Letras Desnudas

Mario Caballero

Hace nueve meses escribí lo siguiente en este mismo espacio:

“Jesús Eduardo Thomas Ulloa es un personaje impresentable, implicado no en uno, ni en dos, sino en muchos casos de corrupción y desvío de recursos públicos a lo largo de su carrera en la administración pública.

“Ejemplo de ello es el desorden financiero que provocó en el Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas (Isstech), a cuya dirección general llegó en noviembre de 2016 impulsado por el falso exdiputado indígena Humberto Pedrero Moreno, de quien fue su principal brazo operativo en la Secretaría de Hacienda del Estado.

“Durante su gestión desaparecieron los fondos que debieron ser transferidos a las clínicas y hospitales del Isstech e igualmente decenas de millones de pesos de las cuotas que se les descuenta vía nómina al magisterio y a los trabajadores estatales. Este presunto desvío de recursos provocó que a los maestros y burócratas se les negara el derecho a prestaciones como créditos para vivienda, servicios médicos de calidad, medicamentos, entre otros.

“Derivado de la opacidad y el mal manejo de las finanzas del organismo, el servicio en los hospitales fue deplorable, indignante. Tan sólo en el Hospital Vida Mejor las principales quejas del personal médico y derechohabientes fueron por la falta de medicamentos, equipo médico, insumos y, por si fuera poco, se cancelaron cirugías de pacientes graves por no haber material quirúrgico y por el mal estado de las instalaciones.

“En pocas palabras, Eduardo Thomas exprimió los últimos recursos que le quedaban a esta institución en bancarrota que tanto le ha costado sanear en sus finanzas y recomponer internamente al actual gobierno estatal.

“A pesar de ello, Zoé Robledo, quien presumía ser uno de los funcionarios más inteligentes, honestos y preparados de la Cuarta Transformación, lo contrató y le dio un puesto clave en la adquisición de bienes y servicios del IMSS.

“Y tampoco le importó que en enero de 2016, Thomas Ulloa fuera llamado a comparecer en Audiencia de Ley por la Secretaría de la Función Pública por el presunto robo de un vehículo oficial, marca Nissan, tipo Tsuru, modelo 2011, con placas de circulación DGR-1771 y por el que se le acusó por un daño al patrimonio al Gobierno del Estado por un monto total de 322 mil 900 pesos.

“En el momento que se le imputó el delito, fungía como director de Administración y Finanzas del Instituto de Salud. El expediente es el número 181/DR-A/2015, que fue publicado en el Periódico Oficial 224, con fecha miércoles 17 de febrero de 2016.

“Todo esto Zoé Robledo lo pasó por alto. ¿O le valió? Además de los muchos delitos que según cometió en complicidad con Humberto Pedrero en la Secretaría de Hacienda, quien, entre otras cosas, fue señalado de desviar alrededor de 300 millones de pesos del Seguro Mutuo de Vida del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado”.

AHORA

He traído a cuento lo anterior por motivo de la renuncia, o mejor dicho, despido de Eduardo Thomas el viernes pasado como director de Abasto del IMSS, ya que el caso de corrupción de este personaje es de lo más trascendental. Sobre todo, porque existen diversos funcionarios federales que exigen una auditoría a su gestión y a los muchos contratos que adjudicó con irregularidades, y que podrían ser la aguja en el pajar para despejar las sospechas sobre su desmedido enriquecimiento.

Y es que de ser un burócrata de medio pelo al que no le alcanzaba para llegar a la quincena hace algunos años, pasó a ser un funcionario público excéntrico, con incontables propiedades en Tonalá, Puerto Arista, en la comunidad Cabeza de Toro y, según los informantes de esta columna, también en la Ciudad de México.

Inclusive, él mismo se ha encargado de divulgar que es coleccionista de automóviles deportivos, así como de relojes de marca y hasta de tenis que adquiere en subastas por cantidades que de tan elevadas son realmente indignantes.

Ante eso, la realización de una investigación en su contra es lo más pertinente en este arranque de sexenio, puesto que su repentina destitución tiene tufos a proteccionismo y complicidad.

De lo contrario, ¿por qué echarlo a la calle hasta ahora después de lo mucho que se dijo sobre que era uno de los funcionarios más eficientes del IMSS y de los que mayores resultados le había dado al director general? Tanto así que de julio de 2019 ocupó los cargos de coordinador operativo PHAE, jefe de la Unidad de Operación Financiera, jefe de la Unidad de Administración a nivel nacional y director de Abasto, los tres últimos con un manejo impresionante de recursos y un alto nivel de toma de decisiones dentro de la institución médica.

Además, no es un secreto que Thomas Ulloa está implicado en muchos presuntos actos de corrupción en el Seguro Social. Como la compra de medicamentos con sobreprecio de hasta un 800% que realizó con la connivencia de su primo Duanne Thomas y Karina Sarmiento, coordinadora general de Planeación Técnica de Abasto del IMSS, a las empresas Kurt Nyssen, Leo Medic y Medical Evolution, provocando un supuesto daño financiero a la institución por arriba de los 3 mil 889 millones de pesos.

Otro ejemplo es la compra de 2.5 millones de pruebas de antígenos a la empresa Landsteiner Pharma, efectuada el 20 de septiembre de 2021, de la cual se desprende que Eduardo Thomas y Borsalino González Andrade, recientemente ratificado como director de Administración, otorgaron el contrato por más de 20 millones de pesos por adjudicación directa.

Al respecto, se sabe que dicha farmacéutica entregó sólo la mitad del total de las pruebas a pesar de que la adquisición se había liquidado completamente, y que una buena parte de éstas presentaron deficiencias.

Para mayor inri, Thomas Ulloa, su primo Duanne y Karina Sarmiento hicieron convenios con diez empresas que durante varias décadas ejercieron un monopolio en el sector farmacéutico del país y a las que el mismo expresidente López Obrador acusó de cobrar derecho de piso a otras industrias del ramo para acceder al mercado público.

Un ejemplo más de la corrupción que fomentó, protegió y encabezó Eduardo Thomas fue haber impulsado compras regionalizadas en lugar de consolidadas en la adquisición de bienes de consumo locales. Sí, al más puro estilo priista.

QUÉ VENGA LA INVESTIGACIÓN

Lo antes dicho es motivo suficiente para ordenar que Eduardo Thomas Ulloa sea investigado y, según sea el caso, sancionado con todo el peso de la ley.

Y si fuera necesario un motivo más, no olvidemos que su nombre, al lado del de Mauricio Zebadúa, delegado del IMSS en Nuevo León, fue relacionado por su presunta participación en la ejecución del joven empresario Carlos Amadeo Moguel Aguirre, cuyos restos fueron hallados en el tramo carretero Ocozocoautla-Jiquipilas en diciembre del año pasado.

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