Otra historia se cuenta en Tapachula

Letras Desnudas

Mario Caballero

Recibí un email que dice así:

“Apreciado señor Mario Caballero, he leído con mucho interés los textos que ha publicado sobre mi querido Tapachula y, especialmente, lo relacionado con las acciones del actual presidente municipal, Yamil Melgar Bravo, de quien tengo un buen concepto. Nunca lo he tratado, pero me parece un político leal y confiable, de los pocos que han llegado al gobierno con el claro interés de hacer algo bueno por nuestro municipio.

“Hace poco estuvo aquí en mi colonia para anunciar la construcción de varias calles, así como el sistema de agua potable y el drenaje. Desde que tengo razón, muchos fueron los políticos que llegaron a mi colonia a hacer campaña, y él ha sido el único que regresó después de haber ganado la presidencia municipal. A los demás, hasta me da asco decirlo, sólo vinieron por el voto, luego no les vimos ni el pelo.

“Tengo un tío que trabaja en el municipio desde hace mucho tiempo, pero no sé decirle cuál es su labor. Siempre se quejaba de la falta de atención del presidente y de su interés por las necesidades de los trabajadores. Él tiene diabetes y cada vez que lo veíamos andaba apurado por conseguir dinero para sus consultas y sus medicamentos, que no se los daba el municipio.

“Hace una semana fue cumpleaños de mi mamá (dos semanas si contamos la fecha del correo) y vino a la comidita que preparamos para festejar el motivo. Y me dio gusto escucharlo decir que don Yamil salió de su oficina y comenzó a atender cada una de las necesidades de los trabajadores, especialmente las que tienen que ver con temas de salud. Ahora mi tío cuenta con la atención médica adecuada y con sus respectivos medicamentos, según dijo.

“No quiero quitarle más su tiempo, señor Mario. Sólo quería contarle esto y que también me alegra que por fin mi Tapachula es centro de buenas noticias, no como antes que cada vez que salía en los medios era para presentarla como una ciudad inundada de basura y Mara Salvatrucha, con una cantina en cada esquina y con presidentes municipales que dejaban el cargo dejando las arcas vacías.

“Ojalá siga usted escribiendo sobre mi ciudad. Para muchos de nosotros nos sirve de catarsis. Pues como decía mi abuelo: ‘Hay que sacar a ventilar todo lo malo y hablar de lo bueno, antes de que todo lo malo se nos pudra por dentro’”.

CAMBIOS

El nombre de la persona que envió este mensaje es Augusto Astudillo, al que le agradezco por la confianza depositada en este columnista para darme a conocer su percepción sobre el gobierno de Yamil Melgar. Desde este espacio le envío un afectuoso saludo.

A su correo me gustaría corresponder expresando que también me alegra que haya cambios sustanciales en Tapachula. Cambios para bien y que prometen una mejor calidad de vida para sus habitantes.

Es cierto, de unos meses para acá la llamada Perla del Soconusco ha dejado de ser el centro de malas noticias.

Antes se hablaba de la terrible inseguridad que golpeaba a la población; hoy en cambio se habla de que las calles se sienten seguras, de que las familias han vuelto a salir y de que se percibe y respira un ambiente de paz y tranquilidad.

Para ello, ha sido fundamental el compromiso del alcalde Yamil Melgar con la seguridad de los ciudadanos. No sólo ha combatido la corrupción y las complicidades que existían entre la autoridad y la delincuencia, sino también ha fortalecido la Secretaría de Seguridad Municipal y colabora de manera permanente con las instituciones que participan en la estrategia de seguridad del Gobierno del Estado.

Con la implementación de nuevas tecnologías de táctica militar, Tapachula ahora está siendo vigilado tanto por agua y tierra como por aire.

Antes también se hablaba de los conflictos entre el presidente municipal y los sindicatos. Eso cambió.

Durante la instalación de la Brigada de Salud Integral, que tiene el propósito de brindar servicios médicos al personal, como atención odontológica, vacunación, detección de enfermedades, suministro de medicamentos, entre otros, el líder sindical Ubel de los Santos Cruz le agradeció al alcalde Melgar Bravo por “la buena voluntad demostrada en iniciativas que son de gran ayuda para el bienestar integral de todos los trabajadores” (sic).

Lo anterior habla de la armonía, la comunicación y el entendimiento que ahora existe entre la máxima autoridad municipal y los trabajadores del Ayuntamiento.

Antes también se hablaba del abandono de Tapachula, de las comunidades, de los recursos naturales y de los destinos turísticos de la zona. Pero desde hace algunas semanas se habla del rescate de los ríos, de los espacios públicos, del turismo y del plan que hay para recuperar la vida, la diversión y la importancia que representa Puerto Madero para las familias y la economía de la región.

ANTES Y AHORA

Lo hemos mencionado en otras ocasiones: Tapachula es un municipio de gran importancia para el estado de Chiapas. Es un centro económico clave, con una posición geográfica privilegiada que lo convierte en la puerta de entrada hacia Centroamérica y hacia la planicie del Pacífico. Además, ofrece atractivos turísticos de excelencia, así como playas tranquilas.

Por si fuera poco, tiene una rica historia que se remonta a la época de los aztecas y ha sido testigo de eventos importantes, incluyendo su proclamación de independencia de 1821.

Lamentablemente, nunca logró ser un municipio próspero, con industrias, servicios de primer nivel y con una calidad de vida de la más favorable. Para mayor inri, le fue heredado un problema serio de inseguridad.

Por lo mismo, antes se hablaba de los malos gobiernos, de la corrupción que condenó a miles de personas a la pobreza, la marginación y la falta de oportunidades.

Se hablaba de presidentes municipales investigados por desvíos de recursos públicos, de alcaldes detenidos por los delitos de peculado, abuso de autoridad, ejercicio indebido del servicio público, fraude, etcétera.

La retórica cambió. Hoy se habla de un presidente municipal que ha abierto las puertas de su gobierno a los ciudadanos para que sean ellos, con sus ideas y propuestas, los que definan el Plan de Desarrollo Municipal.

Se habla de un alcalde con voluntad política para resolver los problemas de la sociedad, como la inseguridad, la falta de empleos, la falta de inversión, la falta de obras y la carencia de los servicios básicos.

Se habla de un edil comprometido con sacar adelante los rezagos en el tema de salud, con crear infraestructura, mejorar los servicios médicos e impulsar entornos saludables.

Se habla de un presidente que está gestionando recursos, realizado acciones, implementando programas y concertando convenios de colaboración con todos los órdenes de gobierno para hacer de Tapachula un polo industrial que no sólo empuje la economía del municipio y la región, sino de todo Chiapas.

LA DIFERENCIA

Me alegra que personas como Augusto Astudillo comiencen a ver cambios en su municipio. Lo merecen. Han sido tantos años de abandono gubernamental que ya era hora de que, como dice el cliché, apareciera la luz al final del túnel.

Como en el mito de la Caja de Pandora, Yamil Melgar viene a ser esa flor de esperanza que se encontraba en el fondo y que ha logrado imprimir cambios relevantes de gran impacto en la vida y el bienestar de las personas. Pues bien se sabe, un gobernante que pone en el centro de las decisiones a los ciudadanos siempre hará la diferencia.

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