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Tim Hortons: La fascinante historia del emporio canadiense del café, cumple 60 años

Jesús Martínez Soriano

Hamilton, Canadá. Hace algunos días visité uno de los establecimientos de café de la popular cadena Tim Hortons, como lo hago con cierta regularidad, localizado en la esquina de las avenidas Danforth y Cedarvale, en Toronto. Mientras saboreaba un sorbo de café, observaba el vaso conmemorativo de su 60 aniversario puesto en circulación desde principios de año, con un fondo rojo y el número 60 estilizado con tres líneas y tapa en blanco, los colores oficiales de esa cadena. Pensaba yo que a pesar de ser uno de los negocios más icónicos de este país, únicamente conocía yo algunos datos generales que se muestran en algunos establecimientos, como el hecho de que uno de sus fundadores fue el famoso ex jugador de hockey, Tim Horton, quien tuvo sus mayores glorias en el equipo de las Toronto Maple Leafs (Hojas de Maple de Toronto). Por ello, quise adentrarme en la investigación del tema, uno de cuyos primero datos que llamó mi atención fue que, a diferencia de los que muchos pudieran pensar, el primer Tim no fue fundado en Toronto, sino en Hamilton, que aún sigue abierto al público, el cual quise visitar, encontrándome con varios hallazgos bastante interesantes que desearía compartir con los lectores.

Los inicios en la legendaria esquina de Ottawa Street y Dunsmure Road

De acuerdo con diversas fuentes, el primer Tim Hortons fue abierto al público el 17 de mayo de 1964 en la hoy legendaria esquina de las calles Ottawa y Dunsmure, en la Ciudad de Hamilton, localizada a 81 kilómetros de Toronto por vía terrestre, a donde llegué por tren, en un trayecto de exactamente una hora. A pesar de que tenía yo la referencia documental y visual del lugar, el hecho de visitarlo y observarlo de manera directa me generó una sensación muy especial. Como es lógico suponer, el inmueble no conserva su aspecto original, sino que ha sido remodelado a través del tiempo; ahora cuenta con dos niveles cubiertos por enormes ventanas de cristal, luce bastante atractivo y muy diferente al resto de sus sucursales. En dos de sus tres caras que dan al exterior: la de Ottawa y la de Dunsmure, se asienta el nombre del café Tim Hortons, con su inconfundible tipografía en color blanco, sobre dos franjas: una de color rojo en la parte superior, y otra de color negro, en la inferior, en la que se lee: PROUD TO CALL HAMILTON HOME SINCE 1964 (Orgulloso de llamar a Hamilton hogar desde 1964). Y en la tercera cara que da al estacionamiento dice: Primer restaurante abierto aquí, Mayo de 1964.

Pero sin duda, lo que más destaca del inmueble visto desde el exterior de la calle Ottawa, es la estatua del célebre jugador que da nombre al café, fundida en bronce y colocada sobre la banqueta en una base de concreto, de tamaño natural, al lado de la entrada principal, realizada por el artista Jerry Mckenna. A Tim se le observa en posición de juego, sujetando con ambas manos su stick o palo en forma de L con el que se juega el hockey, y portando su uniforme de las Toronto Maple Leafs, con el número 7 en la espalda y con sus patines. Al pie de la escultura, en una placa del mismo material, se leen los datos biográficos más relevantes del ex deportista canadiense. En el costado derecho de la estatua, sobre una pared de ladrillo color café, se observa una enorme fotografía, de unos 2×2 metros, con la imagen original del establecimiento, que constaba solo de un piso, con los diseños de la época. Ya en su interior, en la planta baja se aprecia una barra de madera con ocho bancas de vinil color rojo, que parecen ser una réplica de los asientos originales, con vista al exterior.

En el segundo piso se encuentra su Memory Lane o Paseo de los recuerdos, una especie de pequeño museo, en el que se muestra la evolución del negocio clasificada por décadas: 60’s, 70’s, 80’s, 00’s y hasta una sección del “Futuro”. Inicia con una exhibición de las primeras vitrinas de metal pintadas de rojo y con cubiertas de cristal, una vertical y otra horizontal, en las que se mostraban las donas y pastelillos. En las secciones posteriores se pueden apreciar, en vitrinas verticales, desde los diferentes diseños de los vasos en que se han servido las bebidas, hasta los uniformes que portaban los empleados y los souvenirs que la tienda ha comercializado (tazas, thermos, posters, sobres de café, decoraciones navideñas, etcétera). Termina con algunas imágenes de cómo el corporativo visualiza sus tiendas en el futuro. Un lugar, pues, lleno de tradición y recuerdos, que solo huele a nostalgia.

