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Tallado de madera, su pasión

Don Víctor Manuel lleva 30 años en un trabajo de obras de arte que requiere paciencia y mucha imaginación

Marcos Ramos / Diario de Chiapas

“Yo fui un ‘mil usos’ cuando me vine con mi tía de Tapachula, trabajé de ayudante de albañil, en fruterías, carpinterías, jardinería, estibador, hasta que descubrí que el tallado en madera me llamaba mucho la atención, y gracias al maestro Raymundo Camacho que me dio trabajo en su carpintería y me dijo que él me veía aptitudes para ser un buen tallador, y mira, tras el paso de treinta años, acá estoy haciendo lo que me apasiona, el tallado en madera”, narró Víctor Manuel Arreola Barrios, un reconocido maestro tallador que adoptó Cintalapa hace más de tres décadas.

Dijo que con una tía migró de su tierra natal, Tapachula. A los 14 o 15 años de edad empezó a buscar trabajo porque la economía no era la que quería, probó en varios trabajos hasta que encontró lo que realmente le gustaba y por supuesto, le echaba ganas.

“En ese entonces recibí un curso de dibujo y talla que impartió personal de la Casa de Artesanías del Gobierno del Estado, eso me ayudó mucho más para meterme de lleno a este noble oficio, después hice un caballito que me compraron, y con ese dinero me alcanzó para una bicicleta, eso me motivó más para seguir echándole ganas a mi trabajo”, comentó Manuel.

Mencionó que nunca se imaginó que este trabajo le diera para tanto, porque al paso de los años formó su familia, hizo su casa, sostuvo a sus tres hijos y aún continúa haciendo lo que le gusta.

“Al paso de los años me he convertido en maestro de muchos jóvenes que han llegado a mi taller con la idea de aprender, algunos ya tienen sus propios negocios, yo lo único que les pido es ganas de captar las enseñanzas que nosotros les ponemos en la mesa, paciencia y mucha imaginación”, comentó Arreola Barrios.

Cuando recibe un trabajo, saca la plantilla ya sea en papel bond o Albanene, él hace el dibujo, se imagina con qué tipo de madera podría hacerlo, ya sea de cedro, pino o huanacaxtle, busca que no tengan ‘ojo’, porque lo que le gusta es entregar un trabajo limpio.

Las herramientas que se utilizan se llaman gurbias grandes, pequeñas, formones planos, puntos de cabra o punta V de diversas medidas, todo dependiendo el tipo de pieza que se vaya a tallar.

Aseveró que algo que marcó su carrera como tallador fue haber formado parte del equipo que fabricó el retablo de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, su asistente personal y de mucha confianza fue el señor Eloy Méndez Piña, eso le dio mucho gusto y agradeció al señor José Luis Jiménez Peña por la oportunidad que le dio para que su trabajo hoy luzca en la parte más alta del templo.

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