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26 de julio de 1968, inicio del movimiento estudiantil de 1968

Dr. Gilberto de los Santos Cruz

La negación de los más elementales derechos democráticos se convirtió en el común denominador de la política aplicada por el régimen de Gustavo Díaz Ordaz, la represión constante a los sectores sociales que pugnaban por organizarse pronto alcanzó a las Universidades y Escuelas superiores.

El 26 de julio de 1968, se organizaron dos actos públicos en la Ciudad de México uno citado por la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos del IPN  FNET  agrupación íntimamente ligada a los intereses de las autoridades educativas, cuya finalidad era protestar por la brutalidad policiaca  con que se había agredido a estudiantes y Maestros  de la vocacional número cinco el 23 de julio anterior, la otra manifestación estudiantil era convocada  por la Confederación Nacional de Estudiantes Democráticos CNED agrupación estudiantil con notoria influencia del Partido Comunista que tenía como objetivo la conmemoración del XV aniversario  del Asalto al Cuartel Moncada por los revolucionarios Cubanos dirigidos por Fidel Castro.

El recorrido de la primera manifestación sería de la Ciudadela al casco de Santo Tomás en tanto que la segunda iría de la explanada del edificio de la Secretaria de Comunicaciones y Obras Públicas SCOP al Hemiciclo a Benito Juárez, sin embargo, los estudiantes de la FNET decidieron intempestivamente dirigirse hacia el Zócalo, pero al coincidir con la otra marcha, fueron agredidos por el cuerpo de granaderos. La violencia se extendió a todo el centro de la Ciudad, los alumnos de la Preparatoria uno y dos fueron golpeados salvajemente al irrumpir las fuerzas represivas al viejo barrio universitario.

El 68 mexicano significó un parte aguas en la historia del país, miles de jóvenes pusieron en jaque a un sistema despótico, explotador y autoritario, se echaron a la calle para cambiar su realidad. Fue una ola de la juventud empujada por las contradicciones sociales, la parálisis del llamado Estado de Bienestar y el aparato autoritario, los jóvenes fueron los primeros en salir a la lucha en este nuevo contexto, tomando las calles con movilizaciones masivas, viviendo la represión en carne propia; se vivió la intransigencia de los gobiernos empresariales, se tuvo contacto con organizaciones políticas, se planteaban interrogantes políticas y teóricas contra el sistema capitalista.

La lucha no era un terreno nuevo para la juventud de los 60’s, ayer como hoy, es vital el análisis de las luchas que liberaron las generaciones anteriores y sacar las mejores lecciones.

Un accidente puede ser el catalizador de todo un descontento generalizado, cosas insignificantes pueden desatar las revoluciones o grandes movimientos, la necesidad de expresión y organización de la clase obrera o la juventud en ocasiones hace uso de algún accidente histórico, así sucedió con el inicio del movimiento estudiantil de 1968.

En “La Ciudadela” el 22 de julio se reportaba una pelea entre grupos de la Vocacional 5 y 2 del Instituto Politécnico Nacional y la Preparatoria Isaac Ochoterena incorporada a la UNAM por el resultado de un partido de futbol americano, una situación que no tenía que pasar a mayores, terminó con la intromisión del cuerpo de granaderos. Al día siguiente la riña seguía, los grupos de las preparatorias fueron a apedrear la Vocacional 5, en esta ocasión los granaderos no intervinieron para diluir el conflicto, pero el 24 de julio se vivió una ocupación policiaca de la Vocacional 2 y 5, golpeando a estudiantes y profesores.

Pareciera que estas simples rencillas entre porras estudiantiles, financiadas por el Gobierno y las autoridades universitarias para dividir a los estudiantes, fueron aprovechadas por “las fuerzas del orden” para desatar la represión.

Un despliegue del cuerpo de granaderos comenzaba a inundar las calles del Centro Histórico para impedir la llegada de los estudiantes, la represión comenzó. Los granaderos usaron sus armas contra la juventud. Las persecuciones se dieron por todas las calles, hubo detenidos, muertos y desaparecidos. Ese mismo día la Dirección Federal de Seguridad ocuparían las oficinas del Partido Comunista Mexicano y los talleres donde imprimían su periódico, varios de sus miembros fueron aprehendidos. Al calor de ese acontecimiento comenzaba uno de los movimientos estudiantiles más enérgicos que el Estado combatió con una violencia y represión desproporcionada.

El 26 de julio se daba inició a este gran movimiento estudiantil que sacudió los cimientos del régimen autoritario.

El sábado 27 fueron ocupadas las Preparatorias 1, 2, 3 de la UNAM por los propios estudiantes como signo de protesta por la represión y el encarcelamiento de sus compañeros, el día anterior.

El 29 de julio fue un día de persecución policiaca, por la tarde fue disuelto un mitin que se iba a realizar en el zócalo y comenzaron los choques entre estudiantes y policías, la intervención de los granaderos se mantuvo hasta la madrugada del 30 de julio y el ejército intervino. Los militares con el disparo de una bazuca destruyeron la puerta de la Preparatoria 1, ocupando las Preparatorias 2, 3, 5 de la UNAM y la Vocacional 5 del IPN. Durante esos primeros días hubo más de 1000 estudiantes detenidos, unos 400 heridos y muchos asesinados.

El movimiento estudiantil entra en escena como un movimiento político por las libertades democráticas, la eliminación de los cuerpos granaderos y en contra de la política de violencia, opresión y autoritarismo del gobierno. El movimiento estudiantil lejos de aspiraciones reivindicativas económicas o estudiantiles exigía demandas democráticas y políticas. El pliego de los 6 puntos lo mostraba; libertad de los presos políticos; extinción del cuerpo de granaderos, instrumentos de represión directa y no creación de órganos similares; indemnización a las familias de los muertos y heridos. Estas consignas pedían una apertura democrática y cuestionaban la existencia de una máquina de represión en el poder.

El movimiento fue en ascenso, las asambleas y los Comités de Huelga discutían el camino a seguir. En las escuelas preparatorias y las vocacionales eran centros de agitación y discusión política donde estudiantes muy jóvenes tomaban el futuro en sus manos.

Una parte importante de estudiantes provenientes de familias trabajadoras se expresó firmemente durante el movimiento de 1968, se incorporaron partir de la masificación de las universidades y la entrada de estos estratos a la educación media y superior. El movimiento estudiantil apenas comenzaba y ya había sido una ola enorme que revolcaba el orden social autoritario preestablecido. Su inicio fue una gran sacudida para el régimen autoritario que parecía omnipotente y al parecer controlaba todos los poros de la sociedad, el movimiento demostró que no era así.

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