El desmoronamiento del sueño construido a lo largo de una década

Acaso pocas personas tengan conocimiento de que en esa primera tienda que fue abierta en Hamilton, el entonces jugador de hockey no tuvo ninguna participación como accionista, sino que solo prestó su nombre. Tim, cuyo nombre verdadero fue Miles Gilbert Horton, llevando el “Tim” de sobrenombre debido a que originalmente su madre había planeado llamarle así, fundó en 1963 la empresa Timanjim Ltd, en sociedad con el empresario Jim Charade, quien había renunciado a su empleo como gerente de una fábrica de donas en Toronto. Dicha empresa abrió cuatro restaurantes de hamburguesas y pollo en la zona metropolitana de Toronto. Al mismo tiempo, Charade inició por su cuenta el negocio de lo que ahora se conoce como Tim Hortons, al que el jugador de hockey solo autorizó la licencia para la comercialización de su nombre. Los problemas financieros obligaron a Charade a transferir recursos del Timanjim, el negocio que mantenía en sociedad con Miles Gilbert, a su café, sin el conocimiento de este último, generando serios problemas entre ellos.  Ambos finalmente llegaron a un acuerdo por el que Jim Charade otorgó a Miles el 50% de las acciones del Tim Horton (en singular) el 25 de enero de 1965.

En ese mismo año un nuevo socio adquirió una de las franquicias del Tim, se trataba de un policía de Hamilton llamado Roy Joyce, quien tiempo después tuvo diferencias con Charade, el socio del jugador de hockey, propiciando que éste terminara por abandonar la sociedad; casi de manera inmediata Joyce se quedó como accionista en la empresa, que ya para entonces pertenecía a Miles Gilbert y su esposa Lori. Tim Horton alternaba el negocio con el juego y después de pertenecer a los Maple Leafs, jugó para los Penguins de Pittsburgh, los Rangers de Nueva York y los Sabres de Búfalo N.Y. A pesar de su edad, cuando ya rebasaba los 40 años, en la temporada 1973-1974, firmó un jugoso contrato con Búfalo recibiendo, entre otras cosas, un lujoso auto deportivo. En esa temporada, después de participar en un juego realizado en Toronto contra los Maple Leaf, Tim regresaba a Búfalo en su vehículo deportivo, cuando a la altura de Saint Catharines, Ontario, muy cerca de las Cataratas del Niágara, sufrió un fatal accidente en el que perdió la vida el 21 de febrero de 1974, a los 44 años de edad, dejando a su esposa Lori con cuatro hijas. Las investigaciones del accidente revelaron que Tim Hortons, nacido en el poblado de Cochrane, Ontario, al noreste de Toronto, conducía a exceso de velocidad, bajos los efectos del alcohol, lo que lo hizo perder el control de su vehículo.

Al momento de la partida de la leyenda del hockey, el negocio de los Horton se encontraba en pleno crecimiento, pues tenía ya 35 franquicias en Ontario, previendo expandirlo a otras provincias. Eran los tiempos en que los cafés-restaurantes Tim Horton estaban transitando del giro de hamburguesas, pollos y helados al del café y donas. Ya sin Miles Gilbert, Roy Joyce quedó como accionista mayoritario de la empresa con 50.5% del total y la esposa de Tim, Lori, con el 49.5%. Pero Lori desconocía por completo el negocio, además de que luchaba contra el alcohol y las adicciones. Un año después del fallecimiento de su esposo, Lori Horton vendió sus acciones a Joyce en un millón de dólares canadienses, terminando con la participación de la familia Horton en el emporio que a Tim le llevó casi una década construir. Y aunque años después Lori quiso recuperar sus acciones mediante una demanda en contra de Joyce presentada en 1987, así como una posterior apelación, aduciendo estar mentalmente incompetente al momento de efectuar la venta de las mismas, sus intentos no fructificaron. A mediados de los 90 el nombre de la franquicia se pluralizó cambiando primero de Tim Horton a Tim Horton’s y posteriormente a Tim Hortons, como actualmente se le conoce. (https://www.thecanadianencyclopedia.ca/en/article/tim-hortons).

Hoy en día Tim Hortons es propiedad del conglomerado de negocios llamado Restaurant Brands Internacional (RBI) que, además, posee otras importantes marcas de alimentos como Burger King y Popeye’s, el cual lo ha convertido en la principal cadena de café de Canadá y en la tercera más grande a escala mundial, con unas 5,500 franquicias distribuidas en 13 países, incluido México, solo después de Starbucks y Dunkin Donut. (https://www.discoveryuk.com/building-big/brewing-success-inside-the-largest-coffee-chains/). En el 60 aniversario del emporio llamado Tim Hortons, mismo que se conmemoró el pasado viernes 17 de mayo, y a medio siglo del deceso del hombre que le dio nombre y lo hizo crecer, vale la pena recordar la historia de este exitoso negocio que para muchos forma ya parte de la identidad de este país.

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