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Estamos viendo el final del sistema que empezó a regir en 1980

Eduardo Ruiz-Healy

Pasó desapercibida este año la reunión anual del Foro Económico Mundial que se realizó del lunes al jueves de la semana pasada en Davos (Suiza).

A diferencia de anteriores ocasiones, este año brillaron por su ausencia los líderes políticos más importantes del mundo. El canciller de Alemania Olof Scholz fue el jefe de gobierno más importante que se apersonó en Davos y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, dirigió un mensaje a los asistentes por vía remota.

Es probable que los jefes de Estado y de gobierno que hasta antes de la pandemia asistían a la reunión anual para hacer relaciones públicas, bajo el pretexto de buscar soluciones a los problemas globales, decidieron quedarse este año en casa para tratar de resolver algunos de los múltiples problemas que enfrentan sus respectivos países. Además, gastar recursos cada vez más escasos para viajar al lujoso centro vacacional suizo no iba a ser bien visto por sus gobernados que han visto deteriorarse su nivel de vida desde que inició la pandemia de COVID-19 en marzo de 2020.

Me cuentan que el ambiente en Davos distó de ser optimista y más después de que los economistas en jefe dieran a conocer sus pronósticos para lo que falta de 2022 y 2023.

1.              98% de los economistas espera que la inflación en Estados Unidos siga siendo alta o muy alta.

2.              92% de ellos cree que en Europa la inflación también será alta o muy alta.

3.              En lo que se refiere a China, solo el 25% cree que será alta la inflación.

4.              La mayoría de los economistas consultados espera que se sigan fragmentando los mercados globales para bienes, tecnología y mano de obra.

5.              43% de los economistas espera que se fragmenten los mercados globales de servicios, mientras que 39% no espera que haya cambios.

6.              69% espera que los salarios reales disminuyan en las economías desarrolladas.

7.              90% cree que los salarios disminuirán en las economías de bajos ingresos.

8.              La guerra de Rusia contra Ucrania ha generado inseguridad alimentaria.

9.              Se espera que el África subsahariana, el norte de África y el Oriente Medio experimenten alta inseguridad alimentaria.

10.         La inseguridad alimentaria también afectará al sur de Asia.

11.         Las más grandes multinacionales van a reestructurar sus cadenas de abasto. Brexit, la pandemia y la guerra en Ucrania ya obligaron a que se hagan cambios en las cadenas de suministro.

12.         Los economistas dicen que las más importantes empresas diversificarán y harán más locales sus cadenas de suministro, evitando localizarlas en zonas de riesgo.

13.         Las sanciones afectarán el futuro económico de Rusia y la mayoría de los economistas pronostican un descenso del PIB de ese país a corto y largo plazo y que es muy probable que el gobierno ruso no pueda pagar sus deudas.

14.         Las sanciones contribuirán a unir más a Rusia y China.

Es evidente que el panorama no es alentador y que millones de personas alrededor del mundo enfrentan un futuro muy incierto.

También es evidente que estamos viendo el final del sistema que empezó a regir las relaciones económicas y políticas internacionales desde 1980.

¿Qué es lo que nos espera? Es difícil saberlo, pero en los años por venir habrá más y mayor incertidumbre mientras se redefine un nuevo sistema de relaciones internacionales.

ruizhealytimes.com

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