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Fallece María Mercedes Olivera

  • La antropóloga, investigadora y feminista mexicana renunció en el 2018 al doctorado honoris causa que le había otorgado la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas

San Cristóbal de las Casas.- Falleció este domingo la antropóloga y feminista María Mercedes Olivera Bustamante, que fue directora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), que apoyó a los movimientos insurgentes de El Salvador, Nicaragua y Guatemala.

Nacida en 1934, Olivera Bustamante renunció en el 2018 al doctorado honoris causa que le había otorgado la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, en rechazo porque el Consejo Universitario de esta institución quería otorgarle mención honorífica al General Salvador Cienfuegos, quien fue comandante de la VII Región Militar con sede en Tuxtla y en ese momento, era Secretario de la Defensa Nacional.  

La investigadora alegó que al recibir “al jefe de la guerra interna contra el pueblo en un campus universitario, representa una afrenta a estudiantes y académicos del país”. 

En los años 80, del siglo pasado, la Olivera Bustamante “fue partícipe activa a través de la militancia en el proceso guerrillero guatemalteco, al que apoyo desde su vertiente internacional”, pero que se distanció “por diferencias políticas”, porque los líderes de las organizaciones armadas “no asumieron las reivindicaciones feministas que ella proponía”, explica la antropóloga por la Universidad Rovira i Virgili, de Tarragona, España, Monserrat Bosch Heras, en la antología: Feminismo popular y revolución. Entre la militancia y la antropología. 

Como parte de su trabajo, creó la organización de mujeres refugiadas en campamentos que se ubicaban en las regiones Fronteriza, Selva y Sierra de Chiapas, Mamá Maquín, conocida como Adelina Caal, mujer q’eqchi’, que fue asesinada por el ejército guatemalteco en 1978. 

Fue integrante del Consejo Asesor de la Dirección de la ENAH, que estuvo conformada por los exdirectores, Eduardo Matos Moctezuma, Manuel Gándara, Gloria Artís, Alejandro Pinet, Florencia Peña y Francisco Ortiz, con el fin de crear las iniciativas para impulsar el liderazgo de la institución en materia de investigación, educación antropológica e histórica.  

Y el 16 de julio de 1976, Olivera Bustamante asumió la dirección de esa institución.  

En su estancia en Chiapas, fue docente e investigadora en Chiapas, en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) y en el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica de la Universidad de Ciencias y Artes de Chipas (CESMECA) (Unicach).  

Fue doctora de antropología por a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y formó parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
 
En San Cristóbal de las Casas, fundó el Centro de Investigación y Acción de la Mujer Latinoamericana (CIAM), el Colectivo Feminista Mercedes Olivera (Cofemo) y el Centro de Derechos de la Mujer en Chiapas (CDMCH). 

La organización feminista Marea Verde, dio a conocer que Olivera Bustamante empezó a trabajar en 1970, en el Instituto Nacional Indigenista en Chiapas, pero el director Gonzalo Aguirre Beltrán, la despidió y fue en ese momento que se solidariza con los movimientos sociales y empieza a trabajar en las fincas cafetaleras del Soconusco, al lado de las antropólogas Ana Bella Pérez y Ana Salazar.  

Algunas de las investigaciones publicadas por Olivera Bustamante son: Pillis y Macehaules: las formaciones sociales y los modos de producción de Tecalli del siglo XII al XVI, 1978; Análisis regional de la población indígena de México, 1973; De sumisiones, cambios y rebeldías. Mujeres indígenas de Chiapas, 2004;

En su obra también se encuentra: Subordinación de género de intercultural: Mujeres desplazadas en Chiapas; Género y negociación reproductiva: un estudio en una comunidad rural de Chiapas, 2005; Violencia feminicida en Chiapas, Razones Visibles y Ocultas de Nuestras Luchas, 2008; Chiapas, Miradas de Mujer, 2011, entre otras.  

Monserrat Bosch Heras, resumió el quehacer de la investigadora Olivera Bustamante: “A diferencia de muchas personas, la edad y el paso de los años no moderaron la fuerza de su pasión para la construcción de un mundo mejor, un mundo inclusivo latiendo con un corazón ‘abajo y a la izquierda’, como marca el zapatismo”.  

Con información de El Universal

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