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Sigue la devastación sin acuerdos en la zona cero

Luis David Fernández Araya

La enorme presa de Nova Kajovka, en la región de Jersón, ha sido parcialmente destruida. Kiev culpa a Moscú y las autoridades de Rusia culpan a un bombardeo ucraniano.

Las localidades en la orilla del río Dniéper están siendo evacuadas.

El mundo transita por una crisis en varios sentidos, tal vez siempre ha sido así, que el mundo este envuelto en crisis, sin embargo, lo que aviva a la actual son los interminables hechos que enmarcan a la misma. Las migraciones africanas y árabes a Europa, producto del desorden en que las potencias dejaron a esas partes del mundo, los conflictos inter árabes entre facciones diferentes, las disputas geopolíticas entre China y Japón, además el caso norcoreano.

Luego en América Latina, el constante injerencismo estadounidense ante todo aquel proyecto que vaya contra sus intereses dominantes en la región. Pero también una Rusia que emerge tratando de recuperar su protagonismo internacional, un poco desplazado después del desmembramiento de la URSS.

Estos acontecimientos han revivido una segunda versión de la llamada guerra fría que sacudió al mundo en los años posteriores de la segunda guerra, donde la carrera armamentista de las potencias empujó a una psicosis colectiva de grandes dimensiones. La asunción de gobiernos conservadores tanto en Estados Unidos como en algunos países europeos del este, han permitido una mancuerna para diseñar un plan misilistico de defensa contra los rusos, por ejemplo. Lo más preocupante del asunto, es lo que en los últimos días se ha manejado en algunos medios de comunicación el retiro de Rusia del tratado de armas nucleares que tenía con la OTAN y la ONU, una situación que pone a pensar en las tensiones a que el mundo tendrá que enfrentarse de nuevo.

Así llegamos al umbral de una etapa a la que le llamo no guerra fría, una especie de amenaza constante entre las potencias que ponía en vilo al resto de la humanidad- sino una guerra sin sentido donde como sabemos, los resultados en caso de que sucediera serian realmente catastróficos para nuestra casa común llamada planeta tierra. Pero las ambiciones de los gobernantes y sus egos políticos pueden más que cualquier razón, venga esta de donde venga.

La reconformación del mundo o el reacomodo de fuerzas se están dando actualmente. Como casi siempre sucede en los principios de siglo, primero bajo el auge de un comercio y después bajo las visiones militaristas para asegurar regiones o territorios. El caso venezolano hoy en día, creo yo, es algo de esto, la disputa por un país petrolero que garantizaría la movilidad de barcos, aviones y ejércitos en última instancia.

México querámoslo o no, se encuentra navegando en un mar de posturas internacionales diversas, pero es débil para participar en un multilateralismo dinámico, perdió su brújula internacionalista en cierta forma, cosa que le costará recuperarla. Igualmente peligra en caer en un bloque donde su papel sea únicamente de ‘’seguidor’’. Esperemos que las sociedades del mundo que han sufrido de guerras directa e indirectamente, tengan un peso específico para poner un alto a esta nueva psicosis de la guerra sin sentido, que se vislumbra al menos en los discursos de Putin y de Biden.

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