Letras Desnudas
Mario Caballero
Tenía unos ojos expresivos. Cuando hablaba, gesticulaba y movía las manos. No era el típico político que siempre trataba de brillar y demostrar su superioridad sobre los demás. Todo lo contrario, su trato era afable y con el simple saludo te hacía entrar en confianza. Los políticos viejos y jóvenes le mostraban respeto y en algunos casos admiración: era la perfecta estampa del político inteligente, profesional y sencillo. Sus colaboradores cercanos, por otro lado, decían que a veces podía ser duro y muy exigente.
Juan Óscar Trinidad Palacios hubiera cumplido 70 años el sábado pasado, día en que recibió un sentido homenaje con la develación de una placa con la que el espacio que alberga los Juzgados Laborales se conocerá a partir de ahora como “Sede Judicial Juan Óscar Trinidad Palacios”.
En el homenaje estuvieron presentes el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, amigos, políticos y familiares del ex presidente del Poder Judicial del Estado, quienes entre anécdotas y vivencias personales recocieron la trayectoria y el legado del jurista y político chiapaneco cuya muerte, sin temor a equivocarme, ha sido de las más sentidas que ha habido en nuestro estado en épocas recientes.
Excelentes todas las intervenciones. El mandatario, por ejemplo, dijo que Juan Óscar fue “un hombre extraordinario, íntegro y un servidor público ejemplar que siempre trabajó de manera firme y comprometida con los derechos humanos y la justicia en Chiapas”.
Precisó que en el territorio estatal se han entregado muchas obras públicas y en ninguna de ellas del Gobierno del Estado ha puesto alguna placa; sin embargo, dijo: “a Trinidad Palacios lo ha juzgado la historia y el saldo de su quehacer y entrega por el pueblo chiapaneco es muy favorable, por eso se merece este gran reconocimiento”.
“Siempre será muy importante recordar el mérito, el trabajo y la responsabilidad de don Juan Óscar, porque además de habernos demostrado ser un buen ser humano, en todo momento se desempeñó con profesionalismo, con principios y valores, y poniendo en el centro de todo su actuar a las personas. ¡Que viva nuestro amigo Juan Óscar Trinidad Palacios! Que quede para siempre su nombre como ejemplo de un gran servidor público de Chiapas”.
EN HONOR A LA VERDAD
Trinidad tenía un gran sentido del humor. Era dicharachero. En sus frases, aunque fueran dichas en una simple reunión familiar o a sus colaboradores, estaban cargadas de sabiduría e inteligencia. Por ejemplo: “La dignidad de las personas es el derecho a tener derechos”.
En julio de 2021, un año antes de su fallecimiento, tuve la oportunidad de entrevistarlo en su despacho en el Poder Judicial del Estado, que era una oficina sencilla, pulcra, sin lujos, eso sí, lleno de libros, cuadernos y una pila de documentos que revisaba en su amplio escritorio con el cuidado con el que un cirujano usa el bisturí.
Me contó de su pasión por la política, de los muchos recorridos que hizo con su señor padre durante su adolescencia y juventud, así como de dónde le nació la vocación por el servicio público y el compromiso por hacer el bien a los demás.
“Vivimos en una tierra hermosa, llena de tradiciones, con una cultura invaluable y con gente trabajadora, pero también con muchas carencias. Por lo que nosotros, los que nos dedicamos al servicio público, debemos poner todo nuestro esfuerzo por ellos y ellas, defender sus derechos, velar por sus intereses, por generarles mayores oportunidades de desarrollo y por que tengan una mejor calidad de vida, que se la merecen”, me dijo.
Más allá de su sentido del humor, tenía un gran sentido de responsabilidad.
Fue diputado local, diputado federal, presidente estatal del PRI cuando este partido todavía era esa institución política que encabezaba las mayores causas sociales y trabajaba al lado de la gente y, entre otros cargos, fue oficial mayor del Gobierno del Estado y presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) de Chiapas, cargos en los que imprimió su profesionalismo y dio grandes resultados, y donde se distinguió por su honestidad y honorabilidad.
También fue un demócrata liberal. Le fascinaba el tema de la democracia. Coincidía con los postulados de Giovanni Sartori, ese gran maestro que desarrolló una teoría sobre la democracia y que se consumó como un ferviente defensor de este sistema político.
“Hay que ser empáticos con las necesidades de la gente. Ponernos en el lugar del otro. Un político no es aquel que desempeña un puesto: es aquel que entiende que la política es el mejor instrumento para generar mejores condiciones de vida para la ciudadanía, para democratizar los servicios de salud, educación, vivienda y lograr paz social, seguridad y justicia”, decía.
Por eso, al ocupar la presidencia de la CEDH puso todo su empeño en recuperar la credibilidad de este organismo. Se dedicó de tiempo completo a la tarea de relanzar y devolverle su dimensión social. Divulgó los derechos humanos, realizó miles de recomendaciones y exigió justicia para los chiapanecos. Fue durante su etapa que la CEDH volvió a ser una institución al servicio de los ciudadanos, donde hubo una auténtica defensoría a las víctimas de violencia, los migrantes y donde hubo una voz potente, la de él, ante los abusos de poder.
El 16 de enero de 2018, el Congreso del Estado lo eligió por unanimidad como magistrado presidente del Poder Judicial de Chiapas. Llegó en un momento en el que el doctor Rutilio Escandón Cadenas, su antecesor, había logrado consolidar el Nuevo Sistema de Justicia Penal y cuya labor fue reconocida por diferentes instancias judiciales del país por combatir y prevenir la trata de personas, así como por promover un Estado Democrático de Derecho, que tanto defendió las garantías individuales como los derechos humanos de los chiapanecos.
A pesar de que la vara estaba muy alta, Juan Óscar Trinidad logró que el Poder Judicial se convirtiera en uno de los pilares más fuertes del Estado, acreditado por su desempeño y las resoluciones emitidas en su seno siguen siendo hasta ahora referentes de constitucionalidad. Asimismo, le dio una visión progresista y humana del Derecho.
“HONRAR, HONRA”
“Honrar, honra”. Esta frase de su autoría lo caracterizó durante toda su carrera política y como jurisconsulto, que siempre pronunció entre sus amigos y colaboradores a manera de hacerles un llamado a ser responsables y comprometidos con las funciones que les había tocado desempeñar.
Y tenía razón, puesto que ahora se hace realidad en su memoria.
La Sede Judicial Juan Óscar Trinidad Palacios, no es sólo un reconocimiento justo y merecido a su entrega a favor de la justicia y el bienestar de los chiapanecos, por haber logrado que el Poder Judicial se transformara en un organismo que concilió la justicia y la constitucionalidad, el servicio y la legalidad, sino también es un homenaje a su vida, a las muchas décadas en las que puso su empeño, fuerza e inteligencia al servicio de los chiapanecos.
Y la sede que ahora lleva su nombre es símbolo de su legado, que será inspiración para la presente y las futuras generaciones.
Twitter: @_MarioCaballero










