Letras Desnudas

Mario Caballero

Comentaba hace unos días, en este mismo espacio, acerca del cambio que se está produciendo en la emblemática ciudad de Tapachula tras la llegada de Yamil Melgar Bravo a la presidencia municipal. Decía que hay en el alcalde tapachulteco una auténtica voluntad por transformar a su municipio y alcanzar el mayor bienestar para la población, lo cual es visible en las acciones y obras realizadas por su gobierno.

Inclusive, hice un ejercicio de comparación de lo que fue de los anteriores gobiernos con los logros alcanzados durante los primeros cuatro meses de su gestión.

Hubo exalcaldes que terminaron en la cárcel y otros que salieron por la puerta de atrás, acusados de corrupción, desvío de recursos públicos y enriquecimiento ilícito. Mientras tanto, Yamil Melgar comenzó por atender las demandas más añejas de la sociedad y promovió un gobierno de puertas abiertas, donde la ciudadanía ha tenido la oportunidad de opinar y proponer soluciones a las distintas problemáticas de la localidad.

De hecho, el Plan de Desarrollo Municipal para este trienio está apegado a la realidad y a las necesidades del municipio, y construido con base a las ideas y planteamientos de los ciudadanos.

Sin duda, Melgar está marcando la diferencia en la manera de ejercer el poder y con los destacables resultados de su administración.

Sin embargo, a pesar de estos logros hay una propaganda negativa que circula en las redes sociales en contra de Yamil Melgar, donde lo acusan de incompetente, negligente, prepotente y hasta de ser cómplice de pequeñas mafias que tienen controlado el pueblo a punta de amenazas y actos de violencia.

ACLAREMOS

No pongo en duda de que entre los detractores del alcalde haya algunas personas que no logren comprender o ver simplemente los cambios que hay para bien en el municipio. No los culpo. Después de tantos años de corrupción, dilapidación, abusos de poder y destrucción, quién sería capaz de ver una flor entre tanta podredumbre. Son hombres y mujeres que miran el bosque, pero no el árbol.

Dicho de otra forma, son gente harta y cansada de la política y de los pésimos o nulos resultados de los pasados gobiernos, que por desgracia quedó ciega e incapaz de creer en la aparición de un gobierno y un gobernante interesado en hacer el bien común.

Por eso no es extraño que denuncien falta de alumbrado público, calles deterioradas, drenajes colapsados, carencias en la distribución de agua potable, problemas con la basura, etcétera. Es entendible su enojo y sus reclamos.

Sin embargo, a todos ellos les digo que Yamil Melgar recibió un municipio saqueado, con deudas, con crisis de gobernabilidad, con la delincuencia desbordada y con un amplio catálogo de problemas.

No es excusa, pero nadie con dos dedos de frente puede negar que todo eso es herencia del pasado. No son problemas actuales.

Lo aconsejable, por lo tanto, sería buscar la manera de acompañar y respaldar al alcalde, no lanzar críticas a rajatabla. Como mencionamos líneas antes, Yamil Melgar, como ningún presidente municipal antes de él, ha abierto las puertas de su gobierno a los ciudadanos.

Haciendo esto todos podrán constatar los avances, las acciones, los proyectos, los programas y las obras llevadas a cabo. Es más, tal como lo refiere la expresión popular, podrán afirmar que la burra es parda porque tendrán los pelos en la mano. Y, de ser el caso, tendrán hasta argumentos para exigir cuentas cuando las cosas no se hagan bien o no resulten como se esperaban.

Tampoco sería malo agregar una dosis de confianza y paciencia. Pues Yamil puede tener toda la voluntad política para transformar a su natal Tapachula, lo que no tiene es una varita mágica para arreglarlo todo de un solo jalón. Es absurdo exigirle que componga en cuatro meses lo que tiene por lo menos 15 o 20 años sin ser atendido.

No obstante, hay botones de muestra sobre la nueva realidad de la ciudad. Como la obra integral de rehabilitación de la calle segunda oriente, entre primera y quinta sur, realizada con una inversión de ocho millones y medio de pesos, que incluyó pavimentación con concreto hidráulico, alcantarillado sanitario, conexión de agua potable y alumbrado público, que beneficia de manera directa a más de 6 mil 500 habitantes.

Esta calle tenía 30 años de abandono.

PERO…

En medio de esta campaña de difamación contra Yamil Melgar nadie debe llamarse a engaño. Una cosa es que haya uno que otro ciudadano incrédulo o puede que hasta inconforme con alguna decisión, y otra cosa muy diferente es no darse cuenta de la clara estrategia echada a andar para desacreditarlo.

Como suele suceder en casos de este tipo, el diablo está en los detalles. Porque no es lo mismo acusar al presidente municipal de fallar en su responsabilidad de arreglar las calles, por ejemplo, que acusarlo de ser el responsable del caos y la violencia en la ciudad, o alegar que recibe pagos de los ambulantes para dejarlos trabajar en la ilegalidad, o que incrementó las tarifas del servicio de agua potable para desviar recursos o que funcionarios de su gabinete están cobrando derecho de piso a los comerciantes, que son señalamientos difundidos una y otra vez en las redes sociales por supuestos medios de comunicación que surgieron de la nada.

Para mayor inri, se presume que los ejecutantes de la guerra sucia contra Yamil son altos mandos del Ayuntamiento tapachulteco y políticos de Morena. Es decir, se trata de fuego amigo.

Información confiada a este columnista revela que uno de esos políticos podría ser la misma síndica municipal, Cleotilde Lizbeth Ortiz Huerta, quien tiene abierta la carpeta de investigación 0004-089-0501-2023 por el delito de fraude y falsificación de documentos. En dicha carpeta también está denunciado su esposo Federico Ismael Candia Guillén.

Ortiz Huerta fue parte del círculo íntimo de Rosa Irene Urbina Castañeda, y estuvo operando políticamente durante varios meses a favor de la candidatura de la exalcaldesa al Gobierno del Estado y después por su reelección en la presidencia municipal.

Por tanto, es entendible su coraje. Tras el arribo de Melgar Bravo perdió todos sus privilegios y se cancelaron los negocios que supuestamente hizo con Urbina Castañeda durante más de cinco años y que le reportaron una importante fortuna.

No es todo. Dicha información también indica que Ortiz Huerta es dueña de varias páginas de noticias, precisamente las que se han dedicado a difamar y propagar información falsa contra el presidente municipal.

Por si fuera poco, la síndica igualmente está señalada de operar granjas de bots.

DEJADLOS

El alcalde Yamil está haciendo bien al no caer en las provocaciones y, mejor todavía, al taparles la boca a sus detractores con buenas acciones y obras con gran impacto en la sociedad.

Y la gente debería hacer lo mismo respecto a no hacer caso a noticias difundidas por medios de comunicación patito, que muchas veces son administradas por políticos viles y oportunistas, como la síndica Cleotilde Ortiz.

En casos como este lo mejor es actuar con mucha filosofía, apelar a enseñanzas sabias como la atribuida a la magna obra de don Miguel de Cervantes, que dice “Dejad que los perros ladren”. Yamil Melgar debe dejarlos ladrar, como sugiere el Quijote de la Mancha, porque “eso significa que estamos avanzando”.[email protected]

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