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Feminicidios

Anamari Gomís

Una de las luchas del feminismo ha sido conseguir la igualdad, correr parejas con el hombre en tanto profesiones, sueldos, oportunidades y trabajo compartido en el hogar. Las sufragistas inglesas comenzaron su movimiento en 1860 y entonces exigieron el voto para no marginarse de los procesos políticos. Sus acciones se centraron en convencer a los parlamentarios.

En México, el derecho al voto de la mujer empezó a ejercerse en 1955, dos años después de haberse superado el trámite legislativo. Es increíble que a mediados del siglo pasado apenas sucediera esto. Hoy, en 2022, el feminismo, que recorrió un largo viaje, en especial desde los años 60, se topa en nuestro país, y en otros, con un crimen brutal: el feminicidio. La mujer, por ser mujer, está sujeta no sólo a las golpizas del marido sino a ser asesinada por su cónyuge, por su pareja o simplemente por su vecino.

¿En qué círculo del infierno habría colocado el Dante a los feminicidas?

Luz Raquel, de 30 años de edad, madre soltera de un hijo autista, vivía con su niño de once años en un edificio en Zapopan, Guadalajara. Un vecino la amenazaba porque no soportaba los ruidos que hacía el niño autista. En las paredes de las escaleras se encontraron pintas que decían que la matarían quemada. La organización Yo cuido México, a la que Luz Raquel pertenecía, denunció que era amenazada por los vecinos. Había sobrevivido a un ataque de químicos, mismo que declaró ante las autoridades competentes de Zapopan, pero que se ignoró.

Se dice que algunos testigos vieron a Luz Raquel en un parque, víctima de las flamas, que alguien trato de apagar el fuego con un saco. Todavía nada se comprueba. Su agresión se ejecutó, explican los vecinos, por cuatro tipos y una mujer. Luz Raquel regresaba de una sesión de meditación. Bruno, su hijo, se encuentra hoy al cuidado de su abuela y necesita medicación y tratamiento.

Si usted lee la prensa o ve los noticieros sabrá de este caso espeluznante. La joven mujer solicitó ser integrada al programa Pulso de Vida, según el cual las mujeres amenazadas de muerte pueden pedir ayuda inmediata, por medio de un dispositivo conectado con la policía. El programa no la admitió debido a que el percance era vecinal y por lo tanto no corría riesgos, aun cuando había padecido un ataque con cloro de uso industrial en la zona del tórax. Las mujeres que corren peligro de muerte se desdibujan para los mandos de la supuesta protección policíaca. No existimos en un país machista y misógino. “Pinche vieja argüendera”, han de pensar, “quesque le rociaron cloro industrial”. Los puedo oír aquí, en el sur de la ciudad de México, frente a mi computadora. Lo increíble es que la Fiscalía de Jalisco investiga el asesinato como “autoataque”, pues presentó vídeos de Luz Raquel comprando botellas de alcohol y un encendedor.

De acuerdo con el Ministerio Público la queja de Luz Raquel había expirado a los 60 días de haber sido emitida. O sea, que se le acabó la protección, pasara lo que pasara. El Fiscal del estado de Jalisco dijo que eso era un argumento técnico, en tanto que la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia le garantizaba seguridad continúa vigente. Pues será, pero desafortunadamente no la tuvo. Y dudo mucho de que se haya inmolado a sí misma.

Al vecino que la amenazó, Sergio N, se le tiene en prisión preventiva. No existen claras evidencia de que él haya quemado viva a Luz Raquel.

El caso debe resultar doloroso para todas las mujeres. Luz Raquel fue asesinada de una manera atroz y se mantuvo viva, con graves quemaduras, durante tres días.

Apenas el domingo 24 murió otra joven mujer, Margarita Ceceña, en Cuautla, Morelos, después de 24 días de agonía, tras haber sido quemada con gasolina. La fiscalía identificó a cuatro de sus atacantes, todos familiares, con los que tenía una disputa por una propiedad. Luego de rociarle gasolina, le prendieron fuego delante de su madre y de uno de sus hijos. Padeció tres infartos y una bacteria que atacó su cuerpo entero. Un horror.

¿La vida siempre ha sido así? Recuerdo la vieja historia de Barba Azul, un asesino de mujeres a las que encerraba en su castillo y luego asesinaba. El personaje que lo inspiró fue el terrible Gilles de Rais (1404-1440), que en realidad no mataba mujeres, sino que abusaba sexualmente de niños y de adolescentes. Fue un noble francés que luchó hacia el final de la Guerra de Cien Años, junto con Juana de Arco. Joris Karl Huysmans escribió una novela sobre él. Pier Paolo Pasolini quería realizar una película que abordara a este temible personaje, basado en los escritos de Georges Bataille. A Pasolini lo asesinaron en una playa, si mal no recuerdo, en el año 1975, antes de que llevara a cabo esta película.

Anatole France (1884-1924) escribió un cuento sobre Barba Azul, titulado “Las siete esposas de Barba Azul”, nunca lo he leído, pero todos sabemos que el temible Barba Azul mataba a sus esposas.

La violencia de género es vieja. Hoy se define como un delito de odio contra las mujeres y las niñas, cuya única culpa consiste en ser mujeres. Explicar esto me es imposible porque no le entiendo, pero el problema es que sucede. Los asesinatos de Luz Raquel Padilla y Margarita Ceceña son una muestra de hasta dónde pueden llegar la locura y la maldad, incitadas por una profunda aversión y desdén al género femenino.

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