Letras Desnudas

Mario Caballero

Se dice, yo mismo lo he dicho, que el peor cáncer que existe en el país es la corrupción. Ésta, sin embargo, no viene sola, sino es hija de la impunidad. Por tanto, mientras no haya consecuencias legales para los funcionarios públicos, éstos seguirán fomentando y regodeándose en la corrupción.

También se comenta, y lo sostengo, que para combatir la impunidad hay que tener gobernantes con voluntad política para hacerlo. Mientras tanto, la corrupción seguirá, como hasta ahora, imparable.

Por eso, felicito a las y los diputados del Congreso del Estado que le negaron la licencia a Ismael Brito Mazariegos para separarse el cargo. Con ello no sólo demostraron congruencia política con el mensaje de transformación que tanto se predica en nuestros días, sino también exhibieron voluntad por cancelar la impunidad que rodea a este personaje que tanto daño le ha hecho a Chiapas.

AHORA SÍ

Antes que nada es preciso señalar que en comparación con otros periodos, la legislatura actual sí está trabajando y legislando por el bienestar de las personas y por la estabilidad gubernamental del estado. Ahora sí podemos decir que los chiapanecos estamos bien representados.

Del primero de octubre a la fecha se han aprobado reformas e iniciativas que responden a las demandas más sentidas de la sociedad.

Por ejemplo, se aprobaron reformas al Código Penal que amplían y redefinen los delitos de extorsión y cobro de piso, permitiendo con las nuevas medidas y sanciones combatir con mayor eficiencia y efectividad estos ilícitos que atentan contra el patrimonio de la sociedad.

O bien, la aprobación de diversas iniciativas a la Constitución local en materia de seguridad, o las disposiciones impulsadas por los integrantes de la Junta de Coordinación Política por las que se despenaliza el aborto, o las iniciativas relativas a los derechos de las mujeres y personas gestantes, o las que fomentan la defensa de los derechos y una vida plena, con equidad e inclusión para las mujeres, entre otros.

El cambio en este nuevo Congreso tan sólo puede verse en el desempeño del presidente de la Mesa Directiva y del presidente de la Jucopo, que son ejemplos de integridad moral, capacidad y compromiso social.

Luis Ignacio Avendaño no sólo está reivindicando el papel del diputado, sino también está fomentando el debate legislativo y dándole gobernanza al parlamento. Mejor todavía, en los pocos meses de su presidencia ha logrado conducir las relaciones institucionales del Congreso con los otros poderes del Estado proponiendo la colaboración y la cooperación, pero sin perder de vista la autonomía necesaria para los correctos equilibrios y los contrapesos.

Mario Guillén, por otro lado, ha impulsado la colegialidad que debe caracterizar el trabajo parlamentario y con ello ha alcanzado los mejores acuerdos en razón de desarrollo, seguridad, salud, derecho a la vivienda, equidad de género, derechos humanos y calidad de vida de los ciudadanos.

Estamos viviendo una nueva etapa en el Congreso del Estado, que es ahora más eficiente, comprometido, responsable y preocupado por responder a las causas sociales. Ya no es más ese lugar donde antes se fraguaron las peores complicidades y confabulaciones políticas, sino el recinto donde hoy sí se protegen y promueven los intereses de los chiapanecos.

BRITO

Considero que el voto de los diputados en contra de la licencia de Ismael Brito va en el mismo sentido de querer hacer las cosas bien y ser responsables de las consecuencias de sus decisiones. Lo cual aplaudo. Un diputado debe asumir su función con compromiso, pero también consciente de que lo que haga repercutirá para bien o para mal de la sociedad.

Ciertamente, Brito Mazariegos no merece seguir en el Congreso. De hecho, ni siquiera debió llegar al cargo. Sin embargo, permitirle abandonar el escaño hubiera sido un voto a favor de la impunidad que lo cubre hasta ahora.

Quizá no existe otro personaje del sexenio anterior que más daño le haya hecho Chiapas.

Brito no sólo fue un pésimo secretario de gobierno, sino también fue un funcionario déspota y arbitrario, que utilizó el poder tanto para desfogar sus más profundas frustraciones como para enriquecerse de las peores maneras.

Hay evidencia de que abusó de su autoridad para reprimir y perseguir políticamente, incluso con el respaldo de algunas autoridades del Poder Judicial del Estado, a decenas de líderes sociales y actores políticos.

Se sabe que durante su gestión como secretario de gobierno, puesto que desempeñó en los primeros tres años de la administración de Rutilio Escandón Cadenas, ejerció acoso político y amenazas en contra de funcionarios del exgobernador Manuel Velasco Coello.

Uno de ellos fue Eduardo Zenteno Núñez, al que Brito desterró de Chiapas por presuntos actos de corrupción. Y fue tanto el hostigamiento que Zenteno tuvo que separarse de la curul que había obtenido en el Congreso del Estado en 2018.

Hace unos días, el notario Raymundo Eduardo Cruz Aguilar reveló para un medio local que el exsecretario de gobierno lo persiguió, amenazó y lo encarceló por delitos fabricados en “El Amate”, donde le notificaron que tenía más de 60 denuncias en su contra por asociación delictuosa, fraude y falsificación de documentos.

Logró salir gracias a un amparo que obtuvo en una instancia federal, que le concedió su libertad de forma absolutoria.

Brito también está acusado de crear grupos de choque con corte paramilitar.

En octubre de este año circuló un video en las redes sociales donde un grupo de encapuchados lo señala como el presunto autor intelectual de la desaparición de 21 personas del municipio de Pantelhó a manos del grupo criminal “El machete”.

Por otra parte, Brito está señalado de encabezar una red de corrupción en la que participaron diversos servidores públicos del gobierno pasado.

Hace unos días, publiqué en este espacio una lista de funcionarios que supuestamente fueron partícipes de las corruptelas de Brito. Como Sergio Aguilar Rivera, extitular del Secretariado Ejecutivo de la Secretaría de Seguridad Pública; Freddy Escobar Sánchez, exdirector de la Promotora de la Vivienda Chiapas y hoy diputado local; Alberto Cundapí Núñez, exdirector del Isstech; Zaynia Andrea Gil Vázquez, exsecretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca; Sandro Hernández Piñón, exdirector del Cecytech; Carlos Aymer Albores Constantino, exdirector del Conalep; Giovanny Campos, exsubsecretario de gobierno, quien fue detenido en febrero de 2020 acusado de los delitos de tráfico de influencias.

También está documentado en diversos artículos que en complicidad con el exauditor superior del estado, Uriel Estrada Martínez, Brito amenazó y extorsionó durante seis años a los presidentes municipales, amasando supuestamente una enorme fortuna que en parte utilizó en su malograda campaña política por la candidatura de Morena al Gobierno del Estado.

¿QUÉ SIGUE?

En fin, Ismael Brito es de los peores funcionarios públicos que hemos tenido en la historia reciente de Chiapas. Por lo cual, no podía permitírsele que se fuera a su casa como si no hubiera pasado nada.

Ahora toca en las comisiones legislativas revisar su caso y, conforme a Derecho, iniciar un juicio político en su contra.

Esperemos que los diputados sigan con la misma congruencia, voluntad y mano dura para exigir las demandas penales contra Brito por el daño que le hizo a Chiapas.

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