Letras Desnudas
Mario Caballero
Estando de vacaciones me topé en las redes sociales con una fotografía de Yamil Melgar Bravo con Eduardo Ramírez Aguilar. Eran los últimos días del año. Los dos posan sonrientes, fundidos en un abrazo, en la elegante oficina del coordinador estatal de la 4T en el Senado de la República. Tras ellos, un cuadro del insigne doctor Belisario Domínguez Palencia los abriga.
La foto habla por sí misma. Como dice el cliché, una imagen dice más que mil palabras. Muchos la han interpretado como una clara exhibición de unidad, de voluntad por dialogar y, para no pocos, representa buenas noticias para los chiapanecos.
A la verdad, han sido muchos los políticos que han desfilado en la oficina del comiteco, quienes al salir presumieron las fotos de la reunión en diversos medios y plataformas digitales. Empero, pocas han tenido el mismo significado como la de Yamil Melgar.
¿POR QUÉ?
En primer lugar, la unidad de estos personajes augura buenos resultados en materia de gobernabilidad. Tanto Yamil como Eduardo Ramírez son dos políticos con experiencia en la cosa pública, con prestigio y, no menor en importancia, el desempeño en todas sus respectivas responsabilidades públicas ha sido exitoso.
En el caso de Yamil su función como presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local dejó un buen sabor de boca entre la clase gobernante. En los más de dos años que ocupó el cargo logró impulsar acuerdos con las distintas fuerzas partidistas que volvieron ágil el trabajo legislativo, asimismo presentó proyectos de puntos de acuerdo, pronunciamientos y declaraciones que representaron una posición política de la Cámara frente a las necesidades y problemáticas del estado. Como la exigencia de garantías de seguridad y respeto a los derechos humanos de los migrantes y la petición de rendición de cuentas y transparencia en la operatividad de las autoridades migratorias.
Es conveniente mencionar que después de que subiera a la tribuna a hacer estos pronunciamientos, hubo una mejoría palpable en el trato y protección de los migrantes. Esto propició que desde la Presidencia de la República se hiciera un llamado contra los abusos de autoridad de los agentes del Instituto Nacional de Migración, quienes eran responsables de las vejaciones y humillaciones a estas personas.
Además, el tapachulteco tuvo el tacto político para trabajar en coordinación con el Ejecutivo estatal pero sin dejar que el Congreso perdiera su autonomía y capacidad de gestión como poder constitucional. Muy loable fue su capacidad para generar una agenda legislativa en la que durante su periodo trabajaron en unidad todos los grupos parlamentarios, sacando temas importantes en materia de seguridad, salud, educación y desarrollo social.
Eduardo Ramírez Aguilar, por otro lado, no es ajeno al quehacer legislativo. Ha sido diputado federal y en la LXVI legislatura local (2015-2018) fue presidente de la Mesa Directiva y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado. En años recientes, se convirtió en el primer chiapaneco en presidir tanto la Mesa Directiva como la Jucopo del Senado de la República.
Por tanto, con la experiencia y capacidad que poseen, entre ambos pueden fortalecer el ámbito legislativo en Chiapas, sobre todo en aspectos vinculados al tema migratorio, protección de los derechos humanos, seguridad y economía.
Sin embargo, esta concatenación de ideas, propuestas, proyectos y agenda puede ser mayormente beneficiosa si ésta se destina a favor del pueblo tapachulteco. Puesto que Melgar Bravo busca ser candidato de Morena a la presidencia municipal de Tapachula, la segunda ciudad más importante del estado.
EXPERIENCIA ADMINISTRATIVA
En perspectiva histórica, la falta de experiencia en la administración pública de los que han “gobernado” Tapachula le ha significado a este municipio un fracaso en términos de gobernabilidad y gobernanza. No es el caso de Yamil.
Originario de Tapachula, Melgar procede de una generación de políticos que ha ocupado importantes cargos en distintos órdenes de gobierno y en diferentes funciones administrativas.
Desde finales de los años noventa ha recibido importantes encomiendas y responsabilidades que tienen que ver con el manejo de recursos humanos, materiales y financieros. Como los puestos que ejerció en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público durante los años comprendidos desde 1998 hasta 2006, donde fue jefe de departamento, subdirector y director de dicha dependencia.
De 2008 a 2012 fue delegado de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, donde fueron patentes sus acciones en la vigilancia del cumplimiento de los derechos laborales de los trabajadores y en las garantías en el incremento sostenido de su calidad de vida.
De 2013 a 2018 fue delegado del IMSS, instancia en la que amén de administrar los recursos del organismo, también llevó a cabo la supervisión e implementación de los distintos programas y servicios del Instituto.
Posteriormente, en los primeros tres años de la actual administración (2018 a 2021) ocupó la titularidad de la Secretaría de Economía y del Trabajo en Chiapas, y los resultados que entregó en la formulación y conducción de las políticas de industria, comercio exterior, comercio interior y abasto en la entidad fueron inmejorables.
Por ejemplo, su actuación consiguió que la economía estatal estuviera estable durante el periodo de pandemia. Claramente, nadie estaba preparado para enfrentar una crisis de grandes magnitudes como esa. Incluso los gobiernos de las grandes potencias del mundo quedaron rebasados. No obstante, logró generar apoyos y programas que coadyuvaron para que un porcentaje importante de establecimientos y empresas de todos los giros comerciales se mantuvieran en pie. Prueba de ello es que la tasa de desempleo en Chiapas estuvo entre las más bajas de la República.
De los buenos resultados de su periodo como legislador ya hemos hablado en párrafos anteriores.
POR EL BIENESTAR DE TAPACHULA
Lo interesante es resaltar que con su experiencia en la administración de organismos públicos, que tiene que ver con sectores fundamentales como el económico, laboral y seguridad social, Yamil Melgar puede ser un factor importante para recuperar la estabilidad económica de la localidad, la generación de empleos, el fomento a la inversión pública y privada y lograr los acuerdos que contribuyan a la paz social y la tranquilidad de la sociedad, que ha sido afectada por disputas estériles por el poder, la carencia de diálogo entre la sociedad y el gobierno, la exacerbación del fenómeno migratorio y la penetración de las bandas delincuenciales.
Por eso decíamos que una imagen vale más que mil palabras. Pues de la foto del encuentro de Yamil Melgar con Eduardo Ramírez podemos extraer la voluntad política entre ambos personajes para sacar adelante los retos de Chiapas, por mejorar la calidad de vida de la gente y, como el tapachulteco mismo lo ha referido, por “integrar una agenda común que favorezca el bienestar de la ciudadanía y fortalezca el segundo piso de la Cuarta Transformación”.
Ahora más que nunca, pensar en el bienestar de Tapachula es abrirle paso a la unidad, a la experiencia y al talento de políticos como ellos que pueden transformar la realidad de Chiapas y la calidad de gobierno.










