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Muere Andy Rourke, bajista de The Smiths, a los 59 años

El músico inglés participó en todos los grandes clásicos del grupo, como ‘There Is a Light That Never Goes Out’ o ‘This Charming Man’

En 2013, la publicación inglesa New Musical Express realizó la lista de los 500 mejores discos de todos los tiempos. En cabeza colocaron The Queen Is Dead, el tercer álbum de The Smiths, publicado en 1986. Seguramente es una frivolidad colocar ese trabajo por encima de álbumes de Bob Dylan, los Beatles o David Bowie, pero constata la importancia de la banda británica y de la influencia que tuvo en toda la música inglesa en las décadas posteriores. El bajista de aquel trabajo y de las mejores canciones de The Smiths es Andy Rourke, que ha fallecido este viernes a los 59 años debido a un cáncer de páncreas.

Su compañero de grupo, el guitarrista Johnny Marr, le ha despedido con este mensaje: “Con profunda tristeza anunciamos el fallecimiento de Andy Rourke. Andy será recordado como un alma amable y hermosa por aquellos que lo conocieron y como un músico superdotado por los fanáticos de la música. Solicitamos privacidad en este triste momento”.

Rourke, nacido en Manchester en 1964, vivió radicales altibajos durante su carrera, entre ellos una adicción a la heroína que le costó una breve despedida de The Smiths. Dentro de los capítulos que recogen la relación de excentricidades del egocéntrico cantante del grupo, Morrissey, se encuentra el modo en el que despidió al bajista. Hastiado de los problemas que provocaba en el grupo su adicción, le colocó una nota en el parabrisas de su coche donde se leía: “Andy, estás despedido de los The Smiths. Buena suerte y adiós, Morrissey”. Rourke, que fue detenido en una redada antidrogas, recuperó su empleo a los 15 días.

Rourke no fue el primer bajista de The Smiths. Creado por Johnny Marr y Morrissey a principios de los ochenta en Mánchester, pasaron por el grupo un par de instrumentistas de las cuatro cuerdas hasta que se incorporó Rourke, amigo de Marr desde los tiempos del colegio. Participó en los cuatro trabajos de la banda inglesa: The Smiths (1984), Meat Is Murder (1985), The Queen Is Dead (1986) y Strangeways, Here We Come (1987). Cuatro discos llenos de sensibles canciones pop, de textos ácidos, de florecer sexual, de pop británico mayúsculo. Estos trabajos son reconocidos por toda la hornada del noventero brit-pop como esenciales. Bandas como Blur, Suede e incluso los más rockeros Oasis siempre han declarado su pasión por el legado de los de Mánchester. Rourke aportaba un toque elegante, brillante, una linea de bajo feliz a pesar de que en la canción estuviera cayendo un chaparrón.

El 1987 la tensión entre Morrissey y Marr acabó rompiendo el grupo. Rourke pasó a tocar el bajo para la carrera en solitario de Morrissey, un tipo al que le duran poco las amistades. Ya fuera de la banda del cantante, en 1989 él y el batería de The Smiths, Mike Joyce, llevaron a los tribunales a Morrissey y a Marr, reclamando parte de los derechos de autor. El bajista llegó a un acuerdo, claramente insuficiente para su tren de vida, ya que se declaró arruinado diez años después.

Durante su carrera, el bajista prestó su instrumento para discos de Sinéad O’Connor, The Pretenders, Badly Drawn Bo o Ian Brown, cantante de Stone Roses. Y formó parte de varias bandas, como Freebass o D.a.r.k., junto a la cantante de The Cranberries, Dolores O’Riordan. También ejerció eventualmente de pinchadiscos para ganarse un dinero cuando las facturas se acumulaban. En entrevistas reconocía abiertamente que su adicción le había supuesto gastar “ingentes cantidades de dinero”. Estuvo dependiendo de la heroína dos décadas.

Desde hacía algunos años vivía en Nueva York y concedía entrevistas donde le bombardeaban con preguntas sobre los Smiths. Él se lo tomaba con cierto humor. “Sí, conservo la nota de despido que me escribió Morrissey. De hecho, la tiene mi exmujer. Espero no encontrármela algún día a la venta en ebay”.

Desde la noticia de su muerte muchos músicos le están dedicando unas palabras, como componentes de Suede, The Charlatans o New Order, o solistas como Billy Bragg o Rick Astley. El batería de The Smiths, Mike Joyce, escribió en sus redes sociales: “No solo fue el bajista más talentoso con el que he tenido el privilegio de tocar, sino el tipo más dulce y divertido que he conocido. Andy dejó este mundo, pero su legado musical es perpetuo”.

Con información de El País.

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