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Mier recrimina a la SCJN, ¿y su aspiración por Puebla?

Desde ahora, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se blinda ante la andanada de ataques que tiene y seguirá padeciendo por ser una institución incómoda a los arrebatos del poder. A la solicitud de un mayor presupuesto la respuesta en cascada de los fariseos de la Cuarta Transformación fue tajante: “Es una afrenta para los mexicanos y los representantes del pueblo”, dijo Ignacio Mier, el coordinador de la bancada de los morenistas en la Cámara de Diputados.

El pleito entre poderes tiene mucho de fondo, pero nada que ver con el beneficio de los mexicanos, así que no nos engañemos con la truculencia que quiere imponer al pueblo el político del partido guinda, porque sólo cuando le conviene habla a nombre de todos.

Quizás tengan razón cuando dice que es mucho el presupuesto que se le asigna al Poder Judicial, pero también es cierto que se justifica que la ministra Norma Piña acuse que la campaña difamatoria en su contra es para que la Cuarta Trasformación tenga las leyes mexicanas a modo, a su alcance.

El caso más reciente es la del Instituto Nacional Electoral que también solicitó un millonario presupuesto, pero éste apenas tuvo un ligero comentario presidencial de que hay que analizar el incremento.

Lo que debe decirse es que el dinero que se asigne al Poder Judicial sale sobrando, tampoco importa si los ministros o magistrados ganan 400 mil pesos mensuales o más, no. Lo que realmente está en disputa es acotar la maniobra en las resoluciones que se emiten desde esta tribuna.

Hoy la SCJN no gusta porque aplica correctivos contra los excesos del poder. En el pasado parecían una afrenta a los alcances de la entonces oposición. Lo que hoy en día se repite a cada rato y que continuará los siglos por los siglos por venir es mantener el control del poder. Quien tiene quiere más o mínimo, conservarlo. Ese es el fondo del asunto, no que las leyes se apliquen como están establecidas en la Constitución.

A estas alturas, la ministra Piña ha mostrado una entereza institucional digna de reconocerse, no por lo que ganan, sino porque en todos los resolutivos acordados y votados son con la Carta Magna en la mano y ello ha encabritado a la cuarta transformación.

En lo que tiene razón el legislador Mier es que la ministra debe justificar su propuesta de incremento del 4 por ciento y para ello debe acudir a la máxima tribuna del Congreso de la Unión, donde los morenistas tratarán de “quemarla” viva. Sin embargo, contra todos los pronósticos, sería una excelente oportunidad para saber de qué está hecha y explique el porqué de sus dichos.

No creemos que salga con la batea de babas de que no puede acudir, como lo han hecho los representantes de las fuerzas armadas, cuando la oposición los citó para analizar la controvertida ley de la incorporación de la Guardia Nacional al Ejército y explicar, además, la estrategia fallida emprendida contra el crimen organizado.

Tiene una excelente oportunidad para explicar por qué llama asfixia presupuestal lo que se intenta aplicárseles y a qué atribuye que el acceso real a la justicia no debe ser negociable; defenderse de la reacción que le instruyeron decir al coordinador de Morena en la Cámara de Diputados cuando calificó como “un mensaje de la mafia siciliana”, “un copelas o cuello”, el acto y los señalamientos que hizo la ministra presidenta Norma Piña sobre el presupuesto que el Poder Judicial requiere para 2024, será su encomienda principal.

Cerrarle la llave presupuestaria al Poder Judicial es la clave para minarla, más no es el camino correcto para enderezar lo que esté chueco. Analizar su funcionamiento, sus gastos es lo recomendable, pero no a punta de pistola. Lo idóneo es modificar lo que haya lugar, como los excesos en sus prestaciones y salarios, como dice el presidente, pero no asfixiarla.

Da risa cuando el legislador Mier recrimina y señala que “no son las formas ni los tiempos”, bajo el argumento de que el periodo legislativo no ha iniciado y el paquete presupuestal no está aún en análisis. La lógica es que también la SCJN juega su papel. Es como si le cuestionara al propio Mier cómo es que tiene tapizada la ciudad de Puebla con espectaculares para irse dando a conocer porque quiere ser gobernador, si aún no es el tiempo electoral.

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