Letras Desnudas
Mario Caballero
Su vida ha sido el pueblo. Nació y sus raíces están en Tuxtla: una ciudad cosmopolita que lo vio crecer en una de las colonias populares que hasta hoy en día guarda parte esencial de aquellas épocas, donde los niños suelen jugar en la calle, donde las abuelas y abuelos toman el fresco de la tarde sentados afuera de sus casas y donde él mismo es recordado como aquel niño acomedido que ayudaba a las señoras a cargar el mandado del mercado.
Servir al pueblo tuxtleco ha sido uno de los mayores anhelos de Jovani Salazar, pero los gobernantes de antes que controlaban los medios, las encuestas y los votos, y que se fueron con la llegada de la Cuarta Transformación, se lo obstruyeron. Hoy, sin embargo, hay una sintonía de acontecimientos que lo perfilan como el próximo presidente municipal. Como lo recordaba el filósofo Cornelius Castoriadis: “todos respiran el mismo aire y al mismo compás, todo sopla en una dirección”.
TENACIDAD
La sola aspiración de Jovani es testimonio de una tenacidad asombrosa. Aunque su carrera política ha visto algunas derrotas dolorosas, nunca ha dejado de creer en su causa y, sobre todo, en sí mismo.
Por eso se ha mantenido durante muchos años en una intensa actividad política en la ciudad, al lado de la gente, caminando con ellas y con ellos, formando equipo para sacar adelante las necesidades de las colonias. Incluso, es tanta su conexión con la ciudad que Tuxtla se ha vuelto parte de él en sus frases, en su acento, en sus tics y en sus costumbres. Toma pozol en jícara de morro, come manguito verde y conoce cada una de las 800 colonias y ejidos que integran este enorme municipio.
Ante cada derrota por alcanzar la candidatura o por llegar a la alcaldía, lo han dado por muerto. Los líderes políticos y partidistas que hicieron de todo, hasta fraudes electorales para retener y heredarse el poder entre sus camarillas, le cerraron las puertas. Pocos creyeron que tenía un futuro por delante.
Empero, al cerrársele las puertas emprendió la marcha para caminar por la libre, con el pueblo como aliado. No sólo su familia, no sólo sus amigos, sino cientos de personas iban con él, entregándole su confianza.
En su andar llegó a Morena, convencido que el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador era lo que el país necesitaba para cambiar la vida pública nacional, para trabajar por los más necesitados, para abrir una nueva brecha hacia el desarrollo, la paz social y la recuperación del Estado de derecho.
Su apuesta terminó siendo acertada y hoy está encarrilado a ser candidato a la alcaldía, donde buena parte del pueblo tuxtleco y el candidato al Gobierno del Estado, Eduardo Ramírez Aguilar, son sus principales aliados.
CARRERA
Jovani Salazar no se hizo en la política de las camarillas ni en la de los linajes. No ha ascendido presumiendo diplomas y tampoco apostando a las recompensas del servilismo.
Más bien es hijo de los de abajo. Se hizo, literalmente, sobre la marcha, con convicción y vocación de servicio. Como ninguno de los otros que hoy también buscan ser candidatos de Morena a la alcaldía, ha recorrido Tuxtla de punta a punta y de extremo a extremo.
Hace algunos años se trasladaba para reunirse, en las tantas colonias de la periferia, con una docena de simpatizantes. Hoy llena las plazas. Se curtió bajo el sol y la lluvia en la batalla política, ahí donde se gana la confianza de la gente con base al trabajo a ras de suelo, ahí donde se hace política con propuestas y alternativas de solución a los múltiples problemas de la comunidad.
Su singularidad, por otra parte, es relevante. Hizo carrera asumiendo un liderazgo distinto, al mismo tiempo auténtico, mostrando arraigo social, siendo tuxtleco como ninguno. Es, sin temor a equivocarme, un político más de pueblo y también el más talentoso que ha buscado dirigir las riendas de la capital chiapaneca en muchas décadas.
Su paso por la administración pública también ha sido relevante. Igual que su desempeño. En abril de 2015, por ejemplo, fue nombrado director del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Smapa), institución que en los meses que dirigió logró solventar necesidades respecto a la distribución del vital líquido en muchas colonias, sobre todo en las ubicadas en las zonas más apartadas de la ciudad, y empujó la eficiencia de las plantas tratadoras de aguas residuales. Asimismo, dignificó y visibilizó los derechos de los trabajadores.
En su periodo como secretario municipal logró establecer una política de puertas abiertas en el Ayuntamiento capitalino, que tanto fue enlace para la vinculación administrativa de la aplicación de la política interna y externa como atendió las distintas demandas ciudadanas y la orientación legal a las áreas de la administración pública municipal.
Como subsecretario de Gobierno de la Región 1 Metropolitana, diferentes organizaciones sociales recuerdan que encontraron en Jovani Salazar a un funcionario comprometido con las causas de la sociedad, que siempre canalizó a través del diálogo franco y responsable.
REFERENCIAS
En su discurso registra la desigualdad que los tuxtlecos hemos vivido durante muchos trienios y no teme señalar con el dedo la larga acumulación de agravios. Desde que se tiene memoria, Jovani ha exhibido la captura del poder político, su utilización para el servicio de los intereses privados, la desvergüenza de la corrupción, la atrocidad de la inseguridad y la falta de oportunidades para miles de ciudadanos.
No obstante, tiene la convicción de que un Tuxtla con desarrollo, bienestar para las familias y con mejor calidad de vida es posible.
Durante su registro como aspirante a candidato a la presidencia municipal en el ejido Copoya, donde miles de personas lo acompañaron, vitorearon y le demostraron su aprobación, dijo: “Juntos, gobierno y sociedad, seremos más fuertes. Juntos vamos a transformar a Tuxtla para que las oportunidades lleguen a todos los hogares de nuestra capital, a todas la colonias y ejidos, garantizando que cuenten con servicios de calidad, porque las tuxtlecas y los tuxtlecos merecemos tener cada vez una mejor forma de vida”.
Ahí refrendó su compromiso por seguir el mandato y los tres principios básicos del presidente López Obrador: no mentir, no robar y no traicionar.
Quienes conocen a Jovani Salazar saben que es un hombre sin dobleces, humilde, con una educación basada en buenos principios morales y trabajador. Por tanto, no es extraño que la política sea para él la lucha permanente para alcanzar el bien común.
Los que lo siguen se interpretan como algo mucho más que votantes. Son personas convencidas de su proyecto y propuesta. No buscan acudir una mañana a la casilla electoral para poner un lápiz sobre el papel, sino son parte de un movimiento social que ha confiado en la Cuarta Transformación, de la que él es parte.
Después de años de trabajo incansable, de hacer política cercana a la gente, Jovani ha llegado a su momento:
“Aquí venimos a cumplir y a hacer cumplir, para que el pueblo viva como siempre ha querido vivir, con bienestar y justicia social. No voy a fallarles. Nadie va a robar, porque un tuxtleco bien nacido aprendió desde la cuna a nunca tomar lo ajeno, a nunca aprovecharse de lo que alguien más ha construido. Y nadie será traicionado. No hay nada más cobarde que defraudar a quienes han confiado en uno para cambiar y transformar la ciudad”.










