Letras Desnudas
Mario Caballero
Este martes, para sorpresa de propios y extraños, se dio a conocer que Carlos Orsoe Morales Vázquez había recibido el cargo de “promotor de Desarrollo Forestal” de la Conafor en el estado. Y el miércoles que Aquiles Espinosa García obtuvo el nombramiento de titular de la “Oficina de Representación” de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Chiapas.
Si bien se sabe que en la política no hay nada escrito, los nombramientos de Carlos y Aquiles son un escupitajo en la cara de los chiapanecos. Una burla imperdonable. Un exceso. Un abuso que lleva toda la marca de la 4T, lo cual es una desgracia considerando lo que Morena representa en la actualidad.
¿NO QUE ERAN DIFERENTES?
Tanto y por mucho tiempo se le criticó al PRI esa afición por proteger y premiar a los políticos corruptos e inmorales. De hecho, Morena, antes de convertirse en la poderosa maquinaria política que es hoy, aseguró que no les daría cabida a los políticos que habían dañado al pueblo y que se habían enriquecido al amparo del poder. ¿Y qué hace ahora? Exactamente lo mismo: reciclar de lo peor de la política y colocarlos en puestos de alto nivel de decisión y manejo de recursos.
Esto, por supuesto, es un asunto de congruencia política, pero también de solvencia moral. Tanto así que hasta ya resulta ingenuo y absurdo preguntarles a los de Morena si no había más gente de dónde escoger para asignar estos cargos.
¿Sabe qué es lo más ridículo? Que dijeron ser diferentes y están siendo iguales y quizá peores. Pues los priistas de ayer son los actuales gobernantes morenistas de hoy. Carlos Morales y su vasallo Aquiles Espinosa eran del PRI, y del más rancio PRI.
EL PADRINO
Pero vayamos al fondo.
En los corrillos políticos se comenta que el autor intelectual de las designaciones de Carlos y Aquiles es el oaxaqueño Antonio Santos, que se placea como “representante” de la presidenta Claudia Sheinbaum en Chiapas.
Ciertamente, se conoce que entre este personaje de cola de caballo y la presidenta Sheinbaum hay una relación de compañerismo desde que eran estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sin embargo, hasta hace poco no se sabía que los presidentes de la República necesitaran de representantes en los estados y ni siquiera que este cargo existiera en el organigrama federal.
Lo que sí se sabe es que Antonio Santos influyó mucho en la pasada contienda electoral en cuanto a la designación de las candidaturas de Morena y, posteriormente, en la de algunos cargos públicos.
Y como suele pasar con los políticos que llegan a tener grandes cuotas de poder, ha sido señalado de cometer abusos, pisotear los derechos electorales de muchos morenistas y hasta de coaccionar a políticos, exigiéndoles fuertes sumas de dinero a cambio de que él intervenga a su favor en diversos asuntos, como en la obtención de algún espacio en el gobierno.
En el caso de Carlos Morales y Aquiles Espinosa, se comenta que él tenía acuerdos con ellos para conseguirles candidaturas importantes en la elección del año pasado. Con el primero, a la gubernatura o, de plano, a una senaduría. Con el segundo, a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez.
Como no pudo, y para saldar su vieja cuenta política, se presume que impulsó a Carlos y a Aquiles a los puestos mencionados. Esta suposición cobra más fuerza al ver que Antonio Santos aparece en las fotos de la toma de protesta de ambos personajes, como queriendo decir “yo fui”.
Estos cargos, dicho sea de paso, no se sabe si existían antes o fueron creados ex profeso. Por eso los señalé entre comillas al principio de esta columna.
LOS DAÑOS
Pero eso no es lo más grave. Los daños que más preocupan son los que estos nombramientos acarrearán para el partido en el poder, en el Gobierno Federal y especialmente en Chiapas.
Pues, ¿cómo podrán los electores volver a confiar en Morena después de ver que la asignación de las candidaturas a los puestos de elección popular, así como los cargos públicos, son designadas no conforme a los estatutos del partido, sino por compadrazgos y componendas de toda índole?
Esto último se dice por el supuesto de que Santos les cobró una buena suma de dinero a Carlos Morales y a Aquiles Espinosa.
Por otro lado, no hay duda de la mancilla que esto ya ha generado en la reputación del Gobierno Federal, que les ha abierto las puertas a dos políticos que son casos terribles de falta de credibilidad pública.
Y esto nos lleva a las graves consecuencias que muy seguramente vendrán para Chiapas en el transcurso del desempeño de estos “nuevos” funcionarios, que saben tanto de protección, preservación y rehabilitación de los recursos naturales como Paquita la del Barrio de amores eternos.
Carlos Morales, por ejemplo, durante el periodo que fungió como secretario de Medio Ambiente e Historia Natural, en el gobierno de Manuel Velasco Coello, fue acusado de hacer tratos millonarios con empresas denunciadas por contaminación ambiental.
Como Cales y Morteros del Grijalva, acusada y multidemandada por cientos de casos por enfermedades respiratorias, debido a la extracción de materiales pétreos en las laderas del Cañón del Sumidero.
Se cuenta que Morales Vázquez obtuvo de esta compañía varios millones de pesos a cambio de protegerla de las denuncias en su contra, inclusive que financió su primera campaña a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez en 2018.
Para mayor inri, se presume que tuvo tratos con diversos grupos para tolerar la tala y el tráfico ilegal de maderas preciosas, que se incrementó en ese sexenio. Es más, hay información pública y publicada de que sus hermanos y sobrinos, incrustados en puestos clave en mencionada secretaría, vendieron especies animales del Zoológico Miguel Álvarez del Toro, como guacamayas, loros y venados cola blanca.
Ahora bien, para demostrar su nulo espíritu ambientalista, recordemos los negocios multimillonarios que realizó con la empresa privada encargada de la recolección de basura y residuos sólidos en la capital del estado, Veolia, a la que protegió siendo alcalde de Tuxtla a pesar de las demandas penales por contaminación ambiental y a las medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que exigía una investigación a este consorcio por la muerte de 21 pobladores del ejido Emiliano Zapata, entre ellos nueve niños, todos por cáncer, debido al consumo de agua contaminada por el derrame de sustancias tóxicas emanadas del relleno sanitario.
En cuanto a Aquiles Espinosa, basta saber que su único interés es el dinero. Como secretario de Movilidad y Transporte, en la administración pasada, fue señalado de nepotismo, tráfico de influencias, venta ilegal de concesiones, cobro de cuotas a transportistas piratas, expedición ilegal de permisos de taxis y mototaxis y enriquecimiento ilícito. Sin olvidar que maltrató a los socios del desaparecido sistema de transporte “Conejobús” y que intentó apropiarse de las concesiones de las rutas uno y dos de Tuxtla Gutiérrez.
COMO LAS ZORRAS
En fin, el Gobierno Federal y Morena cometieron una afrenta contra los chiapanecos. En lugar de someter a Carlos y a Aquiles a una investigación por los daños que ocasionaron en el pasado reciente, los premiaron. Y como dice la expresión popular, “pusieron a las zorras a cuidar el gallinero”.










