Gobierno que se ve y se siente

Letras Desnudas

Mario Caballero

“El poder es la capacidad de lograr objetivos. El poder es la capacidad de cambiar las cosas”. Martin Luther King

¿Ha escuchado alguna vez la frase “santo que no es visto no es adorado”? Bueno, creo que lo mismo pasa con los gobiernos. Gobierno que no se hace sentir es irrelevante. Pasa a la historia de manera fugaz, sin pena ni gloria, como si se tratara de un día de campo.

No es el caso del gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar, aunque lleva apenas un mes exacto de haber entrado en funciones ya se sienten los cambios en el clima social.

Comprendamos que los gobiernos, por su misma naturaleza, deben mostrar capacidad para producir transformaciones en la sociedad y de forma especial en la vida de las personas. Cambios que deben traducirse en bienestar, oportunidades, desarrollo social, progreso, estabilidad económica, gobernabilidad y seguridad. De lo contrario, no sería gobierno, sino un remedo.

LOS CAMBIOS

En la toma de protesta, Eduardo Ramírez manifestó sentir haber llegado puntual a su cita con la historia. Lo cual es indiscutible.

Puesto que no se recuerda a otro gobernador que se haya preparado tanto como él para asumir tan honroso cargo. No hablo solamente de su envidiable preparación profesional y académica, sino también de su experiencia, conocimiento sobre la realidad del estado y el fogueo que tuvo en las grandes ligas de la política.

Tan sólo en los pasados seis años en el Senado de la República demostró la madurez que identifica a todo estadista. Esto es, la aptitud y actitud para encarar la responsabilidad pública, para proponer soluciones a las diversas problemáticas sociales, entablar acuerdos en beneficio de la colectividad, promover los más altos valores democráticos, respetar la norma, las leyes y fortalecer las causas del movimiento político.

Por eso, el día que asumió la titularidad del Gobierno de Chiapas lo hizo con un catálogo de propuestas, acciones y estrategias bien definidas para recuperar la paz y la estabilidad social, imponer el Estado de derecho e impulsar el desarrollo.

Muestra de ello es el programa “Chiapas Puede”, con el que busca erradicar el analfabetismo en la entidad, o el programa “Cero Impunidad”, que tiene el objetivo de combatir la inseguridad y la impunidad, para con ello garantizar la transparencia y eficacia en la investigación de los delitos.

Este es un primer cambio: por primera vez en la historia contemporánea de Chiapas tenemos un gobernador que sabe lo que es gobernar, que se ha preparado para hacerlo y tiene las herramientas, planes, programas y políticas para lograr los resultados que él mismo ha determinado.

EL TEMA DE LA SEGURIDAD

Y ya que tocamos el tema de las estrategias y los resultados, ¿a poco no se siente usted más seguro?

Ciertamente, la gobernanza se perdió en Chiapas. El Estado, simplemente, falló.

Sin estrategia y ningún plan establecido, la inseguridad creció como la maleza, apoderándose de comunidades, municipios y finalmente de regiones enteras. Como la región Sierra que, por su localización geográfica y cercanía con Guatemala, significa un territorio apetitoso para los grupos criminales.

La delincuencia creció tanto que municipios como Tapachula y Tuxtla Gutiérrez se convirtieron en la primera y la sexta ciudad con la percepción de inseguridad más alta del país, respetivamente, según la última Encuesta Nacional de Seguridad Urbana del Inegi.

Se cree que todo comenzó tras la balacera de julio de 2021, en la colonia Terán, en la capital chiapaneca, donde dos grupos delincuenciales se enfrentaron a tiros aparentemente por la disputa del territorio, dando como resultado la muerte de cuatro personas, entre ellos un supuesto líder criminal.

Desde entonces, y sin una respuesta efectiva por parte de las autoridades, la violencia criminal colocó a Chiapas entre las entidades más convulsionadas del país.

Se fue acabando la vida nocturna en ciudades como Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, se redujo de manera significativa la afluencia de turistas nacionales y extranjeros y la gente ya no quería ir ni a la tienda de la esquina al caer la tarde.

Hoy se tiene programado hacer un balance de los primeros 30 días de la administración de Eduardo Ramírez. Independientemente de ello se siente un cambio real en términos de seguridad.

Un par de semanas antes de concluir el año tuve la oportunidad de viajar a la costa. Visité Arriaga y Tonalá, donde viven algunos de mis familiares y parientes. No desaproveché la ocasión para ir al mar, Playa del Sol, un lugar que tanto les gusta a mis hijas.

Me encantó ver bastante transitada la carretera. Lo que nos dice que la gente cada día se siente más segura para viajar y visitar nuestros hermosos sitios turísticos. Y de ida y vuelta me topé con puestos de control y con patrullas realizando recorridos de vigilancia.

Total, ya se puede viajar con plena confianza, con la certidumbre de no ser asaltado o agredido por criminales.

GOLPE AL CRIMEN

En este sentido, aplaudo la entereza y valentía del gobernador Ramírez Aguilar por atacar de frente y sin miedo la impunidad de los grupos criminales, a los que les ha asestado buenos golpes en municipios como Comitán, La Concordia, Ciudad Hidalgo, Villaflores, Comalapa, entre otros.

Durante el acto público realizado en Motozintla expresó una sentencia que prendió los focos rojos de muchos alcaldes:

“Ay de aquel que se vaya a prestar a dar moches a la delincuencia. No quiero mentirle a los pueblos: el que le vaya a dar moches a la delincuencia está asociado a la delincuencia organizada, y esos no van a tardar, van a ir pa´ fuera”.

Y el día que presentó el programa “Cero Impunidad”, confirmó: “El gran reto que tenemos es restaurar la paz y ello significa aplicar la ley. Con el programa Cero Impunidad queremos que no quede un solo delito impune. Nuestra estrategia se centra en el combate frontal a la delincuencia”.

De este modo, el domingo pasado, mediante un operativo de la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal, fue detenido el presidente municipal de Frontera Comalapa, José Antonio Villatoro Herrera, junto a dos sujetos más.

De acuerdo con información oficial, el hoy detenido tiene abiertas varias carpetas de investigación por los delitos de corrupción y malversación de recursos públicos, así como por desaparición forzada de personas, extorsión agravada y homicidio.

Por si fuera poco, la Fiscalía General del Estado ha informado sobre la presunta relación de Villatoro Herrera con el grupo criminal que opera en la zona. De hecho, los habitantes de Comalapa lo han señalado de ser uno de los principales líderes del Cártel Chiapas Guatemala y Maíz.

Sin duda, la detención de este alcalde es un duro golpe a la protección política del crimen organizado, y confirma el mensaje de que todo aquel alcalde que esté implicado con la delincuencia será sancionado severamente.

Por tanto, como dice el dicho: “Cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar”.

La pregunta no es quién sigue, sino cuántos más alcaldes caerán como resultado de esta ya exitosa estrategia contra la impunidad.

En conclusión, con apenas 30 días de administración ya se siente el cambio. No digo que ya se haya recuperado la paz social y la seguridad, pero si el gobierno de Eduardo Ramírez continúa con este paso y con la misma decisión seguramente logrará pacificar el estado al cabo de seis meses, tal como lo prometió en la toma de protesta.

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