Letras Desnudas
Mario Caballero
Según la mitología griega, Zeus le regaló a Pandora una caja como regalo de bodas, pero con la instrucción de jamás abrirla.
La curiosidad hizo que Pandora tomara la caja, la pusiera en su regazo y la abriera, esperando encontrar dentro alguna maravilla, un objeto valioso, una joya incomparable. Grande fue su decepción y más grande todavía su eterno sentimiento de culpa. Pues dejó en libertad los males como la enfermedad, la locura, la tristeza, el crimen, la vejez, el vicio y la pasión.
Al darse cuenta de su error, quiso cerrarla, pero era demasiado tarde.
Sin embargo, en el fondo había quedado el espíritu de Elpis, en forma de flor, que representa la esperanza.
CASO TUXTLA
Esta parábola clásica podría ilustrar muy bien el caso de Tuxtla Gutiérrez. Al revisar su historia reciente, podríamos decir que abrió su propia caja de Pandora y de ella salieron todos los males imaginables y posibles.
Ciertamente, la capital del estado viene de un largo periodo en el que gobiernos fueron y vinieron dejando tras sí miseria, pobreza, ingobernabilidad y corrupción.
De principios de los dos mil a la fecha, trece son las personas que han ocupado la presidencia municipal, entre alcaldes constitucionales e interinos. Aunque la mayoría de ellos fueron gobernantes irresponsables y corruptos, que ejercieron el cargo sin pena ni gloria, cinco de ellos son los más representativos.
Como Paco Rojas, “El Rey del Moche”, quien en el periodo actual funge nuevamente como regidor, pero sin tener la menor credibilidad. Es, propiamente, un charlatán disfrazado de opositor.
De su gestión lo que más se recuerda es el bono de productividad que él mismo promovió y autorizó al final del trienio con la complicidad del cabildo. Dicho bono fue por casi tres millones de pesos y no estaba contemplado en la legislación. Es decir, fue ilegal. Y hasta nuestros días Paco sigue sin aclarar de dónde obtuvo los recursos para la construcción de la torre médica del Sanatorio Rojas, que fue edificada tiempo después de haber dejado el cargo.
Otro es Juan Sabines Guerrero, quien llegó a la alcaldía capitalina siendo impulsado por su padrino político Pablo Salazar Mendiguchía.
Sabines prometió mucho y cumplió nada. Uno de sus principales proyectos fue el “Agua para todos, todos los días”, que terminó por ser una tapadera de corrupción.
Abandonó el cargo para participar en la contienda electoral de 2006 al Gobierno del Estado, y se dice que la persona que asumió su puesto de manera interina desvió recursos del erario para financiar su campaña política.
Así, mientras él jugaba por la gubernatura, Tuxtla quedabas abandonada, con calles destruidas, sin alumbrado, con obras inconclusas y una histórica deuda pública.
Yassir Vázquez Hernández es otro de los exalcaldes del mismo costal. Es hijo putativo de Sabines Guerrero y vino a empeorar la situación de la ciudad.
Con la obra de remodelación “¡Qué viva el centro!”, dilapidó alrededor de 200 millones de pesos. Al dejar la alcaldía, cosa que hizo de manera clandestina, tras la presión de los proveedores y escondido en el automóvil de su directora de Comunicación Social, la deuda pública que heredó fue de 900 millones de pesos.
Fernando Castellanos Cal y Mayor, igual que Yassir, soñó con ser gobernador del estado, pero también dejó un desastre y una larga estela de corrupción tras su paso por la presidencia municipal.
Fue acusado de desvió de recursos públicos a través de los contratos de pavimentación de calles, de obtener grandes ganancias mediante el cobro de cuotas al ambulantaje y hasta de haberse quedado con los bonos, prestaciones de ley y los apoyos federales de los policías municipales.
Finalmente, Carlos Morales Vázquez, el peor alcalde y el más corrupto que haya tenido Tuxtla.
Morales Vázquez institucionalizó el fraude, el desvío de recursos públicos, el tráfico de influencias, el nepotismo y la rapacidad.
A través de su hermano Jorge Morales repartió los contratos de obra pública con empresas vinculadas a su familia. Con la empresa Veolia hizo grandes negocios. Como la compra por adjudicación directa, ilegal y con sobreprecio de más de 3 mil 800 contenedores para basura, de la cual se presume obtuvo un moche de alrededor de 15 millones de pesos.
Como cereza en el pastel, se presume que tuvo nexos con los integrantes del llamado Cártel Inmobiliario de Chiapas, especialmente con Erick Romero Peimberth. Por lo cual, se apoderó ilegalmente de varias propiedades que hoy están a nombre de sus hijos.
ELPIS
Hoy, la capital del estado está siendo gobernada de manera diferente. Se percibe un nuevo estilo en la forma de ejercer el poder y hay cambios notables en la ciudad. Lo cual es bueno. Buenísimo diría.
Con buena actitud, capacidad y voluntad política, Ángel Torres Culebro está demostrando que gobernar no es sólo saber administrar los recursos y los bienes del pueblo, sino también procurar la gobernabilidad, que implica seguridad, paz social, buenos servicios y bienestar para los ciudadanos.
A diferencia de sus antecesores, no se esconde en su oficina. Todos los días recorre las colonias de la ciudad, camina literalmente sus calles, se reúne con la gente en sus casas, recoge sus necesidades, propone soluciones a sus demandas y hace proyectos con ellos y ellas.
Por lo mismo, ha rehabilitado el alumbrado público de colonias, fraccionamientos y ejidos, ha atendido y rescatado diversos espacios públicos, entre ellos 47 parques, que han sido limpiados, pintados y hoy gozan de nuevos juegos infantiles.
Por otra parte, ha realizado trabajos de reparación de fugas de agua del Brazo Norte y se sumó al programa “Jornadas por la Paz” con la instalación de 26 módulos de información en materia de seguridad y atención a quejas ciudadanas, que trabaja en coordinación con los tres niveles de gobierno y en el que participan 15 municipios más para garantizar la seguridad, la paz y la tranquilidad de los ciudadanos.
Asimismo, ha brindado apoyo a cuentahabientes para el traslado seguro de valores y ha impulsado el consumo local y la autonomía económica de las mujeres a través de programas como “Tux Bazar: Edición Mujeres”. En materia de inclusión e igualdad, promovió acciones como el “Mercadito Inclusivo”, que contó con módulos para la venta de productos y actividades deportivas, culturales, artísticas y entretenimiento.
En los primeros tres meses de su gobierno son muchas las acciones emprendidas para el mejoramiento de la imagen urbana, principalmente en la construcción de calles y en la rehabilitación de drenajes y del sistema de distribución de agua potable en colonias como Las Granjas, Jardines del Pedregal, 12 de Noviembre, 6 de Junio, Azteca, El Roble, Potinaspak, San Pedro Progresivo, Dr. Gabriel Gutiérrez Zepeda, Chiapas Solidario, Loma Bonita, Francisco I. Madero, Nueva Reforma, Evolución Política, 27 de Febrero, Pistimbak y Burocrática Maya.
El ocho de noviembre, en un claro acto de justicia social, hizo entrega de escrituras públicas a familias de las colonias Jardines del Norte, La Fortuna, Jardines del Pedregal 4ª Sección, Al Pie del Cañón, Buenavista, Flor de Mayo y Hechos no palabras.
Después de 24 años, Tuxtla parece haber encontrado la esperanza en el fondo de la caja. Ángel Torres está logrando lo que antes simplemente se le negó a los tuxtlecos: gobernabilidad y un gobernante verdaderamente preocupado por atender las necesidades de la ciudad.










