Letras Desnudas
Mario Caballero
“Desde Chiapas respaldamos a nuestra presidenta con la certeza de que la unidad es la mayor fortaleza de nuestro movimiento. La Bancada del Pueblo está lista para seguir impulsando las reformas que garanticen el bienestar de todas y todos los chiapanecos y mexicanos”.
Con este pronunciamiento el diputado Mario Guillén Guillén se sumó al respaldo conjunto de todos los líderes parlamentarios de Morena en los Congresos estatales del país a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien injustificadamente ha sido vituperada por su homólogo estadunidense.
No había tenido la oportunidad de hacerlo antes, pero felicito al diputado Guillén por manifestar su apoyo a la primera mandataria. Era pertinente y lo correcto. Pues en tiempos adversos y en los que el país sufre embates, la unidad es la primera respuesta. Comprendamos que el sentido de supervivencia de una nación obliga a acotar los espacios de la disputa y la diferencia, ya que hay intereses por encima de todo y de todos.
Veo también en el pronunciamiento de Mario Guillén la madurez política para entender y asumir la responsabilidad que les toca a los diputados en estos instantes en que México es amenazado por un gobernante troglodita como Donald Trump que quiere llevar a los hechos aquella errónea y estúpida idea de que nuestro país es el patio trasero de Estados Unidos.
Sería deseable que esta carta de respaldo a la presidenta Sheinbaum sirva de inspiración para que otros congresistas y líderes políticos de oposición hagan sinergia con el partido gobernante en favor de la soberanía nacional y en contra de la tiranía trumpista.
Ciertamente, lo normal es la disputa, el debate, la crítica; empero, hay momentos, temas, circunstancias como la actual que obligan a unificarse en un objetivo común.
Y no es que el gobierno se imponga y la oposición se someta. Nada hay de eso en la misiva firmada por el diputado Mario Guillén y por los diputados morenistas del país. Ni siquiera lo sugiere entre líneas. Todo lo contrario, motiva a construir un punto de encuentro a partir de la convicción compartida de que lo que hay que cuidar se antepone a la eterna competencia por el poder.
México, hoy más que nunca, nos necesita a todos.
QUÉ TIEMPOS AQUELLOS
La postura de Mario Guillén nos permite asimismo comprender que ya no se puede seguir haciendo política como antes. La sociedad demanda y exige una nueva actitud en los políticos, que representen la pluralidad, respeten los derechos humanos, trabajen para resolver los problemas sociales y fomenten la participación ciudadana.
La gente ya no quiere políticos de escritorio, gobernantes ineficaces y legisladores irresponsables.
De hecho, la irresponsabilidad y la falta de compromiso por parte de los que en el pretérito ostentaron la dignidad de diputados fue lo que demeritó la confianza del Congreso local.
Inolvidables serán los bacanales de Tito Rubín Cruz en su paso como diputado presidente de la entonces Gran Comisión, quien vio sus años de esplendor como miembro de la banda criminal El Pañal.
O bien, la genuflexión de José Ángel Córdova (q.e.p.d.) o Juan Jesús Aquino Calvo, quienes fueron cómplices de los fraudes y abusos de poder de Juan Sabines Guerrero, al que le autorizaron préstamos ofensivos que hipotecaron la vida de tres generaciones de chiapanecos.
Tampoco se borrarán de la memoria los presuntos actos de corrupción de la priista Arely Madrid Tovilla cuando presidió la Junta de Coordinación Política, en una etapa donde hubo una terrible dilapidación de recursos públicos y en la que todos los integrantes de la bancada del PRI se enriquecieron, entre ellos Aquiles Espinosa García, quien hace unos días fue nombrado de manera absurda como titular de la Oficina de Representación de la Semarnat.
En aquellos tiempos, el Congreso local fue una herramienta al servicio del Ejecutivo, donde se desataron intrigas y las más inicuas cacerías políticas en contra de los opositores del gobierno. Se legislaba por consigna y los escaños servían para pagar cuentas políticas o para privilegiar a los amigos y protegidos del gobernador.
Alguna vez escribió el poeta Javier Sicilia que “hay que elegir hoy entre hacer cosas humildes y eficaces o aceptar el crimen o la imbecilidad como regla de vida”.
Muchos diputados de entonces optaron por lo segundo. En lugar de velar por los intereses de los chiapanecos y exigir desde la tribuna más garantías de respeto a los derechos humanos y mayores accesos a una educación de calidad, a buenos servicios médicos, a la vivienda digna, etcétera, sirvieron a intereses ajenos y se dedicaron a construir redes de corrupción con los otros poderes.
En pocas palabras, el viejo Congreso del Estado careció de autonomía y credibilidad.
EN NUEVO PARLAMENTO
Como presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Mario Guillén ha impulsado, por un lado, entendimientos y convergencias políticas entre los grupos parlamentarios que han logrado acuerdos importantes para Chiapas; por el otro, clausuró las viejas prácticas y con el ejemplo también motivó a todos los diputados a trabajar con compromiso, responsabilidad, honestidad y ética. Y en sus acciones se ve el claro interés de legislar por el bienestar de los ciudadanos.
Guillén Guillén es de los pocos políticos con la moral intacta. Ha sido ajeno a los escándalos y nunca se ha encontrado implicado en acciones deleznables como corrupción, tráfico de influencias y abuso de autoridad. Con ello, por decir lo menos, ha reivindicado en gran medida la imagen del diputado.
En consecuencia, la presente Legislatura se reconoce por su buen desempeño y compromiso por la legalidad, la justicia, la seguridad, la salud, la educación y el desarrollo de la entidad.
Muestra de ello es la aprobación de leyes, reformas e iniciativas en materia educativa; la aprobación reciente de la Ley de Derechos, que establece que los motociclistas deberán contar con el número de placas en el chaleco y un holograma en el casco, buscando regular este medio de transporte que en muchos casos ha sido utilizado para cometer ilícitos.
También las acciones y convenios firmados para la atención del fenómeno migratorio. Sépase que los diputados están impulsando en este momento la propuesta de Ley de Protección para las Personas en Contexto de Movilidad Humana del Estado de Chiapas, realizada por la Universidad Autónoma de Chiapas y la ACNUR, que busca fomentar políticas públicas integrales y mecanismos de coordinación entre las autoridades de todos los niveles a fin de garantizar el respeto y la protección de los derechos humanos de los migrantes.
Por mencionar algo más, a finales de diciembre pasado fue aprobado el casamiento entre personas del mismo sexo, denominado como “matrimonio igualitario”, el cual representa un avance sustancial en la protección y el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+.
COROLARIO
En fin, reitero mi felicitación al diputado Mario Guillén Guillén por su respaldo a la presidenta Sheinbaum en estos momentos de incertidumbre, y también por ser uno de los principales promotores de este nuevo Congreso del Estado, que ahora sí está legislando hacia una verdadera transformación de Chiapas.










