Letras Desnudas
Mario Caballero
La arrogancia con que Uriel Estrada Martínez trató a uno de los reporteros del Diario de Chiapas es por demás intolerable. Ningún servidor público, por muy alto que sea el puesto que ocupe, tiene derecho a ningunear, humillar o menospreciar a la gente de los medios. Pues, al fin y al cabo, son personas públicas que están sujetas al constante escrutinio público.
El reprobable gesto del auditor superior no lo tomo a tema sólo porque se trate de un desplante que hizo a un compañero de mi casa editorial, sino porque detrás de ese gesto hay algo incluso todavía más cuestionable: la mentira y las ganas de esquivar los cuestionamientos que el reportero podría haberle hecho por los señalamientos de corrupción, opacidad y tráfico de influencias que recaen sobre él.
El episodio se dio al concluir el evento en el que Uriel Estrada hizo entrega a la Comisión de Vigilancia y Anticorrupción del Congreso del Estado de los Informes Individuales de Auditoría y del Informe General Ejecutivo del Resultado de la Fiscalización Superior de las Cuentas Públicas 2021.
Mi compañero se le acercó para pedirle con toda la cortesía posible una entrevista, pero este funcionario le preguntó quién era y a qué medio pertenecía.
“Soy Ainer González, del Diario de Chiapas, ya lo he entrevistado antes”, le respondió. Al escucharlo, Estrada Martínez se negó con el pretexto de, y lo cito: “ahí tergiversan la información de la Auditoría”.
Miente.
URIEL MIENTE
¿Por qué no nos sorprende la negativa del auditor superior a conceder una entrevista a uno de los reporteros del Diario? Simple, porque no tiene argumentos creíbles para rebatir los cuestionamientos sobre su desempeño y menos todavía para defender la desgastada credibilidad en el trabajo de la institución a su cargo.
Además, no podíamos esperar más que excusas por parte de una persona como él con graves antecedentes penales. Hay que recordar que en 2006 fue puesto en prisión acusado por los delitos de tortura y ejecución extrajudicial contra el líder campesino Reyes Penagos Martínez. En ese entonces Uriel Estrada era Fiscal Especial para el Caso Jaltenango de la extinta Procuraduría General de Justicia del Estado, y tras ser investigado se descubrió que él había dado la orden de cometer esos crímenes.
Pero ese es un tema aparte. Lo que ahora nos concierne es conocer que Uriel está mintiendo al declarar que el Diario de Chiapas tergiversa la información de la Auditoría Superior del Estado.
Empecemos por aclarar quién está tergiversando la información de la ASE. ¿Él que ha sido acusado por diversas autoridades municipales de amenazarlos con hacerles observaciones en la Cuenta Pública si no le entregan moches de dinero en efectivo y contratos de obra pública para sus empresas constructoras o el Diario que goza de prestigio y que actualmente se encuentra entre los medios de comunicación más influyentes del sursureste del país?
Que esta casa periodística tenga más de 47 años de vida habla por sí mismo de su credibilidad. Ningún medio que falsea la información, que manipula a su audiencia o que difama a ultranza, sobrevive tantísimo tiempo.
Así que si el Diario de Chiapas está cerca de cumplir medio siglo de existencia es porque lo avalan un ejercicio periodístico de calidad, ético y honesto, y el compromiso constante de ofrecer información veraz, clara y oportuna a sus miles de lectores, escuchas y televidentes.
Además, todo lo que este rotativo ha cuestionado, denunciado y revelado sobre el desempeño y la actuación de la ASE y del auditor superior tiene como base central la información que esta misma institución ha hecho pública a través de sus portales digitales y en algunos medios de comunicación e inclusive los dichos de Uriel Estrada Martínez, tal como Ainer González se lo refirió en el momento en que éste le negó la entrevista.
HECHOS Y VERDADES
Pero vayamos a los hechos y las verdades.
El Diario ha dado parte de la corrupción, nepotismo, tráfico de influencias y los presuntos actos de extorsión que Uriel Estrada realiza contra los alcaldes chiapanecos por medio de sus colaboradores que ocupan puestos clave en la institución.
¿O no es cierto que en la ASE labora su concuño Gabriel Meneses Domínguez como subdirector de Investigación B, quien se dice es el encargado de pedir los moches a los presidentes municipales? ¿O el hermano de éste, de nombre Víctor Manuel Meneses Domínguez, quien se ostenta como jefe de la Unidad General de Administración? ¿O tampoco es cierto que Karen Susana Chacón González entró como subdirectora de Investigación A por recomendación de su mismo concuño y que entre ambos realizan las gestiones para presionar a los alcaldes?
Es verdad. Sólo basta echarle un vistazo al directorio de la Auditoría Superior para cerciorarlo. Y en cuanto a las acusaciones contra estos funcionarios, hay que revisar los señalamientos que los mismos ediles que han sido extorsionados han hecho y que han sido registradas en estas páginas.
Por otro lado, ¿el Diario ha mentido al criticar que Estrada Martínez ha sido alcahuete de presidentes municipales corruptos? No, y para ejemplo un botón.
En febrero del año pasado, cuestionó el compromiso de Uriel Estrada con el combate a la corrupción basado en el comunicado que la misma ASE difundió sobre la detección de más de 17 millones de pesos que habían sido desviados por el alcalde de San Fernando, Juan Antonio Castillejos Castellanos, del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios y las Demarcaciones Territoriales del Distrito Federal, pues a pesar de tener documentada esta información no había realizado las denuncias correspondientes contra el edil.
Por si fuera poco, en septiembre del mismo año la Auditoría Superior dio a conocer en su página de internet que el mismo Ayuntamiento de San Fernando había incurrido en otra serie de desfalcos, ahora por la cantidad de 50 millones de pesos, y que en esta misma situación se encontraban otros 30 municipios.
Sin embargo, no hay ninguna denuncia en contra de éste y de ningún alcalde. Inclusive, Juan Antonio Castillejos está en este momento ejerciendo su segundo periodo consecutivo como presidente municipal de San Fernando mientras el supuesto órgano fiscalizador calla como momia. Una vergüenza.
Entonces, ¿hay razones para no pensar que Uriel Estrada está encubriendo los fraudes a los dineros de los chiapanecos y que ha hecho de la ASE no un dique contra la corrupción sino un facilitador de la corrupción?
EN RESUMEN
El Diario de Chiapas no miente. Tan sólo ejerce su libertad de expresión para cuestionar el desempeño y la conducta del órgano fiscalizador y de su titular, quien durante estos años que lleva en el cargo construyó una mansión en el lado poniente de Tuxtla Gutiérrez con un valor por arriba de los 7 millones de pesos, de empresas constructoras que son representadas por su hermano, de bares y cantinas y de otras propiedades. ¿De dónde obtuvo el dinero para ello? ¿De su sueldo? No lo creo.
La mentira siempre ha sido parte intrínseca de la política. Triste decirlo, pero así es. No hay político o funcionario público que, de una manera u otra, oculte la verdad. Lo pueden hacer sabiendo que están falseando la realidad para conseguir sus propios objetivos, aunque sean ilegales. Como Uriel Estrada, que se niega a una simple entrevista para no responder preguntas que lo podrían exhibir todavía más.
@_MarioCaballero










