La corrupción de los Bamaquistas y Centistas

Letras Desnudas

Mario Caballero

En el artículo del miércoles habíamos quedado en hablar de la corrupción que envuelve a tres de los maestros que aspiran a alcanzar la dirigencia de la Sección 7 del SNTE. Y como lo prometido es deuda, vamos por ello.

Para refrescar un poco nuestra memoria, los líderes magisteriales en mención son Rosendo Morales Gómez, Isael González Vázquez y Manuel Mendoza Vázquez, “El Mapache”.

Los tres están adheridos a la mafiosa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y aunque hace algunos años se pelearon aparentemente por no haberse puesto de acuerdo en el reparto de los recursos económicos y prebendas políticas que obtuvieron tras las marchas y las movilizaciones pasadas, hoy siguen representando esa etapa opresiva y ominosa de la CNTE, que vilipendió los derechos laborales de los maestros, que condicionó los beneficios sindicales, que hizo de las protestas una industria que enriqueció a los líderes y que saqueó los recursos del sindicato, tal como lo presentaré enseguida.

SAQUEO, CORRUPCIÓN Y ENRIQUECIMIENTO

Todo comenzó en el periodo 1998-2001, cuando Víctor Manuel Ancheyta fue dirigente de la Sección 7, quien como sabemos está detrás de la postulación de Rosendo Morales.

Sucede que, en aquellos años, Ancheyta facilitó que empresas particulares hicieran de los trabajadores de la educación un mercado cautivo para la venta de sus productos, como electrodomésticos, computadoras, automóviles, libros y hasta préstamos económicos que se concedieron con tasas de interés que iban del 40 hasta el 65 por ciento.

¿Hubo algún beneficio para los maestros? Para nada. Pero sí para Ancheyta y para los líderes que lo sucedieron, como Javier Álvarez Ramos, por ejemplo, quien también está inmiscuido en la planilla blanca que encabeza Rosendo Morales.

Se conoce que Ancheyta, así como las entonces autoridades educativas del estado, recibieron fuertes sumas de dinero por parte de estas empresas por permitirles la firma de convenios que les daban la garantía de la recuperación total de los productos vendidos a los profesores, quienes con el tiempo no sólo quedaron endeudados hasta la médula derivado de los altos intereses que tenían que pagar, sino también quedaron en la indefensión, ya que los líderes hicieron más por proteger a estos consorcios que a sus agremiados.

El número de docentes que fue presa de esta práctica fue de alrededor de 41 mil, que contrajeron deudas con una o más empresas. Y con el aval de Ancheyta y de las autoridades educativas, los descuentos salariales de los educadores fueron, por decirlo suave, atroz.

Un recibo de nómina que fue proporcionado a este columnista refiere que un trabajador que alcanzaba en ese entonces un sueldo quincenal de 5 mil 505 pesos, entre su salario ordinario más prestaciones, terminaba recibiendo sólo 500 pesos después de la deducción de los descuentos que les hacían por los préstamos y compras de productos. Una barbaridad.

Frente a esto Ancheyta simplemente se lavaba las manos. Y se dice que no sólo recibía comisiones de las empresas, sino también mercancía que servía para las rifas, para las fiestas anuales o para fechas especiales como el Día del Maestro.

Es decir, era un negocio redondo. Ancheyta facilitaba la entrada de estas empresas, éstas vendían sus productos a precios e intereses altísimos a los maestros y a cambio les daban jugosas comisiones y mercancías a los líderes, y la rueda seguía girando.

No es todo. Hubo miles de casos en que las firmas de los docentes fueron falsificadas, por lo que de repente les hacían descuentos por productos o préstamos que no habían adquirido.

Entre las compañías que se prestaron a esta práctica estaban: Etesa, Crediland, Compusel, Magisterial Agente de Seguros y Fianzas, Opcipres, Cosupago, Kondinero, Sistema de Créditos Paguitos, Credifiel, entre muchas otras.

Por eso cuestionábamos en la colaboración pasada qué garantías habría de que Rosendo Morales velaría por los derechos de los docentes si está siendo arropado por gente que en otrora abusó del poder para llenarse los bolsillos a costa de los mismos maestros, como Víctor Ancheyta.

Hago la aclaración que esta práctica llegó a su fin en 2019, con la llegada del actual gobierno estatal.

En tiempos más recientes, los fraudes cometidos por Pedro Gómez Bámaca, en los que estuvieron coludidos Isael González y Manuel Mendoza, fueron desde falsificar firmas para quedarse con los recursos de los jubilados y manosear la Caja de Ahorros, hasta sustraer decenas de millones de pesos de recursos públicos que eran para el fortalecimiento del sistema educativo de Chiapas.

Respecto a la Caja de Ahorros y Préstamos, Bámaca y su pandilla compraron literalmente a la empresa encargada de la administración de los fondos, que alcanzan la cifra de mil millones de pesos. Por lo cual, han hecho lo que han querido con estos recursos. Y eso los maestros lo saben muy bien.

Por otra parte, sustrajeron de manera ilegal los fondos aportados por el Gobierno del Estado que era supuestamente para satisfacer las necesidades de infraestructura educativa en la entidad, como materiales, mobiliario, tecnología de la información, equipo de cómputo, becas, transporte, bibliotecas virtuales, et al.

Tan sólo de junio de 2015 a febrero de 2017, la Sección 7 recibió del Gobierno del Estado, vía transferencias bancarias, una suma similar a los 50 millones de pesos, pero no a la cuenta del sindicato sino a una cuenta a nombre de Adelfo Alejandro Gómez, que él mismo abrió en mayo de 2015, cuyo número es 65-50500962-7 del Banco Santander.

Ese dineral fue retirado a través de cheques de caja o mediante el pago de facturas de diversas empresas que sólo existían en el papel. Una de ellas a nombre de un tal Ángel Néstor Díaz Champó, que se dedicaba a la instalación de señalamientos y protección, acarreos, demoliciones y movimiento de tierra.

¿Qué hacían los líderes de la CNTE contratando a una constructora cuando sus actividades sindicales no tienen que ver con el giro de la construcción? Simple, lavando dinero.

Debido al espacio no puedo señalar los montos de los retiros y las empresas fantasmas que sirvieron para desviar los recursos públicos, pero con lo anterior creo que es suficiente para saber de dónde obtuvieron recursos los de la CNTE para financiar sus movilizaciones y protestas.

EN RESUMIDAS CUENTAS

A la sazón, las y los maestros del magisterio federalizado deben razonar bien su voto y entender que apostarle por alguno de estos tres personajes es autorizar que la CNTE siga tergiversando el movimiento magisterial, violentando los derechos del gremio y abusando de los recursos.

Sin embargo, hay que entender que el relevo de la Sección 7 no se trata solamente de echar fuera a Bámaca y desterrar a la CNTE del control del sindicato, sino recuperar la credibilidad del magisterio, del movimiento y fortalecer el sistema educativo de Chiapas.

Eso se logrará con una dirigencia mesurada, inteligente, que busque la unidad de los agremiados, que defienda los derechos de los educadores y que proponga soluciones a las diversas problemáticas de la educación. Y esa dirigencia no está en Rosendo Morales, Isael González y Manuel Mendoza Vázquez.

@_MarioCaballero

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