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Inmuno-Corona Sugerencias

Pandemia política y guerra

Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Entendiendo a los macrófagos y la inmunidad. Fenece el 16 de julio de 1916 Ilya Ilyich Mechnikov, microbiólogo ruso, Premio Nobel de Fisiología en 1908.
Los macrófagos son células presentadoras de antígenos, bacterianos y virales, fundamentales para mantenernos libres de microorganismos.
Recuerda: la inmunidad es también celular. Es tiempo de comprenderlo, igual al omitir la higiene en el autocuidado, nos autodestruimos.
Han transcurrido 30 meses pandémicos. Primero se confinó a los contaminados. La economía local se desplomó.
La macroeconomía se fortaleció con la guerra y venta de medicamentos.
Los negacionistas niegan hasta la existencia viral. ¿Surgió el virus SARS Cov 2 en la naturaleza o es el resultado de un manipuleo genético?
Semejando las semillas transgénicas, estériles si no comparas el activador.
¿Qué has realizado para limitar tu autodestrucción?
Poseemos conocidos infectados 2 a 3 veces en el último año.
Algunos portadores de secuelas a consecuencia del virus o por patología previa.
En el mayor pico pandémico, circulamos con cubrebocas, vacunados.
Afortunadamente, no ha perecido personal de salud ni conocidos.
El daño vascular e inflamatorias, hormonales, emocionales, del sueño, etc.
La vacunación para niños de 6 meses a cinco años autorizada en Canadá, aun no en México existiendo 12 millones: el 9% de la población mexicana.
La radiación atómica favorece neoplasias malignas.
Recordemos a la primera bomba Atómica: Trinity (¿Trinidad? ¡Como dios!).
16 de Julio de 1945, en el desierto Jornada del Muerto, a 124 km al noroeste de la ciudad de Alamogordo Nuevo México, Estados Unidos detonó la primera bomba atómica, Trinity (que forma parte del proyecto Manhattan), de 19 kilotones. Empieza así la era atómica.
Las siguientes dos bombas atómicas se arrojaron veinte días después sobre la población civil japonesa en Hiroshima y Nagasaki.
Colaboras con la guerra y autodestrucción humana al permanecer callado, sumiso. Ignorando a la destructiva radiación atómica.

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