Letras Desnudas
Mario Caballero
Me da gusto decirlo: Chiapas vive uno de sus mejores momentos en materia financiera.
No es que hayamos dado un salto como región de primer mundo, pero tenemos estabilidad económica, buena calificación crediticia, reconocimientos internacionales por el manejo eficiente y transparente de los recursos públicos, se han realizado pagos a la deuda y no se ha prestado un solo peso durante lo que va del sexenio.
Esto se debe, principalmente, a que el gobierno del doctor Rutilio Escandón ha ejercido el gasto público con legalidad, eficiencia, eficacia, austeridad, transparencia y honestidad, que son las bases que propiciaron un cambio en el ejercicio de los recursos públicos como en el desempeño de los funcionarios.
Ahí la razón por la que desde el ocho de diciembre de 2018 hayamos dejado de ver los repugnantes desvíos de recursos públicos, el dispendio y los privilegios de la clase gobernante, que de la noche a la mañana se hacía de residencias de lujo, ranchos ganaderos y hasta de dos o tres amantes, quienes también vivían –y bien- del dinero de nuestros impuestos.
El statu quo,que parte del nuevo arreglo institucional y las nuevas formas con las que se ejerce el poder, habla de que se ha conseguido recuperar la confianza entre sociedad y gobierno, misma que se perdió precisamente por la corrupción.
Recordemos que hace algunos años una investigación descubrió que entre los años 2011 y 2012 hubo un fraude a las arcas chiapanecas cometido por funcionarios de la administración de Juan Sabines Guerrero, empresarios y directores de diversos hospitales públicos, que alcanzó los casi mil 500 millones de pesos.
Este fraude se realizó a través de la compra de insumos para hospitales, con costos inflados hasta en un 1900 por ciento. Sólo por citar un ejemplo, el uno de septiembre de 2012 se adquirieron 30 cajas de Midazolam para el Hospital General de Comitán por un monto de 37 mil 470 pesos.
En ese momento, cada caja del ansiolítico no rebasaba los 70 pesos. Es decir, el robo fue por 35 mil 370 pesos.
Ese gobierno, no lo olvidemos, fue el que hipotecó la vida de los chiapanecos con una deuda por arriba de los 20 mil millones de pesos.
Con estos escándalos de corrupción, ¿cómo confiar en nuestras instituciones?
La situación, sin embargo, es distinta en esta administración. Sin contratar nuevos préstamos –repito- se han construido escuelas, hospitales, clínicas, calles pavimentadas, carreteras, plantas de tratamiento de aguas residuales y se han instalado redes de energía eléctrica en comunidades donde antes no había luz.
EL ARTÍFICE
En todo esto, por supuesto, el gobernador Escandón Cadenas es el gran orquestador. Pero hay una pieza clave, que inclusive es una de las personas de mayor confianza del mandatario. Su nombre: Javier. Sus apellidos: Jiménez Jiménez.
Javier Jiménez nació, creció y siempre ha vivido en Tuxtla Gutiérrez. Es un hombre orgulloso de sus raíces humildes, que puede decir de frente que todo lo que ha logrado en su vida personal y profesional es fruto de su trabajo y esfuerzo porque a él nunca nadie le ha regalado nada.
Su preparación académica y carrera laboral las forjó en Tuxtla. Es egresado de la licenciatura en Contaduría Pública por la Universidad Autónoma de Chiapas, nuestra alma máter, y cuenta además con una maestría en Contaduría y un doctorado en Administración.
Esta es la breve descripción de quien funge como Secretario de Hacienda en el Estado, al que el mismo gobernador reconoce por su labor, lealtad y profesionalismo en el manejo de las finanzas públicas.
Muchas veces don Rutilio ha dicho que Javier Jiménez es un hombre capaz. Muestra de ello es que ha conseguido que el presupuesto alcance para sacar adelante las distintas acciones contempladas en el plan de gobierno y solventar los viejos compromisos, pero sin dejar de atender las necesidades apremiantes de la ciudadanía.
Javier Jiménez tiene con el gobernador una relación de trabajo basada en la confianza mutua, pero también goza de su amistad, cultivada desde hace muchos años. Pues no hay que perder de vista que fue oficial mayor del Consejo de la Judicatura durante el periodo 2013-2018, cuando Rutilio Escandón encabezó el Poder Judicial del Estado en una etapa que no fue sencilla debido a la transición que sufrió Chiapas por la entrada del nuevo sistema de justicia penal, vigente en el país desde 2014.
VIRTUDES
El desempeño de Javier tiene muchas virtudes. La humildad es una de ellas. Tiene un trato afable con sus subordinados y pares. Lo que le ha permitido hacer sinergia con todos, en especial con los trabajadores de la Secretaría de Hacienda, para sacar adelante los retos y las metas de la actual administración.
Su compromiso es otra de ellas. Aparte de cumplir a pie juntillas con los ejes de austeridad, transparencia y rendición de cuentas en el ejercicio de los recursos, ha implementado planes con los que ha obtenido importantes ahorros para la entidad y recaudar mayores ingresos.
Recientemente, verbigracia, echó a andar una estrategia que mató dos pájaros de un solo tiro al ofrecer un descuento del 100 por ciento en multas y recargos por adeudos vehiculares de 2023 y años anteriores. Por un lado, logró recaudar un monto importante para el estado y, por el otro, contribuyó a que los ciudadanos morosos se regularizaran en sus pagos mediante un beneficio económico.
La humildad y el compromiso no son virtudes menores, pero considero que la mayor en el secretario es la honestidad.
A partir del primer minuto que asumió el cargo emprendió la tarea de limpiar la institución de toda clase de corrupción e inmundicia. Desde la práctica de pedir moches para agilizar un trámite hasta el desvío de millones de pesos mediante contratos de proveeduría adjudicados a empresas fantasma o con sobreprecio, como el ejemplo citado líneas antes.
“El combate a la corrupción no es una opción”, lo escuché decir en una entrevista. Bajo ese entendimiento ha trazado líneas de acción para tener una mayor vigilancia de los recursos, ha firmado convenios interinstitucionales para que entre las mismas dependencias del estado cuiden el curso del dinero y ha establecido medidas que priorizan la rendición de cuentas y la transparencia. Es más, determinó un código de conducta para los funcionarios de la Secretaría de Hacienda.
Viendo todo en su conjunto, me atrevo a decir que Javier Jiménez es, después del gobernador Escandón Cadenas, el servidor público más comprometido con la lucha por erradicar la corrupción del gobierno.
¿QUÉ FUTURO LE DEPARA?
Uno grande.
Incluso, hay mucha gente que lo ve como un aspirante fuerte por la candidatura de Morena al Gobierno del Estado. Motivos para creerlo de este modo hay muchos. Como su preparación académica, capacidad de gestión, compromiso con los postulados de la Cuarta Transformación y, especialmente, sus resultados en la Secretaría de Hacienda.
No obstante, si usted le pregunta sobre sus aspiraciones políticas le responderá que por ahora todas sus fuerzas están concentradas en cumplir con la encomienda que recibió del gobernador. Lo cual aplaudo. Pues a diferencia de otros funcionarios que se queman en su propia calentura electoral, Javier Jiménez continúa trabajando por que las finanzas estatales sigan siendo ese pilar en el que descansa el desarrollo de Chiapas.
Twitter: @_MarioCaballero










