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La ratonera

Letras Desnudas

Mario Caballero

José Uriel Estrada Martínez podrá decir que la Auditoría Superior del Estado de Chiapas está cumpliendo cabalmente con la función de revisar y fiscalizar la cuenta pública del Estado y los municipios, como hizo hace algunos días en el Congreso local al hacer la entrega de la primera etapa de informes individuales de las Cuentas Públicas del ejercicio 2021. Pero no es cierto.

La Auditoría Superior del Estado no es lo que él dice. No es un órgano autónomo que en verdad cumpla con sus deberes constitucionales, que sirva de contrapeso, que sea imparcial, eficiente y un auténtico dique contra la corrupción. Todo lo contrario, es una entidad secuestrada por políticos sin escrúpulos que lo utilizan para el chantaje, la extorsión, las amenazas y como herramienta para recabar dinero ilegal y proteger a gobernantes y funcionarios corruptos.

Repito: Uriel Estrada podrá asegurar que el organismo bajo su encargo actúa con irrestricto apego a la ley, con autonomía, equidad y transparencia, pero como suele ocurrir en estos casos la terca realidad siempre se impone. A juzgar por lo que se ha venido evidenciando desde hace varios meses, la Auditoría Superior no es otra cosa que una tapadera de corrupción: una enorme madriguera de ratones.

Dicho esto, paso a los datos.

LOS DATOS

De acuerdo con la ley, la Auditoría Superior del Estado tiene a su cargo la fiscalización de la cuenta pública, y para ello goza de autonomía presupuestal, técnica y de gestión. Por eso se entiende que es el último dique de contención contra la corrupción y el gran vigilante de que los dineros públicos se ejerzan correctamente en los rubros para los que fueron destinados, además de que con legalidad y transparencia. Lo cual no es un asunto cualquiera y tampoco fácil de llevar a cabo.

Pero una cosa es que la tarea no sea sencilla y otra muy diferente que se tergiverse con la finalidad de obtener ganancias económicas personales y/o con fines políticos, tal como lo venido haciendo Uriel Estrada Martínez.

Empecemos por aclarar que la Auditoría ha presentado un claro deterioro en los últimos años. La ASE redujo el desempeño de sus funciones, alcanzó menores resultados desde que Estrada Martínez asumió la titularidad y se alejó gravemente de su función anticorrupción, alcanzando retrocesos bastante graves.

Digámoslo de este modo: si en verdad la ASE estuviera cumpliendo con lo que le toca, entonces no estaríamos viendo a varios alcaldes derrochando millones pesos en un claro acto de enriquecimiento ilícito, falta de planeación en los proyectos de obra pública; uso político, ineficiente e irregular de las participaciones federales, entre otras inconsistencias en distintos sectores.

Mejor aún, lo que estaríamos viendo sería a la Auditoría Superior del Estado encendiendo focos de alarma sobre los malos manejos de dinero. No es el caso.

Lo que vemos son señalamientos de complicidad. Testimonios de que la ASE protege a presidentes municipales a cambio de moches. Es decir, les ayuda a cuadrar las cuentas públicas o los presupuestos de las obras y en pago a ello, los corruptos alcaldes “se caen con la del Puebla”, como se dice coloquialmente.

Tal como lo dio a conocer hace un par de años el exalcalde de Reforma, Chiapas, Herminio Valdez Castillo, quien les dijo a sus funcionarios más cercanos que era intocable y que nadie le tocaría un solo pelo por los desvíos de recursos de la obra pública municipal porque, y cito: “Todo está arreglado, ya me arreglé con el mero mero de la Auditoría Superior”. Se refería a Uriel Estrada Martínez.

Dos casos más son los de los exalcaldes de Huitiupán y San Andrés Duraznal, Carlos Mario Montejo Urbina y Clemente Gómez Gómez, respectivamente. Se dijo que Montejo Urbina le dio varias obras a Estrada Martínez a cambio de que lo protegiera por los desvíos de dinero público que hizo mediante la adjudicación directa de contratos de obra a las constructoras de su propiedad y que operan bajo prestanombres.

Por otro lado, Clemente Gómez fue denunciado por los mismos trabajadores del Ayuntamiento de haber entregado varios paquetes de dinero a diversos personeros del auditor superior en pago por ocultar su enriquecimiento.

RED DE CORRUPCIÓN

En ese sentido, ¿quiénes son los personeros o cómplices de Uriel Estrada?

Uno de ellos es Gabriel Meneses Domínguez, su concuño, quien ocupa el cargo de Subdirector de Investigación B, pero que en los hechos es el que manda en la Unidad Anticorrupción e Investigación de la Auditoría Superior del Estado. Fuentes a este autor revelan que este familiar del auditor superior es el que se encarga, principalmente, de extorsionar los presidentes municipales y que gracias a eso acaba de estrenar una lujosa residencia.

Asimismo, Meneses Domínguez se ha hecho cargo de colocar en el organismo a las “amigas íntimas” de Estrada Martínez y a las suyas, por supuesto. Entre ellas, Karen Susana Chacón González, que funge como Subdirectora de Investigación A en la misma Unidad Anticorrupción. Dato aparte es que esta funcionaria salió por la puerta trasera del Área Jurídica del Isstech, pues se dice que obtuvo mucho dinero vendiendo los laudos y las sentencias con los ex trabajadores, a los que les pedía el diezmo a cambio de liberarles los pagos de manera rápida.

En esa red de corrupción también está implicado el hermano de Gabriel Meneses, llamado Víctor Manuel Meneses Domínguez, quien es jefe de la Unidad General de Administración.

Como podemos ver, Uriel Estrada tiene el control de las auditorías y de la administración de la ASE a través de sus parientes. Esto, en castellano, se llama nepotismo.

Y no es todo. Otros cómplices son Felipe Vera Planter, jefe de la Unidad de Transparencia; Wenceslao Francisco Calderón Maza, Auditor Especial de Planeación, Seguimiento e Informes, y Jesús Sotero Vidal Gómez, director de Análisis y Desarrollo de la Hacienda Pública, quienes están acusados de presuntos tratos bajo el escritorio por grandes sumas de dinero para que en los Ayuntamientos “clientes” no pase nada y se limpie hasta el más mínimo informe.

Se dice que entre esos “clientes” están los exalcaldes Jerónima Toledo Villalobos (San Cristóbal de las Casas), Viridiana Hernández Sánchez (Simojovel), Roberto Jordán Aguilar Pavón (Ixtapa), Gildardo Zenteno Moreno (Bochil), entre otros.

Y EL TRAIDOR

No puede haber credibilidad en la Auditoría Superior del Estado de Chiapas con estos antecedentes y menos todavía con funcionarios nefastos ocupando varios de sus puestos clave. Lo peor del asunto es que ante las fallas y la inexistente fiscalización de los recursos de los municipios y otras dependencias, el combate a la corrupción ha quedado en mera palabrería, además de que no hay acciones jurídicas en contra de servidores públicos corruptos y sí, en cambio, un incremento evidente de impunidad.

¡Ah! Ante este deleznable panorama hay que agregar que Uriel Estrada Martínez puso de rodillas a la ASE ante el diputado federal y antes secretario general de gobierno, Ismael Brito Mazariegos. Pues como ya hemos dicho en este espacio, los dos están utilizando a la institución para acaparar recursos para el proyecto a la gubernatura de Brito, y sí, mediante extorsiones a los presidentes municipales.

yomariocaballero@gmail.com

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