Letras Desnudas
Mario Caballero
Allá por el 2012, un senador quiso usar su cargo para evitar el alcoholímetro, justificándose que sus 50 mil votos le daban ese privilegio. Con trato insolente y bravucón, al policía de tránsito no le quedó otra opción que dejarlo ir. Parecía que se había salido con la suya. Incluso el jefe de policías le dio una reprimenda al agente que tuvo la impertinencia de molestar al legislador.
Pero cuando la Procuraduría se enteró de lo ocurrido, emprendió una investigación acusando al congresista de tráfico de influencias, delito que es una falta gravísima. El castigo fue contundente: perdió su curul y fue inhabilitado por diez años para ejercer cargo público alguno.
No hubo necesidad de quitarle el fuero en un Congreso que por lo regular suele proteger a los legisladores. Tampoco logró ampararse. Para su desgracia no estaba en México. Ni en Suecia. Sucedió en Colombia. El exsenador se llama Eduardo Merlano.
Recordé este episodio luego del cochinero de los diputados federales morenistas y priistas que al grito de “¡no estás solo!” protegieron a Cuauhtémoc Blanco al votar en contra de que le quitaran el fuero, y así no corriera el riesgo de parar en la cárcel por las acusaciones del presunto intento de violación a su media hermana.
¿Dónde quedó aquello de que con la llegada de una mujer a la Presidencia habían llegado todas? ¿Dónde el tan cacareado discurso de que México, bajo el gobierno de Morena, sería un faro de luz en la lucha por los derechos de todas las mujeres?
Como dice la expresión popular, “cae más rápido un hablador que un cojo”. Total, una terrible incongruencia moral y política.
CASOS OMINOSOS
Tristemente, el fuero ha sido tomado como patente de impunidad por nuestros políticos, cuando su naturaleza es proteger la libertad para que los legisladores se manifiesten sobre cualquier tema sin temor a ser objeto de persecución durante el desempeño de sus funciones legislativas. Por eso hemos visto infinidad de ejemplos de funcionarios corruptos que al terminar su gestión buscan un cargo legislativo por el fuero, no por representar al pueblo.
Ahí tenemos a la exdirectora de la Conade y excampeona olímpica, Ana Gabriela Guevara, que incluso se presentó a la toma de protesta en la Cámara de Diputados cuando había sido elegida como senadora. Así de perdida estaba. En su momento, enfrentaba un proceso judicial por un presunto fraude fiscal, mismo que está suspendido desde entonces.
La palabra fuero, desde el punto de vista jurídico, ha tenido cambios relevantes a lo largo de la historia. Pero el concepto se entiende como el “privilegio” del que gozan determinados funcionarios federales y estatales de tener inmunidad ante los diversos procesos penales en su contra que pudieran afectar o interrumpir sus funciones en el gobierno. Está establecido en el artículo 61 de nuestra Constitución.
Por desgracia, el poder político hizo equivalentes la inmunidad con la impunidad. Lo que ha generado entre la sociedad una actitud de condena y de rechazo hacia el fuero, ya que su existencia antes que fortalecer el servicio público lo debilita.
El 14 de julio de 2009, el gobierno federal señaló a Julio César Godoy Toscano, hermano del exgobernador de Michoacán Leonel Godoy de tener vínculos con el crimen organizado. Dijo que éste formaba parte del cártel La Familia Michoacana, trabajando directamente bajo las órdenes de Servando Gómez, La Tuta, líder de la organización.
Godoy Toscano era diputado federal electo por el PRD, pero tomaría protesta hasta septiembre de 2009. Así que para evadir la orden de aprehensión solicitó un amparo mientras llegaba la fecha de la toma de protesta en la 61 Legislatura. Las autoridades en Puebla se lo negaron y se volvió prófugo de la justicia. Quince meses más tarde, en septiembre de 2010, logró burlar el grueso operativo policial establecido en las afueras del palacio legislativo de San Lázaro. La extinta PGR quería detenerlo para impedir que rindiera protesta.
Empero, a bordo de un coche Malibú color arena, en el asiento del copiloto, ingresó al edificio con toda la calma del mundo en compañía de la exdiputada perredista María Telma Guajardo. Se escondió durante dos días en una de las oficinas de la Coordinación del PRD, donde recibió visitas, comió y se bañó. Ahí mismo se puso el traje y la corbata azul con la que tomó protesta el 23 de septiembre de 2010. El caso de Godoy Toscano, ridiculizó el fuero constitucional.
Aparte, en 2015 la Secretaría de Desarrollo Social interpuso una denuncia por el presunto desvío de 65 millones de pesos destinados a los programas de combate a la pobreza, que no fueron comprobados por el priista Samuel Chacón Morales, siendo alcalde de Tapachula.
En enero de ese mismo año, Chacón solicitó licencia para retirarse de la presidencia municipal, alegando su derecho a contender por la diputación federal del distrito XII con sede en Tapachula: “quiero seguir sirviéndole a mi pueblo”, dijo. Nefasto. Quería el fuero.
La Auditoría Superior de la Federación lo investigaba por malversación de recursos públicos. Además, la sociedad lo acusaba de abuso de autoridad, defraudación al erario y corrupción en la obra pública. Por otro lado, dejaba al municipio en quiebra, con deudas con los proveedores y con los trabajadores del Ayuntamiento.
En octubre, se inició el acta penal número 0011-089-1302-2015 ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, por los delitos de amenazas e intento de extorsión.
El 4 de enero de 2017, la PGR lo citó a comparecer en la ciudad de México luego de que la Función Pública Federal le detectara un desvío de 600 millones de pesos. Gracias al fuero que le regalaron el PRI y su padrino político Juan Sabines Guerrero a través de una diputación federal, a Samuel Chacón le dieron risa las demandas y sigue sin pisar la cárcel.
Al ser cuestionado por las denuncias, contestó: “Soy diputado, soy inmune”.
¿ELIMINACIÓN?
En Estados Unidos el fuero no existe. Tal vez por eso el nivel de corrupción de allá es menor que el de acá. En nuestro país, además se ha malentendido como una cobertura amplia y sin límite.
Lo pertinente sería eliminarlo de una vez y para siempre. Pero tomando en cuenta lo sucedido en el caso Cuauhtémoc Blanco, se ve algo impensable.
Por lo cual, no queda más que resignarnos y decir que en tiempos de la 4T es muy probable que políticos corruptos como Godoy Toscano, Samuel Chacón, Juan Sabines Guerrero, entre muchos otros, hurten, violen, saqueen el dinero público y vivan libres sin pagar cuentas a la justicia.
Cambiar para seguir igual.
INÉDITO
El pasado domingo, Ángel Torres Culebro hizo algo que ningún otro presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez había hecho antes. Bajó personalmente a inspeccionar la condición del embovedado del barrio San Roque y lo que encontró fue un abandono imperdonable. Parte de la estructura principal está en riesgo y, por ende, las familias que habitan en la zona. Por lo que ha ordenado el arranque inmediato de los trabajos de reparación previo a la temporada de lluvias.
Muchos podrán decir que es su obligación hacer este tipo de inspecciones, pero sin duda alguna es una demostración más de su compromiso con la sociedad, ya que ahí donde ningún otro alcalde estuvo, él caminó con sus botas de hule, su casco y linterna, velando por la seguridad y el bienestar de toda la ciudadanía. Aplausos.










