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Editorial

Militarización en la Frontera Sur, ¿acuerdo AMLO-Biden?

El encuentro bilateral de una hora que sostuvo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con su homólogo de Estados Unidos de Norteamérica, Joe Biden, tuvo un acuerdo importante que tiene que ver con la seguridad en la Frontera Sur. Cientos de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional se apostaron en los municipios colindantes con Guatemala.

El fenómeno migratorio y la operación de grupos criminales en esta zona del país han dado como resultado que la inseguridad se haya elevado. Los atracos a las personas extranjeras, la presencia que todavía prevalece de algunos grupos de maras salvatruchas en la zona.

Desde el jueves, Tapachula, Tuxtla Chico, Suchiate hasta Huixtla, que comprende un corredor de más de 50 kilómetros, tienen presencia de militares como nunca antes se había visto, con patrullas de soldados recorriendo la carretera internacional Talismán – Tapanatepec, la más importante del sureste mexicano.

La decisión que tomó el gobierno mexicano no había sido anunciada ni reportada como parte del encuentro entre ambos mandatarios, pero es evidente que forma parte a la petición formal que hizo Estados unidos para intentar controlar la migración, y al mismo tiempo, contrarrestar y combatir la operación de bandas criminales en la zona.

Sin lugar a dudas, una buena medida, en la que parece se involucró a la República de Guatemala, que intensificó sus patrullajes. Sin embargo, por todo el intento que se haga en la frontera sur, la contención del fenómeno migratorio debe formar parte de los países centroamericanos y de Sudamérica. 

A los problemas políticos y de inseguridad que existen en otros gobiernos del continente, por ejemplo, Venezuela y Nicaragua, la población sale huyendo, contra todos los pronósticos de que su decisión no llegará a buen puerto, pues prefieren morir en el intento que caer en las garras de gobiernos dictadores donde la democracia no existe.

Las familias lo que buscan es huir, venden lo que tienen y salen de sus países. Saben que la odisea es grave, por lo que se arriesgan a contratar “polleros” que se las saben de todas para burlar los cercos militares, pues siempre hay avisados sujetos que conocen como la palma de su mano caminos de extravío para cumplir su encomienda.

Un asunto de sumo interés es que el trabajo operativo de revisión en los retenes que ha instalado el Ejército mexicano se realice con respeto a los derechos humanos de las personas, pues no tiene ningún caso que se acuse a otras autoridades de estas prácticas como a la Guardia Nacional y los miembros del Instituto Nacional de Migración, si los militares, a quien la ciudadanía le continúa brindando su confianza, actúe de la misma manera.

En el plan operativo de la frontera sur incluye la revisión de vehículos particulares y del servicio público. Estos han causado tanta sorpresa que sólo se recuerda una acción de esta naturaleza cuando las pandillas antagónicas Mara Salvatrucha 13 y Barrio 18 eran el terror en esta parte del territorio mexicano.

Los militares se instalaron en la sede del instituto Nacional Electoral, en Huixtla, en Tuxtla Chico, se apostaron en la extinta biblioteca municipal. Aunque la presencia de los cientos de uniformados de verde olivo no se había visto en mucho tiempo, ha sido del agrado de la población y de todos los sectores productivos, quien se siente más segura.

Habría que ver qué tiempo permanecen en la zona, cuáles son las órdenes precisas y si la prioridad es combatir el crimen organizado o contener a la migración. La respuesta está en manos del presidente AMLO, por lo que habría que esperar a ver qué dice.

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