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Antares provoca con «Las buenas maneras»

Agencias

¿Qué son las buenas maneras?, ¿qué define lo binario?, ¿hasta dónde el ser humano ejerce una plena libertad sobre su cuerpo?, ¿qué es la colectividad?, ¿por qué existe violencia hacia la disidencia de los cuerpos? A partir de la necesidad de reflexionar sobre el cuerpo, el coreógrafo Miguel Mancillas, director de la compañía Antares, crea «Las buenas maneras», que se presenta este fin de semana en el Teatro Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes.

Después de dos años de ausencia en la capital mexicana, la agrupación sonorense Antares regresa con esta pieza que es una de sus más recientes creaciones y se ha refrendado como una de las joyas de su repertorio, conformado durante sus más de tres décadas de existencia.

Además, se trata de una obra de gran formato pues está compuesta de quince bailarines en escena para compartir algunas inquietudes personales en torno a la naturalidad y la artificialidad humanas, partiendo de ciertos estereotipos corporales establecidos por la sociedad.

«No quería desarrollar personajes individuales, lo que quise fue crear una visión compartida sobre las condicionantes que se le dan al cuerpo y a las identidades. He querido reflexionar sobre lo binario porque no es una regla, es una imposición; todos transitamos entre un punto y el otro, es importante defender esa diversidad desde el arte. El arte tiene una forma de hacerlo muy diferente a la ciencia, la política, la economía y la religión. El arte nos da la oportunidad de vernos, de ver hasta lo que no nos gusta», dice en entrevista.

En la infancia, agrega el ganador del Premio Nacional de Danza Contemporánea José Limón en 2018, se espera que los seres humanos se definan en todos los sentidos. «Es absurdo, creo que con el paso del tiempo transitamos, no somos fijos, nos damos cuenta de que hay cosas que has vivido no por decisión sino porque nunca te cuestionaste, nunca se te ocurrió preguntarte qué es lo que realmente quieres», explica.

Y es que en este momento hay una gran violencia hacia el cuerpo y por eso hay muchos vacíos de apreciación respecto a lo que el ser humano es. «De modo que al construir las buenas maneras, generas automáticamente la condicionante de que hay malas maneras. Y, socialmente, nadie vive en el blanco o en el negro, sino en los grises», añade.

A través de «Las buenas maneras», el coreógrafo sonorense provoca al público con un espectacular montaje donde los intérpretes se apoderan del escenario, el cual está habitado por una gran escalinata que enmarca sus movimientos. Todo ello cobijado musicalmente con la famosa pieza Totentanz o Danza macabra, de Franz Liszt.

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