Letras Desnudas
Mario Caballero
La respuesta es sí.
El Tribunal Electoral del Estado de Chiapas cumplió con su encomienda.
UNA MIRADA AL PASADO
Es cierto, durante mucho tiempo la justicia electoral en el país, no sólo en Chiapas, fue más un anhelo que un derecho. Por mucho tiempo se consideró un privilegio al que sólo la gente poderosa y adinerada podía acceder. A los políticos y partidos de bajo rango se les condicionaba o simplemente se les negaba.
Por lo mismo, hay una larga historia de abusos e injusticias, de gobiernos que se perpetuaron en el poder sin ninguna legitimidad y de personajes que, a pesar de las evidencias de robo de urnas, compra de votos, amenazas y violencia ejercida en contra de sus oponentes, alcanzaron el cargo incluso con la validación de los árbitros electorales.
Ejemplos hay muchos. En el terreno local, no existe otro mejor que el de Juan Sabines Guerrero en la elección al Gobierno del Estado, en 2006.
En su oportunidad, el excandidato del PRI y su equipo de campaña impugnaron 580 casillas ubicadas en los 24 distritos del estado, argumentando, entre otras irregularidades, que muchas de ellas fueron cambiadas de domicilio de último momento, que la votación había sido recibida por personas no autorizadas y probaron la afluencia irregular de votantes en “casillas zapato”.
Cabe precisar que estos alegatos se basaban en el estudio de más de 200 abogados.
Pero a pesar de las evidencias, el entonces Instituto Estatal Electoral y después el tribunal electoral del estado (TEE) validaron el triunfo de Sabines Guerrero.
Ante tal acontecimiento fue clara la intromisión del gobernador saliente Pablo Salazar, quien utilizó el aparato del gobierno para beneficiar el proyecto de Juan Sabines. A ello sumémosle la falta de competencia, ética y profesionalismo de las autoridades electorales y del órgano jurisdiccional, quienes se pasaron cuanta norma electoral vigente por el arco del triunfo.
Fue así como se consumó el mayor fraude electoral de principios de milenio en Chiapas.
EL HOY Y AHORA
En estos tiempos nuestra democracia es más madura. Y en buena parte se debe a la solidez y credibilidad de las instituciones que organizan, cuentan y vigilan las elecciones, así como de los órganos que las juzgan y validan con estricto rigor jurídico.
En cuanto a justicia electoral se trata, el Tribunal Electoral del Estado de Chiapas ha ejercido sobrada y eficientemente esta función en el reciente proceso electivo. Las resoluciones emitidas en su pleno cumplieron con el imperio de la Constitución y las leyes.
Aunque, claro, no faltarán quienes tengan sus reservas acerca de algunas de sus sentencias, pues no podemos obviar que en todos los procesos jurisdiccionales, sea cual sea la materia, siempre hay ganadores, pero también perdedores que no querrán admitir su derrota. Por tanto, es lo más natural que surjan inconformidades por los fallos emitidos, especialmente cuando se trata de controversias por la disputa del poder.
Ahí está el caso del excandidato del PRI a la presidencia municipal de Chamula, Sebastián Pérez Sántiz, que no contento con el veredicto instigó a un grupo de pobladores para que vandalizaran las instalaciones del tribunal electoral, tratando de ejercer presión sobre los magistrados que, tras un exhaustivo proceso de revisión, validaron el triunfo del político del Partido del Trabajo, resolución que dicho sea de paso fue confirmada por el tribunal electoral federal.
Sin embargo, una vez concluida la etapa de impugnaciones, que no fue precisamente un día de campo, sobre todo considerando que se presentaron 76 juicios de inconformidad en contra de la elección de los miembros de 49 Ayuntamientos y uno contra la elección de diputado local, nadie puede poner en duda el buen desempeño de este órgano jurisdiccional, que con certeza atendió la delicada tarea de resolver las dudas y diferencias que se presentaron sobre los resultados electorales.
Ahí está, como ya mencionamos, el caso de Chamula, pero también el de Berriozábal, el más reciente juicio confirmado por la Sala Regional Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, diciendo que el TEECH había emitido su “decisión apegada a Derecho”.
A la sazón, el tribunal electoral chiapaneco logró garantizar el relevo pacífico de poderes. En aquellos municipios convulsionados por conflictos políticos, sus sentencias contribuyeron sin duda alguna a la recuperación de la paz social y la tranquilidad. Puesto que la legitimidad de los gobiernos otorga mayor aval para la estabilidad y la gobernabilidad.
Además, durante todo el proceso de estudio y revisión se hizo patente el carácter colegiado de este órgano y la sensatez, autonomía e independencia de quienes lo integran.
El presidente del tribunal, Gilberto Bátiz García, cumplió con decoro su encomienda de sustanciar y resolver los recursos sometidos a su jurisdicción. Y actuando con integridad, transparencia, honestidad y profesionalismo, abonó al fortalecimiento de la cultura democrática de nuestro estado.
No era para menos. Una elección histórica como la del dos de junio requería un compromiso firme con la voluntad del pueblo, hacer efectivos los principios democráticos, ampliar el acceso a la justicia electoral y, especialmente, cumplir y hacer cumplir las leyes. Sólo así podría ser posible una correcta y eficiente defensa y protección de los derechos político-electorales de los ciudadanos.
Por lo mismo, el Tribunal Electoral local goza hoy por hoy de una credibilidad impermeable.
Prueba de ello son los todos los fallos del TEECH que fueron confirmados por la Sala Xalapa.
Estos son: SX-JDC-674/2024 y SX-JRC-198/2024, correspondientes a la elección de la diputación local del Distrito 22 de Chamula.
También le confirmaron las resoluciones de las elecciones de los municipios de Reforma (SX-JDC-675/2024, SX-JRC-227/2024, SX-JRC-230/2024), Chenalhó (SX-JDC-681/2024), San Fernando (SX-JDC-669/2024, SX-JRC-231/2024), Huixtla (SX-JDC-672/2024, SX-JRC-226/2024), Coapilla (SX-JDC-683/2024), San Lucas (SX-JDC-673/2024, SX-JRC-197/2024), La Concordia (SX-JDC-679/2024, SX-JRC-235/2024, SX-JRC-236/2024, SX-JDC-680/2024), Tuxtla Chico (SX-JDC-682/2024, SX-JDC-689/2024), Santiago El Pinar (SX-JDC-676/2024), Palenque (SX-JRC-228/2024, SX-JRC-229/2024), Ixtapa (SX-JRC-240/2024) y Berriozábal (SX-JDC-714/2024, SX-JDC-724/2024, SX-JRC-264/2024).
Y le ratificaron la negativa al registro de representaciones en el proceso electoral extraordinario 2024 (SX-JRC-237/2024).
JUSTICIA: SÍ
Por tanto, hay datos duros para asegurar que sí hubo justicia electoral respecto a la reciente contienda electoral en Chiapas. Las confirmaciones de la Sala Xalapa corroboran con suficiencia que los ejercicios de verificación y demás escrutinios realizados por el TEECH fueron respaldados con sólidos argumentos jurídicos, imparcialidad y vigilando los principios de certeza y legalidad.
Sin duda, el tribunal electoral local, con sus actos y resoluciones, blindó el proceso y demostró que su credibilidad y nivel de confianza se encuentran en su mejor momento. Justo ahora cuando estamos inmersos en un proceso legislativo de reforma al Poder Judicial que es trascendental para México.










