959 para su examen profesional de licenciado en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En esos párrafos, a una edad de 25 años, un joven Melgar Aranda manifestaba la empatía por la gente humilde, así como sus ideales por la igualdad, la equidad, la libertad, la justicia y la vocación humanista que lo acompañarían durante su carrera política y hasta el final de sus días el 17 de diciembre de 2020, porque “don Tono”, como cariñosamente lo llamaban en Tapachula, municipio que adoptó como su casa y donde fue considerado un hijo predilecto, jamás dejó de trabajar por el bienestar de los más necesitados.

Pues a sus 82 años creó la Fundación Red Melgar A.C., organismo con el que logró llevar una importante cantidad de beneficios a favor de miles de chiapanecos a través de la gestión en los rubros de salud, educación, deporte, cultura y productividad.

Cuentan sus familiares y amigos que el nacimiento de esta fundación fue motivado por una de las cualidades más evidentes en don Antonio Melgar: la “terquedad” por servirle a la gente.

Por eso, no fue extraño que durante el primer año de funciones de la Red Melgar se realizarán más de 2 mil 500 mastografías gratuitas en todo el estado con la jornada denominada “Salud en tu Colonia”, y que se hayan entregado más de 500 sillas de ruedas, lentes, aparatos auditivos y servicio dental a personas de escasos recursos.

Preocupado por fomentar el autoempleo y brindar una oportunidad para la población joven de Chiapas, Melgar Aranda gestionó con su fundación la creación de más de 100 empresas para jóvenes universitarios emprendedores de la región Costa y Soconusco, con una inversión de 5 millones de pesos.

Asimismo, logró que se impartieran cursos de inglés a niños y adultos, asesorías jurídicas, clases de defensa personal, talleres de manualidades y actividades productivas para gente del campo en situación de desventaja.

Sin duda alguna, don Antonio Melgar fue un hombre inquieto y preocupado por la realidad muchas veces adversa que vivían sus paisanos, ya que él mismo procedía de un hogar sencillo en su natal Motozintla.

Por eso, desde que escribió su tesis de licenciatura tenía claro que su destino era servirle a la sociedad y vio en la política el medio para hacerlo. De este modo, con no poco trabajo y sacrificios, logró ser presidente municipal de Tapachula, dos veces diputado federal y senador de la República.

Su periodo más recordado es el de alcalde de la llamada Perla del Soconusco, donde llegó a vivir desde niño.

Gobernó esa ciudad durante los años 1977-1979, y hasta el día de hoy se evoca su sencillez, su trato afable, su compromiso y responsabilidad para con los ciudadanos. No fue un presidente municipal de oficina, sino de calle. La gente se acuerda que Melgar Aranda salía a conversar con los colonos de todo el municipio y resolvía, en la banqueta y con las ideas de la gente, los múltiples problemas de la comunidad.

Realizó muchas obras con las que les hizo justicia a la población. Sin embargo, durante aquellos años impulsó un movimiento de recaudación civil en el que los mismos ciudadanos, con total confianza, le entregaron recursos de sus bolsillos, donaciones en especie y hasta mano de obra para sacar adelante los rezagos de la localidad. Y en pago, él entregó su vida hasta la última gota.

No por nada, siempre contó con el respaldo de la sociedad y es considerado el mejor presidente municipal que haya tenido Tapachula hasta ahora.

EL HEREDERO

Hoy, uno de sus hijos ha llegado a la alcaldía tapachulteca. Tuvieron que pasar 47 años para que otro Melgar gobernara ese municipio.

Se trata de Aarón Yamil Melgar Bravo, quien tenía tres años cuando su padre alcanzó el mismo cargo que él. Y ahora, con 50 años, tiene sobre sus hombros no sólo el enorme compromiso de recuperar la gobernabilidad de esa localidad chiapaneca y llevar a la población por el camino del bienestar, la seguridad y la justicia, sino también la responsabilidad de honrar el legado de su señor padre.

Yamil lo sabe.

Por eso, es digno de todo reconocimiento que desde el primer minuto le haya abierto a la gente las puertas de su gobierno, convocándola a participar en las acciones y a aportar ideas y propuestas para la resolución de las necesidades de cada sector específico de la población.

En los veintitantos días que lleva en el cargo ha caminado muchas calles de la ciudad, donde ha platicado con las familias, con los líderes de los barrios, con los empresarios, locatarios, artesanos y organizaciones de la sociedad civil. Hace unos días anunció que realizará un inventario de las necesidades en 500 colonias, con el cual tomará decisiones en torno a las políticas y estrategias que ejecutará para obtener los mejores resultados.

Antonio Melgar dejó un legado político y de gran servicio a la sociedad. Yamil está construyendo su propia historia, brillando con luz propia y ganándose la confianza de la sociedad, que tiene grandes expectativas en él.

Y no es para menos la fe que hay en su persona, pues porta un apellido que para la mayoría de los tapachultecos es sinónimo de integridad, honestidad, rectitud y capacidad.

No obstante, también su preparación profesional de primera, su experiencia y los buenos resultados que obtuvo en las anteriores encomiendas públicas alientan a que su gestión transforme la realidad de Tapachula, con finanzas sanas, un ejercicio honesto de los recursos, buenas prácticas administrativas, seguridad y legalidad.

Estoy seguro que don Tono estaría orgulloso de que otro Melgar, su hijo, haya llegado al gobierno de la Perla del Soconusco. Yamil está preparado para su cita con el destino.

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